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sábado, junio 28, 2008

¡Feliz Navidad! [2007]


24-25/12/07
Como hay muchas fotos para compartir con Uds., éste será un solo post, pero que será completado por entregas.

Nochebuena [en la casota del abuelo Pichi]

La Nochebuena la fuimos a pasar con el abuelo Pichi y los hijos de la tía Noemí, los tíos Quique y Sebastián.
La pasamos muy bien, sobre todo con Quique, que tenía un helicóptero a control remoto refachu, que subía y bajaba. Como todavía no lo domina, de cuando en cuando se le caía, lo que me causaba mucha gracia.
También me divertí mucho con el gato del abuelo, que no se dejaba atrapar, el muy piola.
Pero lo mejor fueron los petardos, que vimos y escuchamos en la vereda con Mamá y Papá mientras nos deseábamos ¡Feliz Navidad! a las 12 de la noche. Aunque lo mejor-mejor, fue la llegada de Papá Noel, que me trajo un montón de regalitos que no dejé de agradecer. ¡Lástima que el abuelo se lo perdió! ¿Adónde se habría metido? Resultó raro, porque Papá Noel se parece mucho a él.
La velada terminó con mi Papi y el tío Quique tratando de desentrañar cómo se armaban algunos de los juguetes que me trajo Papá Noel; en especial, un auto rojo a control remoto y la nave de Buzz Lightyear.

Navidad [en casota]

La mañana de Navidad nos encontró en casota, como no podía ser de otra manera. Para mi sorpresa y cuando ya no esperaba nada, ¡Papá Noel también había dejado regalitos aquí! Este buen hombre no repara en gastos, ¿eh?

Navidad [en la casota del abuelo Tata]

Al mediodía fuimos a la casota del abuelo Tata, en Ciudad Jardín, como todos los años. Allí nos encontramos con los tíos Silvia, Hugo, Silvana y Eduardo, y una parva de primos: Diego, Natalia, Florencia, Ornella, Mariano y Andrés, digamos, de primera generación; y los mellis Franco y Mateo, además de Santino y Martina, todos de la segunda.
Como el día estuvo muy lindo, hasta la hora del almuerzo lo aprovechamos para jugar en la pile.
Pero, sin lugar a dudas, otra reaparición sorpresiva de Papá Noel fue la guinda del postre. Lo mejor: la espada que me trajo -parece que gracias a la gestión de Naty-, con luces y sonido.
Y, al promediar la tarde, una zambullida con mi prima y los Mellis.

Navidad [en la casota de la madrina Ivana]

Como siempre, terminamos el recorrido navideño en la casota de la madrina Ivana y el tío Marcelo, donde también estaban el tío Bichi y el primo Federico. Jugué mucho con la madrina y también con Lazlo, su perrito. Y, por supuesto, ¡Papá Noel me trajo un regalito más!

lunes, diciembre 25, 2006

¡Feliz Navidad! [2006]

Este año participé mucho más de la Navidad que el pasado, cuando me la pasé haciendo noni.
Aunque todavía no tengo bien asimilado el concepto de Papá Noel, más o menos tengo claro que es un viejito panzón, con barba y bastante buena onda; que trae regalos a los que se portan bien, como yo. La parte que no entiendo es cuando salimos de compras a los shoppings -con mis Papis- y después me esconden lo que adquirieron.
Esa parte no me cierra.
De todos modos, como en 2005, Papá se ocupó de aclararme que la Nochebuena y la Navidad conmemoran el nacimiento del Niño Jesús y nada más que eso; y que lo demás (los regalos, los excesos, los petardos y los accidentes de tránsito) no debe relegarlo.
Luego de haber disfrutado de la PreNavidad -como reseñé en el post PreNavidad, linda PreNavidad- con el abuelo Pichi y los tíos Liliana y Gustavo, la Nochebuena fue en el departamento de la abuela Katty, en Villa Luro. Allí nos encontramos con tía Marisa y mi primo Pedro. Los que más me gustaron fueron los fuegos artificiales, que desde el balcón se veían un montón; y también me encantó cuando Pedrito jugó con las estrellitas (a una distancia prudencial de mí). La Abu me regaló una especie de tortuga con encastres y la tía una sillita para ver la tele. ¡Todo relindo!
La mañana de Navidad transcurrió en casota, donde seguimos repartiendo regalos. A mí me tocó el lavadero de coches de Little People y algunos de sus personajes principales.
Al mediodía fuimos a la casa del abuelo Tata, en Ciudad Jardín, donde viven mis tíos Silvia y Hugo, y mis primos Florencia y Diego. También estaban los tíos Silvana y Eduardo, junto a una verdadera legión de primos: Natalia -¡que me regaló una pelota!-, Andrés, Ornella, Mariano, Franco, Mateo, Santino y Martina. La pasamos muy bien y encima en un momento llegó Papá Noel con más regalos, justo-justo cuando el tío Hugo salió a atender unos asuntos. ¡Qué lástima que se lo perdió! Y, como si todo esto fuera poco, como hacía mucho calor me metí en la pile con Mamá.
Más tarde caminamos unos metros y fuimos a la casa de mi madrina Ivana y el tío Marcelo, donde nos encontramos con mi padrino Héctor y la tía Alejandra. También estaban los primos Chiara y Alessio, y Agustina -que acaba de cumplir 15 e hizo una fiesta hermosa a la que no fui- y Federico. Una grata sorpresa fue la presencia de los tíos Daniela y Bichi, a quienes hacía mucho tiempo no veía, porque viven en San Juan. Para variar recibí hermosos regalos de mis padrinos y, después de dos días de tanto trajín, caí rendido a las 7 de la tarde.

sábado, diciembre 24, 2005

¡Feliz Navidad! [2005]



Realmente, mucho no me enteré acerca de la Navidad. Pero creo que la pasé bien.
Unos días antes fuimos de compras con Mamá y Papá a un lugar con muuucha gente, que a veces empuja y, generalmente, no sonríe. Compramos un montón de cosas; pero algunas no las pude ver, porque me las encondieron. No entiendo: por un lado, te dicen que va a venir Papá Noel a traer regalitos; y, por otro, todo el mundo gasta la tarjeta de crédito para lo mismo.
Y la comida... y la bebida. Cantidades industriales que la gente consume hasta saciarse y un poco más. Mis Papis tienen presente que, sobre todo, se trata de una festividad religiosa: la conmemoración del día en que nació el Niño Jesús. Pero, así y todo, no pueden evitar -o no quieren- continuar las tradiciones que se repiten de generación en generación: esto es, intercambiar obsequios, comer y beber en exceso, sobrellevar la resaca, llorar por los que ya no están y pelearse con los que quedaron.
Como mis Papis no querían que yo ande de aquí para allá, decidieron pasar la Nochebuena en casota. Vino parte de la familia de mi Mami: la abuela Katty (que anda un poco triste), la tía Marisa (sin mi primo Pedro, que la pasó con su papá en el Tigre) y mis tíos Liliana y Gustavo, con mis primas Dina y Alma. El abuelo Pichi y la tía Noemí la pasaron en la Patagonia, porque están de vacaciones.
El poco tiempo que estuve la pasé bien, porque me fui enseguida a hacer nonazo. Tuve una noche bastante tranquila, pese a que eso de las 12 me despertaron un ratito con los petardos y cohetes. Por suerte, me dormí enseguida.
La Navidad la pasamos en la casa de los abuelos Tata y Lela. Allí estaba la familia de mi Papi: los tíos Silvia y Hugo, Eduardo y Silvana, y Ricardo (sin la tía Maby, aunque está en etapa de reconciliación). También estuvieron mis primos Diego, Natalia (con los mellizos Franco y Mateo, y el recién nacido Santino), Florencia (y su novio Ariel), Ornella y Mariano. Y no debo olvidarme de Andrés (esposo de Natalia), junto a sus padres, hermana y cuñado. En síntesis, un montón de gente.
También la pasé muy bien, sobre todo porque -como hacía calor- me metí en una piletita por primera vez. ¡Y me encantó! De pronto, apareció Papá Noel por las escaleras: pobre, se debería estar muriendo de calor... Me trajo chiches y todo.
Un rato después fuimos a visitar a los tíos Ivana y Marcelo. Allí estaban también mi padrino Héctor y mis primos Federico, Agustina, Chiara y Alessio, que se metían en la pileta grande.
Por suerte, a una hora prudente partimos para casota. Ya no dábamos más de cansancio. Ansiábamos llegar a casa, prender el arbolito que habíamos armado y decirnos ¡Feliz Navidad! con un besote y todo el amor que nos tenemos, en la intimidad del hogar que disfrutamos día a día.