Mostrando las entradas con la etiqueta Primera Vez. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Primera Vez. Mostrar todas las entradas

martes, noviembre 04, 2008

Que quede testimonio


11/08/08
Lo del título es lo que Mamá dijo y entonces Papá corrió a buscar la cámara -siempre lista- para documentar lo que, parece, se pierde con el tiempo: eso de ayudar a los Papis con las cosas del hogar.
Según mi Mami, ella siempre fue la gauchita en su familia de origen. Según mi Papi, él solía huir de las tareas que le asignaba especialmente mi abuelo Tata, quien no se caracterizaba por la paciencia y los mejores modales a la hora de dar indicaciones, sobre todo con la gente manifiestamente torpe para las tareas manuales.

jueves, octubre 30, 2008

Visita a la fragata Sarmiento


03/08/08
Desde hace un par de días que la mano venía espesa por aquí, por casota: mucho nervio, mucho desvelo, mucha ansiedad, mucho grito.
En ese contexto, con Papá tosiendo, moqueando y mal dormido, Mamá decidió sacarme a pasear. Como la mañana de este domingo amaneció fresca, pero muy soleada, tuvo la gran idea de llevarme a conocer la fragata Sarmiento, que está amarrada en Puerto Madero.
La verdad es que me encantó. No sé qué fue lo que más me fascinó: si el recorrido en sí o el habernos librado de mi hermano Tommy por un rato. Mm... el resultado está reñido.
¿Lo que más me gustó? Es difícil... Los cañones están refachu, lo mismo que los timones. Sin embargo, creo que -si me obligan a elegir y no vale repetir que me encantó librarme de Tomás- me inclino por los sables que están en exhibición. Me parece que si hubieran estado a la venta -algo que no les quepa la menor duda que pregunté- 5 ya estarían en mis garras.
Ah... Y obviamente después nos fuimos a comer papas fritas.

lunes, octubre 27, 2008

Mis primeras vacaciones de invierno


25/07/08
Hay días que son perfectos. Por el clima, por las actividades, por la diversión, por esto o por aquello.
Por lo que sea.
Hoy es un día perfecto.
Porque mis Papis fueron ¡los dos! a buscarme al Jardín (participaron de una reunión de padres con la seño Ariana) y porque además ¡me compraron una cajita Jack con superhéroes!
Sí, un día perfecto; especialmente porque es el primer día de mis primeras vacaciones de invierno. He pasado otros inviernos, claro; es más, este es el tercer invierno de mi vida. Pero las vacaciones no pueden considerarse verdaderas vacaciones si no las ganamos con el sudor de nuestra frente. Y no se trata de un sudor abstracto, metafórico o psicológico. No. Me refiero a un sudor real, producto del esfuerzo, como el que hice a lo largo de este primer semestre en el Jardín de Infantes.
Quedan por delante 15 días de diversión, fiaca, noni hasta tarde y otras yerbas.
Sí.
Hoy es un día perfecto.
Me lo gané.

viernes, octubre 24, 2008

Expresión de deseos


21/07/08
Esta semana mis Papis también fueron al Jardín. Bueno, en realidad debieron concurrir a sendas reuniones con las seño María Marta (Sala Amarilla B, turno mañana) y Ariana (Los Patitos, recreación, turno tarde). La verdad es que no me han contado nada de lo que allí se habló, pero supongo que todo debe haber sido más que positivo; de otro modo, especialmente mi Papá estaría cortándome los víveres, como suele advertir cuando alguien se manda alguna macana.
La foto corresponde a uno de los trabajos que integran mi carpeta del Jardín. He realizado cosas mejores, pero esta performance tiene un valor extra que le proporciona la historia que esconde.
Durante el primer día de clase, cuando concurrí con mis Viejos, la seño Martita les pidió que trazaran la silueta de mi mano y que escribieran un mensaje, cualquiera, el que se les ocurriera.
Tiempo después, ella me pidió que dibujara algo encima y esto es lo que salió, además de lo que agregó con su propia pluma a los costados.

sábado, octubre 18, 2008

Psycho me mordió


29/06/08
Sí, como lo leen en el título. Y no sólo lo hizo una vez, sino dos veces. ¡No sé qué pasó...! Tampoco resultó nada del otro mundo, aclaro. La primera vez apenas me rozó y la segunda, alcanzó a rasguñarme. Algunos testigos -como mi Mamá, por ejemplo- declararon que me vieron hacer todo lo posible para lograr enfurecer a este pobre bicho, habitualmente incapaz de hacer nada malo.
Desde que nací que la vida de mi perro Psycho no ha sido fácil. Imagínense con la llegada de mi hermano Tommy... El pobre, encima que quedó relegado y perdió hasta su lugar habitual para dormir, tiene que soportar incluso mi atosigamiento.
No alcancé a ver nada, pero parece que lo peor de todo fue el enojo de mi Papá, cuya furia se dividió en partes iguales hacia mí y hacia Psychote, con la diferencia que el animal recibió una dosis de castigo tal que lo hizo poner triste hasta a mi propio Papi.
Entonces fue que prometí no molestarlo más.

miércoles, octubre 15, 2008

Mi primer acto escolar


27/05/08
Mi primer acto escolar correspondió a la conmemoración de la Revolución de Mayo -como la llaman algunos- o del Primer Gobierno Patrio -como consignan otros-.
La cita fue en uno de los salones de actos del Jardín, conocido como Jai Alai, que no tengo ni idea por qué le dicen así. Sé que el Jai Alai es un deporte tipo paleta -que tan bien jugaba mi abuelo Tata en clubes como Huracán-, pero de ser así no entiendo cómo se aplica a un salón.
Todos los nenes de la Salita Amarilla B entramos en fila y en mi caso tomado de la mano de mi maestra, la señorita María Marta, de quien no me despegué en todo el acto.
Una gran sorpresa fue descubrir a mi Papá en las gradas; no dejé de saludarlo y tirarle besotes a la distancia.
El programa de actividades comenzó con el discurso de la señorita Teresa, que es la secretaria del ciclo inicial; luego siguió la entonación del Himno Nacional -también ¡mi primera vez!- y, por último, una serie de danzas a cargo de los chicos de las salitas de 4 años.
La verdad es que me divertí mucho. Pero lo que más me gustó fue ver a mi Papi y cantar el Himno.

jueves, octubre 09, 2008

Cuando los mundos chocan


12/05/08
Todos lo estaban esperando y pasó. Yo lo esperaba y por eso me mentalicé para que no sucediera, pero -cuando llegó el momento- sucedió igual.
Chocamos.
Digo, mi hermano Tommy y yo, colisionamos. Tuvimos un cruce de personalidades. No fue nada del otro mundo, pero sacamos algunas chispas.
Llegamos del Jardín con Papá y en el sanatorio nos encontramos con mi padrino Héctor, que estaba de visita. Nos pusimos a ver las fotos del post anterior y todo estaba perfecto. Después vinieron los tíos Silvana y Eduardo, y todo siguió bien. Incluso tuve el gesto de cortesía de servir de anfitrión para mis tíos, presentándoles a Tomás. Nadie me obligó, salió de mí.
Las cosas estaban más o menos en su lugar. Hasta que esa bola de carne y pelos se puso a llorar. Claro, No pasa nada, dijo Mamá.
Logré contenerme algunos segundos, nadie podrá decir lo contrario, pero la insistencia de Tomasito me superó y ahí medio que me saqué. Pero sólo un poquito, ¿eh?
Tomás, levanté la voz para que aflojara un poco. Tomás, insistí, y debo admitir que soné como cuando Papi lo reta a Psycho. Ni bolilla me dio. Al contrario, más le decía, más lloraba.
Eso fue todo. Si les llega otra versión, no la crean. Esto fue lo que pasó. Es la pura verdad.

Salita Amarilla B



12/05/08
Finalmente nos sacaron las tan esperadas fotos oficiales en el Jardín de Infantes Euskal-Echea. En la primera estamos todos los nenes de la Salita Amarilla B -esto es, chicos de 3 años, turno mañana- junto con nuestra seño María Marta. Debo admitir que salí un poco serio.
En la segunda foto, creo que luzco bastante bien, aunque me parece que se les fue la mano con el photoshopeado.
Y, en la tercera imagen, estoy en el sanatorio, mostrándole estas fotos a mi Mamá y al padrino Héctor, que fue de visita.

Mi hermano Tomás


11/05/08
Sí, estamos en la habitación 451 del Sanatorio de la Trinidad y ahí está Tomás. Mis ojos no mienten y, si la única verdad es la realidad, Tomás es la verdad. Y, por ende, la realidad. Inmodificable.
Ahora somos 4. Bah, 5, si contamos al pobre de Psycho, que sigue perdiendo posiciones. Tendré que aceptarlo.
Lo cierto es que el asunto de los regalitos de Tommy me hizo bajar la guardia definitivamente. Por eso, rápido de reflejos...
¿Querés ver a Tomás de cerca?, pregunta Papá.
Sin pensarlo, respondo que sí. Entonces me hace upa y nos acercamos. Despacito. Lo miro y no sé si me mira. Es una cosita chiquita, negrita, moradita o coloradita, según se mire o le pegue la luz. Una pequeña porquería, bah. Un ser hinchado o algo achinado, sorprendentemente parecido a Mamá.
Por suerte, Papi me aleja rápido y quedo como un duque adelante de todos, antes de que la necesidad de explotar -o implotar- encuentre su cauce.

jueves, septiembre 18, 2008

¡Feliz cumplemés! 36 ¡Feliz cumpleaños! 3



29/04/08
Y un día cumplí 36 meses...
... que es como decir que cumplí 2 años y 12 meses. ¡Uy! ¿Ya 3 años?
A la mañana me despertaron mi Mamá y mi Papá. Juntos me dieron muchos, pero muchos, besotes y me cantaron el Feliz cumpleaños. Yo estaba bastante dormido y medio que no entendía demasiado lo que estaba sucediendo. Además, Papi me tiró de las orejas, un ritual que ya en el Cenozoico resultaba antiguo. Él es una de esas personas que pisa las puntas de los zapatos o zapatillas de los demás si son nuevos. ¡Qué se le va a hacer...! Se está poniendo viejo.
Al margen, la rutina fue la habitual, dado que tenía que ir al Jardín, como todos los días. Eso significó 0 (cero) regalos. Lo bueno vendría a la tarde y para eso faltaban... horas.


Eso pensaba al momento de salir de casota rumbo al Jardín. Sin embargo, estaba equivocadísimo. Si bien el futuro me traería agradables sorpresas, lo mejor ocurrió muy pronto. ¡Habían organizado una fiestita de cumpleaños en mi Sala Amarilla. ¡Para mí! La sorpresa fue enorme, porque todos mis compañeritos se hicieron los dormidos y cuando entré al aula empezaron a saludarme con besos y abrazos. A partir de ahí todo fue hermoso y raro, porque todos me felicitaban y me cantaron el Feliz cumpleaños y el Feliz-feliz en tu día (que para mí es en tu vida). Pero, además, vinieron Mami y Papá al Jardín y entraron a la salita. Mientras Mamá preparaba la torta y las bebidas junto a la seño María Marta, Papi nos sacaba fotos a todos y hacía reír a los chicos.
Debo admitir que fue muy emocionante, especialmente durante el momento cumbre, cuando me ayudaron a soplar las velitas. Me sentí querido y respetado.
Como era mi cumpleaños no hice la jornada completa y mis Viejos me vinieron a buscar al mediodía para llevarme a comer ¡papas fritas! al shopping. Pero de eso no hay foto. Tampoco de después, cuando pasamos por la empresa para que mi abuela Katty y la tía Mirta me saludaran.

Después de partir de casa para comenzar un raid que comprendió los festejos en el Jardín, la bacanal en el shopping y los saludos en la oficina, volví a casota con la sensación de OK, todo muy lindo, pero pasemos a los regalos.
Y hubo de todo, a saber:
  • 1 caja de herramientas
  • 1 muñeco de Peter Pan, que incluye una daga chiquitita y un farolito
  • 1 muñeco de Tarzán, que viene con lanza
  • 1 set con algunos personajes de la película Shrek III, que trae al protagonista, al Burro y al Gato con Botas ¡con espada!
  • 1 kit de caballero medieval, que incluye casco con visera móvil, peto o pechera, perneras o tobilleras y ¡una espada!

La verdad es que quedé tan shoqueado que mientras Francisca -alias Fran, la chica que ayuda a Mamá- levantaba todas las bolsas y arreglaba el living, yo no podía atinar a nada más que mirarla.
Contrariamente a los que mis Papis supusieron, los muñequitos fueron mis regalos favoritos.




02/05/08
Pasan los días ¡y sigo recibiendo regalos! Ahora el que se acordó de mí fue el tío Titus, amigo de mis Papis en el trabajo, quien me envió algo muy original: una especie de libro-pizarrón, para leer, pero también para escribir. Realmente me gustó mucho, aunque mi Papá rezongue un poco imaginando que voy a andar ensuciando de tiza toda la casa. ¡Nada más lejos de mí!

03/05/08
Este sábado festejé mi cumpleaños con una fiesta en un salón de la Avda. Garay, acá nomás, cerquita de casota. Ya ayer había venido el esposo de Fran, que es jefe de cocina en un restaurante, a hacer un par de cosas bien ricas. La propia Francisca reforzó los dulces y la torta que mi abuela Katty pasó a buscar de ida. Mi abuelo Pichi, por su parte, se encargó de preparar un montón de pizzas, que luego cocinaría para todos los invitados. Y María, hermana de Fran que trabaja con mi abuelo, también colaboró haciendo empanadas.
Cuando llegamos al salón ya había invitados: algunos de mis compañeritos me estaban esperando. Pronto vinieron todos los demás, familiares y amigos de mis Papis. No faltó nadie.
Creo que la pasamos bien. El lugar era bastante decente, aunque por lo que cobran me parece que podrían ofrecer algo más. Tuvo lo de siempre: inflable, pelotero, canchita de fútbol, servicio de panchos, piñata, mago y Barney, que resultó -por lejos ¿eh?- lo mejor de la fiesta, como siempre.
Muy bien que digamos no me porté. No es que haya hecho algo malo -ni travesuras ni berrinches-, pero anduve un poco fastidioso y sin intención de integrarme a los juegos en que participaban los demás. No sé... Tal vez todavía no manejo bien eso de de que haya otros nenes sobre el planeta que merezcan tanta atención como yo. Miro la panzota de mi Mamita y se me hace un nudo que me cierra la garganta hasta el punto de no dejarme hablar para contar lo que me pasa. Sé que nada va a cambiar con la llegada de un hermanito, como me juran mis Papis, pero fue terminar de soplar las velitas y darme cuenta de que... no sé...
Sólo quiero decirles gracias a todos por todos su presencia, por los regalos, por la colaboración y por todo el amor que me dieron. Espero saber retribuirlo.



05/05/08
Sin darme cuenta me (mal)acostumbré a recibir regalos casi todos los días: si no se trataba de un familiar era una amistad; de un vecino o de un conocido. Lo cierto es que se convirtió en una adicción que alcanzó su clímax cuando mis Papis me dieron el regalo de mis compañeritos del Jardín. Tal vez los no iniciados ignoren el valor de lo que aparece en la imagen, pero a los adeptos a los comics (que es en lo que me he transformado a una súper velocidad; paradójicamente, como no podía ser de otra manera) seguro que se les caerá la baba.
Lejos -y lo digo con el corazón- ha sido el mejor regalo que he recibido en mi vida y en la historia del universo. Sin exagerar, ¿eh?

miércoles, septiembre 10, 2008

Mi primera salida al cine


22/03/08
Entre tanta primera vez de tantas cosas, ir al cine a ver una película no puede pasar inadvertido. Mi Mamá supo organizar la salida de manera perfecta.
Igualmente todo resultaba una incógnita. Por mi parte, no tenía la menor idea de a qué se referían con eso de Ir al cine. Para mis Papis, sus interrogantes hacían hincapié en mi capacidad de tolerancia. En síntesis, ¿me la bancaría?
La respuesta es Sí. Me la rebanqué.
La película fue Horton y no me gustó demasiado. Capaz no la entendí. Pero todo lo demás me encantó. Todo. Me encantó estar en el cine -una sala en el shopping Alto Avellaneda-, tan grande, con gente, con chicos como yo. Me encantaron los pochoclos, la pantalla gigante y el sonido tan poderoso.
Resultó una experiencia espectacular que quiero repetir ya, sobre todo la ida a comer papas fritas a la salida.

martes, septiembre 09, 2008

¡Feliz cumple, prima Dina! [2008]



08/03/08
Mi prima Dina festejó su 8º cumpleaños con una fiesta muy divertida en un salón de la avenida Entre Ríos, bastante cerca de casota.
La pasamos muy bien, sobre todo porque anduve en los autitos chocadores -con mi prima Alma- por primera vez.

viernes, septiembre 05, 2008

La Seño María Marta


03/03/08
Como no podía ser de otra manera, todo este primer día de clases de mi vida resultó un acontecimiento. Desde el viaje, la espera en la vereda, la ceremonia de izar la bandera (que me encantó, por otra parte), el discurso de Viviana la Directora, el ingreso a mi aula que es la Sala Amarilla, la elección o decantación de una mesita y una sillita (al fondo y junto a un ventanal, sabia elección), el estudio a mis compañeritos y la presentación de las señoritas María Marta y Maru, quien será su asistenta por un tiempo, que mis Papis vivieron con una intensidad muy superior a la mía y que registraron, como no podía ser de otra manera, en fotos y video.
Además de izar la bandera, lo mejor fue la mismísima Martita, que me pareció redulce y resimpática conmigo. En cuanto pude, no me le despegué ni un segundo. Seguramente a más de alguno le habrá reventado, pero problema de ellos.
Fue nada más que eso: la presentación en sociedad para todos -con algo de juego y dibujos- y también el comienzo de la adaptación, que se prolongará durante un mes, con variaciones semanales. Así, la semana 1 me quedaré una hora; la semana 2, 90 minutos... etc., hasta completar -en mi caso- la jornada completa. ¿Qué significa esto? Que almorzaré y dormiré la siesta acá, como hasta las 4 de la tarde. Lindo chiste, ¿no?
¿Quieren que les cuente el chiste del nene que se sentirá desplazado por una panzota gigante donde se agazapa algo llamado hermano?

jueves, septiembre 04, 2008

Mi primer día de clases


03/03/08
La historia empezó el año pasado cuando me anotaron -arteramente- en el Jardín de Infantes. Mis Papis no podían creer que ya estuviera en edad de empezar a concurrir, que mi vida bajo sus alas ya hubiera terminado.
Estoy perdiendo a mi bebé, pensó Papá después de anotarme y poco antes de que mi Mamá quedara embarazada. Ya no va a ser el mismo, cree Papi y tiene razón. Me lo van a cambiar, se lamenta y es así.
Nada es para siempre. Todo tiene un final, eso es lo que sostengo yo. Lo que termina es mi vida de irresponsabilidad absoluta. Sí, es el fin de una era.
La historia empezó el año pasado y se reavivó hace un par de semanas, cuando fuimos a comprar el uniforme. Y prosiguió anoche, al acostarme un poco más temprano de lo habitual. A las 22.30, minutos más, minutos menos, un telón piadoso clausuró un modo de vida.
A las 7.30 sonaron todos los despertadores y mis Viejos saltaron de la cama para levantarme. Y yo que no entendía nada, trataba de despegar los ojos. Todos eran cantos festivos, alegrías desproporcionadas y palabras motivadoras.
Los dejé hacer y me mantuve expectante, sin desbordes.
Me vistieron, desayunamos y, finalmente, ahí quedé: como muestra la imagen que pasará a la posteridad de mi primer día de clases del Jardín de Infantes, sin sonrisas, pero con decisión.
Hoy empieza mi educación formal, señoras y señores. A partir de hoy y por un lapso mínimo de 15 años -o 21, si sigo una carrera universitaria- incorporaré conceptos de otros que procesaré -o no- e incorporaré -o no-. A partir de hoy mis Papis ya no cuentan con la exclusividad de mi formación. A partir de hoy la sociedad y yo nos veremos las caras.
Aquí voy.

miércoles, septiembre 03, 2008

Desveladas


01/03/08
Una foto del festejo del cumpleaños de mi Papá que quedó traspapelada. Les decía que era la primera vez que me quedaba hasta tarde -en casota, claro-, por propia voluntad, en una celebración de los grandes.
Se hizo bastante llevadero, sobre todo por la presencia de los primos Chiara y Alessio -en la foto, ahijado de mi Papi-. Al final, nos quedamos viendo Mulán en la computadora de Mamá, mientras los adultos iban cayendo seguían dale que va.
Alessio, finalmente, cayó con honor.

lunes, septiembre 01, 2008

Papá festeja sus 46


01/03/08
A la noche festejamos el cumpleaños #46 de mi Papá y es la primera vez que participo del acontecimiento social, con sus amigos, aguantando el sueño hasta bastante más allá de las 12 de la noche para ayudarlo a soplar la velitas.

martes, agosto 19, 2008

Tren de la Costa y Catamarán por el Tigre


16/02/08
Un paseo por la zona norte en compañía de mi tía Marisa y mi primo Pedro; además de mi Mamá, por supuesto. Una hermosa jornada que comenzó con un viaje en el pintoresco Tren de la Costa, luego una parada obligada en los jueguitos electrónicos y una recorrida abordo de un catamarán por el Delta.
Realmente se trató de dos experiencias muy novedosas.

jueves, julio 17, 2008

Vacaciones en Mar Azul [2008]

19/01-02/02/08
Como hay muchas fotos para compartir con Uds., éste será un solo post, pero que será completado por entregas.

Día 1

Nos despedimos de Psycho -como casi siempre, se quedaba al cuidado de la tía Fernanda- con nostalgia anticipada y salimos de casota a la mañana. El viaje hasta Dolores -sin pañales, señoras y señores- fue largo y tranquilo. Allí paramos a hacer pis y almorzar. Lo mejor resultaron las papas fritas, que me encantan. El resto del recorrido se hizo tedioso, lloré un poco de fastidio al promediar y lo único que me permitió sobrellevarlo fueron las canciones de Shrek que escuchábamos por el estéreo.
Nuestro destino es una playa muy linda que se llama Mar Azul y queda a pocos kilómetros de Mar de las Pampas, que a su vez queda a pocos kilómetros de Villa Gesell. Es una zona muy agreste, de frondosos bosques e inmensas playas. Con calles de arena y pocos comercios. Pero, sobre todo, tranquila y con poca gente.
Llegamos avanzada la tarde y enseguida fuimos de compras al supermercado.
El appart Pinares del Mar, donde nos hospedamos -recomendado por mi prima Ornella-, es muy lindo y cuenta con pileta, spa, gimnasio, restaurante (que no funcionaba) y actividades recreativas todos los días. Nuestra cabaña está muy bien, aunque no le anda el teléfono.

Día 2

Hoy estuvo más movido. A la tarde fuimos a la pileta y hasta logré que Papá se metiera conmigo.
Más tarde lo llamamos por teléfono a mi tío Eduardo -que está en San Bernardo, también de vacaciones- y le deseamos un ¡feliz cumpleaños!
Lo mejor sucedió después, cuando me llevaron a saltar, algo que -debo confesar- no suelo hacer ni por asomo. ¡Estuvo redivertido!

Día 3

Un día nublado, pero que igualmente disfrutamos en la playa. A la tardecita, siempre veo una peli en la compu de mi Mamá. ¡Menos mal que la trajo! Papá medio que se resistía, pero tuvo que admitir que se trató de una buena idea.

Día 4

Un día entre extremos: saltando otra vez en la cama elástica y tirado por culpa de un resfrío fuerte en la camota de la cabaña.

Día 5

Un día de playa algo ventoso y nublado, pero aprovechable. A la mañana, me la pasé dibujando al Príncipe Encantador -de la película Shrek II- sobre la arena. Debo admitir que es cierto: ando un tanto obsesionado con ese personaje. Sé que es malo y tonto, pero tiene una espada. Y quien tenga una espada merece la mayor de mis consideraciones.
A la tarde sucedió algo muy interesante: mis Papis querían tomar mate y no mover la cola de las reposeras. Y yo quería... Bueno, no sé lo que quería, pero lo quería ¡ya! En ese tire y afloje, Papá me dio un llamativo permiso para que yo me volviera a la cabaña, solo, caminando 4 cuadras. ¿Me lo estará diciendo en serio?, pensé. Y me iba, ¿eh? Ya me estaba yendo. Decí que Papi a veces es medio sordo y me hacía volver para que le repitiera las cosas, sino me hubiese ido enseguida.

Día 6

La gran sorpresa constituyó la visita de mis tíos Silvana y Eduardo, junto con mis primos Ornella y Mariano, que estaban en San Bernardo, en el departamento del abuelo Tata. Ah, ¡y hasta trajeron a Homero, su perro! Y al italiano noviecito de la nena, Andrea. Uy, sí, qué alegría, menos mal que lo trajeron. Me muero de alegría. Me muero. Punto.
Mi tío preparó un asado riquísimo y mi tía me llevó a jugar al tobogán. Esta vez Homero se portó mejor conmigo: yo le daba de comer y él me daba su patota. Y no me quiso morder ni una sola vez, ¿eh? Después, todos fuimos a la playa a jugar con el mar y la arena. La verdad es que la pasamos muy bien.

Día 9

Luego de una primera semana más que aceptable, llegaron los días feos... y no paran. Llueve, para, llueve, y no se despeja.
Hoy, medio hartos de estar encerrados y de dar vueltas por una ciudad que no está muy preparada para el mal clima, decidimos pasear por Villa Gesell. No nos fue mejor. No me gustó nada-nada. Mucha gente, demasiado tránsito y jueguitos aburridos.

Día 10

El clima sigue sin ponerle ni un poquito de onda a la segunda semana de vacaciones y medio que nos estamos tornando ligeramente nerviosos. Llueve, está fresco o el viento te da vuelta. No hay más opciones que estas y hasta yo me doy cuenta de que así es imposible acercarse a la playa.
Menos mal que contamos con un buen stock de pelis y de chiches, pero mi Papá ya agotó sus reservas de libros. Habrá que hacer algo antes de que el aburrimiento lo desborde. Mientras tanto, me entretengo con la espada de Peter Pan que me regaló mi Papi. Bueh, en realidad es la del capitán Garfio.

Día 11

Hartos de estar encerrados por culpa del peor clima en vacaciones que les haya tocado vivir a mis Papis, a la tarde decidimos arriesgarnos por los caminos de arena para conocer un poquito Mar de las Pampas. Los accesos estaban inundados o con tremendas huellas intransitables provocadas por la gran cantidad de 4x4 que circulan por la zona.
Finalmente llegamos sin demasiados contratiempos, aunque en más de una ocasión temimos quedar atascados en la arena. Por suerte, mi Mamá y el auto pudieron sortear todos los obstáculos.
A diferencia de Gesell, Mar de las Pampas me gustó mucho, pese a que también estaba repleto de gente por culpa del clima. Pero pudimos comprar libros para Papá, un chupetín y un helado para mí, pasear e incluso ir a jugar. Aunque debo admitir que me porté un poquito mal con algunos nenes. Pero siempre pedí disculpas, ¿eh? Travieso como cualquiera, pero educado como pocos.

Día 12

Entramos en la recta final de unas vacaciones que están dejando sensaciones dispares al compás del clima. Pero, bueno, no siempre se logra todo en la vida...
La parte, digamos, positiva, es que ante el desastre meteorológico tuvimos que entretenernos de maneras más dispares. Así fui sumando experiencias nuevas como conocer lugares, juntar palitos (también conocidos como espadas de emergencia), saltar en la cama elástica o huir de los caracoles que trae la lluvia, unos bichos que no me inspiran la menor confianza, pero que por suerte son lentos en materia de persecuciones.
En ese contexto, mis Papis me llevaron a dar una vuelta en caballito por los bosques de Mar Azul. Bah, en realidad se trató de una vuelta a la manzana; pero, como acá todo es bosque...
Mi caballo se llamaba Sufi -o algo así- y, por suerte, se portó muy bien. Mi Papá se limitaba a vigilar que no me cayera, porque un nene era el encargado de guiar a mi noble corcel. Al principio no estaba muy seguro de las bondades de la iniciativa, pero al final no me quería bajar ni a palos y, obviamente, lloré a moco tendido.

Día 13

Cuando ya nos hacíamos a la idea de que no tenía sentido seguir de vacaciones si el clima no colaboraba, Mar Azul amaneció con un sol radiante y una temperatura ideal.
Todo estuvo tan bien que hasta pudimos hacer un poquito de surf y nos divertimos mucho, aunque me la haya pasado tragando agua.
A la tarde, además de barrenar con las olas o torturar escarabajos capturados en una cajita de Tic-Tac, la pasé jugando con Leo, el chico de las sombrillas, que siempre nos atendió con una sonrisa.

Día 15

Un vista del frente del appart donde nos hospedamos y la cabaña donde nos alojamos, con Leo saludando.
Y así cierto día las vacaciones llegaron a su fin. El final tras 15 días variados, con climas extremos, algunas nanas, visitas familiares y nuevos amiguitos. Vacaciones en un lugar nuevo al que no sé cuándo volveré. Lugares que tal vez olvide pronto o nunca, y estas imágenes que compartí con Uds. sirvan como refrescamemoria de estos tiempos... Aquellos tiempos.

viernes, junio 27, 2008

Papá Noel y yo


15/12/07
Fuimos con Mamá. mi abuela Katty, tía Marisa y mi primo Pedro a pasear por zona norte y, en especial, a un comercio llamado Alparamis, donde Papá Noel se sacaba fotos con los chicos y recibía sus pedidos para Navidad.
Cuando me tocó el turno, la verdad es que no supe qué pedir y, finalmente, solicité lo mismo que Pedro: un camión. No sé por qué lo hice, si ya tengo ¡y no lo uso!
Papá Noel resultó muy simpático, pero me pareció que estaba un poco flaco.

lunes, junio 23, 2008

Veladas paquetas


08/12/07
Un día tan largo, que empezó en el club y siguió con el armado del arbolito de Navidad, tenía que terminar con un gran broche de oro.
La ocasión fue el concierto al aire libre, organizado por una radio que me gusta mucho, en los bosques de Palermo. Pero lo mejor fue la compañía: mis tíos Silvana y Eduardo, que tuvo la cortesía de hacerme cocochito un buen rato.
Aunque no lo crean me gusta mucho eso que llaman música clásica y que para mí es simplemente música. Ya conozco algo de Beethoven -puedo cantar ta-ta-ta-tan, ta-ta-ta-tan con buen oído- y de Moter (Mozart, para los entendidos), de quien destaco Pa-papá-papapapapapá-Pa-papá-parapapapapá, etc.
Hoy tuve la oportunidad de descubrir algo de Tchaicovsky, de quien me agradaron mucho los cañonazos de una de sus melodías.