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jueves, septiembre 18, 2008

¡Feliz cumplemés! 36 ¡Feliz cumpleaños! 3



29/04/08
Y un día cumplí 36 meses...
... que es como decir que cumplí 2 años y 12 meses. ¡Uy! ¿Ya 3 años?
A la mañana me despertaron mi Mamá y mi Papá. Juntos me dieron muchos, pero muchos, besotes y me cantaron el Feliz cumpleaños. Yo estaba bastante dormido y medio que no entendía demasiado lo que estaba sucediendo. Además, Papi me tiró de las orejas, un ritual que ya en el Cenozoico resultaba antiguo. Él es una de esas personas que pisa las puntas de los zapatos o zapatillas de los demás si son nuevos. ¡Qué se le va a hacer...! Se está poniendo viejo.
Al margen, la rutina fue la habitual, dado que tenía que ir al Jardín, como todos los días. Eso significó 0 (cero) regalos. Lo bueno vendría a la tarde y para eso faltaban... horas.


Eso pensaba al momento de salir de casota rumbo al Jardín. Sin embargo, estaba equivocadísimo. Si bien el futuro me traería agradables sorpresas, lo mejor ocurrió muy pronto. ¡Habían organizado una fiestita de cumpleaños en mi Sala Amarilla. ¡Para mí! La sorpresa fue enorme, porque todos mis compañeritos se hicieron los dormidos y cuando entré al aula empezaron a saludarme con besos y abrazos. A partir de ahí todo fue hermoso y raro, porque todos me felicitaban y me cantaron el Feliz cumpleaños y el Feliz-feliz en tu día (que para mí es en tu vida). Pero, además, vinieron Mami y Papá al Jardín y entraron a la salita. Mientras Mamá preparaba la torta y las bebidas junto a la seño María Marta, Papi nos sacaba fotos a todos y hacía reír a los chicos.
Debo admitir que fue muy emocionante, especialmente durante el momento cumbre, cuando me ayudaron a soplar las velitas. Me sentí querido y respetado.
Como era mi cumpleaños no hice la jornada completa y mis Viejos me vinieron a buscar al mediodía para llevarme a comer ¡papas fritas! al shopping. Pero de eso no hay foto. Tampoco de después, cuando pasamos por la empresa para que mi abuela Katty y la tía Mirta me saludaran.

Después de partir de casa para comenzar un raid que comprendió los festejos en el Jardín, la bacanal en el shopping y los saludos en la oficina, volví a casota con la sensación de OK, todo muy lindo, pero pasemos a los regalos.
Y hubo de todo, a saber:
  • 1 caja de herramientas
  • 1 muñeco de Peter Pan, que incluye una daga chiquitita y un farolito
  • 1 muñeco de Tarzán, que viene con lanza
  • 1 set con algunos personajes de la película Shrek III, que trae al protagonista, al Burro y al Gato con Botas ¡con espada!
  • 1 kit de caballero medieval, que incluye casco con visera móvil, peto o pechera, perneras o tobilleras y ¡una espada!

La verdad es que quedé tan shoqueado que mientras Francisca -alias Fran, la chica que ayuda a Mamá- levantaba todas las bolsas y arreglaba el living, yo no podía atinar a nada más que mirarla.
Contrariamente a los que mis Papis supusieron, los muñequitos fueron mis regalos favoritos.




02/05/08
Pasan los días ¡y sigo recibiendo regalos! Ahora el que se acordó de mí fue el tío Titus, amigo de mis Papis en el trabajo, quien me envió algo muy original: una especie de libro-pizarrón, para leer, pero también para escribir. Realmente me gustó mucho, aunque mi Papá rezongue un poco imaginando que voy a andar ensuciando de tiza toda la casa. ¡Nada más lejos de mí!

03/05/08
Este sábado festejé mi cumpleaños con una fiesta en un salón de la Avda. Garay, acá nomás, cerquita de casota. Ya ayer había venido el esposo de Fran, que es jefe de cocina en un restaurante, a hacer un par de cosas bien ricas. La propia Francisca reforzó los dulces y la torta que mi abuela Katty pasó a buscar de ida. Mi abuelo Pichi, por su parte, se encargó de preparar un montón de pizzas, que luego cocinaría para todos los invitados. Y María, hermana de Fran que trabaja con mi abuelo, también colaboró haciendo empanadas.
Cuando llegamos al salón ya había invitados: algunos de mis compañeritos me estaban esperando. Pronto vinieron todos los demás, familiares y amigos de mis Papis. No faltó nadie.
Creo que la pasamos bien. El lugar era bastante decente, aunque por lo que cobran me parece que podrían ofrecer algo más. Tuvo lo de siempre: inflable, pelotero, canchita de fútbol, servicio de panchos, piñata, mago y Barney, que resultó -por lejos ¿eh?- lo mejor de la fiesta, como siempre.
Muy bien que digamos no me porté. No es que haya hecho algo malo -ni travesuras ni berrinches-, pero anduve un poco fastidioso y sin intención de integrarme a los juegos en que participaban los demás. No sé... Tal vez todavía no manejo bien eso de de que haya otros nenes sobre el planeta que merezcan tanta atención como yo. Miro la panzota de mi Mamita y se me hace un nudo que me cierra la garganta hasta el punto de no dejarme hablar para contar lo que me pasa. Sé que nada va a cambiar con la llegada de un hermanito, como me juran mis Papis, pero fue terminar de soplar las velitas y darme cuenta de que... no sé...
Sólo quiero decirles gracias a todos por todos su presencia, por los regalos, por la colaboración y por todo el amor que me dieron. Espero saber retribuirlo.



05/05/08
Sin darme cuenta me (mal)acostumbré a recibir regalos casi todos los días: si no se trataba de un familiar era una amistad; de un vecino o de un conocido. Lo cierto es que se convirtió en una adicción que alcanzó su clímax cuando mis Papis me dieron el regalo de mis compañeritos del Jardín. Tal vez los no iniciados ignoren el valor de lo que aparece en la imagen, pero a los adeptos a los comics (que es en lo que me he transformado a una súper velocidad; paradójicamente, como no podía ser de otra manera) seguro que se les caerá la baba.
Lejos -y lo digo con el corazón- ha sido el mejor regalo que he recibido en mi vida y en la historia del universo. Sin exagerar, ¿eh?

miércoles, septiembre 17, 2008

Cortinas de humo


15/04/08
Desde hace unos días, la quema de pastizales en campos del Delta y zonas aledañas produjo -merced a la acción del viento- una humareda de grandes proporciones sobre la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense.
Esto ha causado trastornos de toda clase, pero en especial sobre la salud de las personas alérgicas o con problemas respiratorios. También ha ocasionado accidentes de tránsito fatales en las rutas, sobre todo por la combinación con la niebla.
Incluso los días con sol más radiante parecen nublarse con la invasión de este humo que, en el caso de mi Papá, le produjo catarro, por dar un ejemplo. Por suerte, a mí no me hizo nada.

sábado, junio 07, 2008

¡Nació mi prima Carmela!


20/11/07
Acabo de conocer a mi prima Carmela, que nació hace unas horas en el Hospital Británico; por acá, muy cerquita de casota.
Se trata de la primera hija de mi prima Jimena y Gustavo. El flamante abuelo es mi tío Ricardo, hermano de mi Papá.
Todos estaban muy felices. Primero fui a la mañana junto con mi prima Ornella y me porté rebién. A la tarde, volví con mis Papis y ahí ya no me porté taaaan bien, pese a que Gustavo me compró galletitas y caramelos de una máquina que había en el pasillo.
Realmente no sé qué me pasó, pero eso de ver a la bebé y a mi Mamá tan cerca me puso un poco nervioso. Espero que no se le ocurran ideas raras.

viernes, marzo 14, 2008

¡Nevada en Buenos Aires!


09/07/07
Dicen que hay cosas que las esperás, las esperás y no te pasan nunca. ¡Qué sé yo! Como ver un OVNI o toparte con el fantasma de un ser querido. Por otro lado, dicen que hay cosas que te pasan una sola vez en la vida. Mi Papá, por ejemplo, vio salir campeón a nuestro querido Huracán cuando tenía 11 años, junto al abuelo Tata, que superaba los 50 y medio que ya se resignaba. Además, por esas cosas del destino, se topó con dos cometas: el Halley (en 1986) y el McNaught (en enero de este año), cuando mucha gente ni siquiera tuvo la fortuna de ver uno. ¿Otras rarezas que presenció o protagonizó? Por ejemplo, incendios, tiroteos, choques de trenes, choques de subtes y choques de colectivos (estos tres ¡en una misma semana!).
Pero la nieve hasta ahora se le había negado y eso que en pleno invierno fue a Bariloche en viaje de egresados y muchas veces más a Mendoza (capital y cordillera). Y de nieve, nada.
Hasta que al mediodía del Día de la Independencia, la temperatura en la ciudad de Buenos Aires bajó hasta niveles inusitados. Encima estaba muy nublado. Lo que en un principio parecía una llovizna, de pronto se convirtió en aguanieve. Más a la tardecita, ya se podía hablar de nieve hecha y derecha.
Francamente estábamos emocionados; igual que todo el mundo, supongo. Filmamos, sacamos fotos y nos reímos. La pasamos genial, entrando y saliendo; buscando el calorcito de las estufas en un momento, para luego salir a tocar, una y otra vez, eso que caía del cielo.
Por suerte, ya he visto un cometa y también nevar. Ahora falta que el Globo vuelva a salir campeón. Esa es jorobada. Difícil que el chancho chifle.

lunes, marzo 03, 2008

El día que Huracán volvió a Primera


24/06/07
Desde que llegué a este mundo que el club de mis amores, el de mi Papá, el de mi abuelo Tata y el de mi bisabuelo Manuel, Huracán, naufragaba en el Nacional B. Una realidad que no era una tragedia -hay cosas peores en este mundo-, pero sí algo para lamentar profundamente.
Año tras año, el Globo estuvo cerca de ascender; sin embargo, una cosa u otra (generalmente mejores equipos que se cruzaban en el camino) lo impidieron. Este año, por fin, se nos dio; no sin el debido e histórico sufrimiento, claro está.
Mientras Papá se comía los hombros siguiendo la final desde Mendoza, Mamá me llevaba a votar y optaba, pese a ser cuerva, por no circular cerca de mi Papi, a la manera de cábala. Y dio resultado, tanto como el viejo recurso de la abuela Lela, ese de poner el nombre del rival en el freezer antes del partido.
Y después, la emoción, por supuesto. Mi Papá, llorando a moco tendido como nunca antes (ni siquiera cuando lo vio salir campeón en el '73), recibió la felicitaciones de mi Mami, muy conmovida pese a sus raíces cuervas, y de la tía Silvia, y los tíos Eduardo y Ricardo; éste último, también quemero.
Más tarde fuimos los tres a festejar a la sede de la avenida Caseros, donde se había reunido una multitud que no se cansaba de bailar, cantar y festejar por este ansiado regreso.
Ahora me falta ver al Globo salir campeón en primera división. Si ya vi un cometa en Puerto Madryn y nieve en Buenos Aires, ¿acaso les parece imposible?

miércoles, enero 09, 2008

Mi primer viaje en colectivo


12/05/07
Mi primera travesía sobre este noble medio de transporte aconteció este sábado, por la mañana. Fue en un colectivo de la línea 150, que es amarillo, y lo tomamos en la avenida Caseros para bajarnos en Santa Fe y Paraná.
¿A qué vino eso de viajar en colectivo? Bueno, como recordarán, mi Mamá vendió nuestro querido auto y todavía no está listo el nuevo. Y como mis Papis querían hacer unas compras...
La experiencia resultó muy divertida. Con Mami y Papá nos sentamos en el asiento de atrás, ese que es todo largo.
¿Lo que más me llamó la atención? Dos cosas:
  1. Un nene que viajaba con la mamá y que se bajó llegando a la avenida Belgrano. Cuando pregunté hacia dónde fue, mis Papis dijeron que se había ido a pasear.
  2. El ruido de las puertas, que suenan más o menos así: pissshhhhh...

lunes, enero 07, 2008

Chau, Foxito


06/05/07
Volvimos de pasear y entonces me enteré: mis Mamá no sólo vendió el auto, sino que debía entregarlo enseguida; tan pronto, que acababa de hacer mi último viaje sobre él.
Ah, sí, todo muy lindo: que la compradora era alguien de confianza y que lo cuidaría (la tía Clara, mamá del primo Andrés); y que el cambio era para mejor, por un auto más grande y 0 km. Pero nada de eso me resultaba relevante. El Fox rojo es mi auto -mejor dicho, fue- y ningún argumento puede contra la sensación de pérdida que se ha desatado en mi interior. Porque sí, porque lo tenía en una versión chiquita (parecida) para jugar, porque era fácil de identificar, porque cuando mi Mami se lo compró al tío Hugo todavía no sabía que estaba embarazada de mí, porque durante meses fuimos y venimos al y del trabajo, y porque con él disfrutamos mis primeras vacaciones, en la costa.
Tal vez a Uds. todo esto les parezca una chiquilinada sensiblera. Pero sin necesidad de escarbar demasiado y sólo prestando atención a las conversaciones de los grandes, pude descubrir que muchos adultos conservan fuertes vínculos con los autos de su infancia o de su adolescencia; lazos que nuevos vehículos, más lujosos, caros o confortables no pueden destruir.
Así mi Mamá siempre se acuerda del Ford Falcon de sus padres y Papá siempre habla de la estanciera del abuelo Tata o del Ramber Classic -también rojo, casualmente- que lo transporta inmediatamente a su infancia.
Pero, bueno, qué se le va a hacer: la vida es una pérdida constante de esas cosas que la construyen día a día. Habrá que apechugar.

domingo, mayo 06, 2007

Chau, Foxito


Volvimos de pasear y entonces me enteré: mis Mamá no sólo vendió el auto, sino que debía entregarlo enseguida; tan pronto, que acababa de hacer mi último viaje sobre él.
Ah, sí, todo muy lindo: que la compradora era alguien de confianza y que lo cuidaría (la tía Clara, mamá del primo Andrés); y que el cambio era para mejor, por un auto más grande y 0 km. Pero nada de eso me resultaba relevante. El Fox rojo es mi auto -mejor dicho, fue- y ningún argumento puede contra la sensación de pérdida que se ha desatado en mi interior. Porque sí, porque lo tenía en una versión chiquita (parecida) para jugar, porque era fácil de identificar, porque cuando mi Mami se lo compró al tío Hugo todavía no sabía que estaba embarazada de mí, porque durante meses fuimos y venimos al y del trabajo, y porque con él disfrutamos mis primeras vacaciones, en la costa.
Tal vez a Uds. todo esto les parezca una chiquilinada sensiblera. Pero sin necesidad de escarbar demasiado y sólo prestando atención a las conversaciones de los grandes, pude descubrir que muchos adultos conservan fuertes vínculos con los autos de su infancia o de su adolescencia; lazos que nuevos vehículos, más lujosos, caros o confortables no pueden destruir.
Así mi Mamá siempre se acuerda del Ford Falcon de sus padres y Papá siempre habla de la estanciera del abuelo Tata o del Ramber Classic -también rojo, casualmente- que lo transporta inmediatamente a su infancia.
Pero, bueno, qué se le va a hacer: la vida es una pérdida constante de esas cosas que la construyen día a día. Habrá que apechugar.

domingo, abril 29, 2007

¡Feliz cumplemés! 24 ¡Feliz cumpleaños! 2



Y un día cumplí 24 meses...
... que es como decir que cumplí 1 año y 12 meses. Pero... ¡pará! ¡Eso significa que cumplí 2 años!
¿Ya 2 años? ¡Mirá vos! El tiempo pasa volando cuando uno la pasa bien.

El día comenzó con el despertar redulce de mi Mamá. Enseguida me dieron el mejor regalo de todos: un súper autito como el de Los Picapiedras, de esos sin pedales.
Luego de un largo desayuno, nos cambiamos y fuimos a un pelotero de la calle Esteban de Luca, donde me festejaron mi cumple. Por suerte, vino toda mi familia: mis abuelos -que hicieron las pizzas y las tortas-, mis tíos, mis primos, mis padrinos y mis amigos, que no se cansaron de darme un montón de besotes y muchos regalitos.
Por supuesto que la pasé rebién, aunque a eso de ser anfitrión todavía no le tomé del todo la mano.

jueves, noviembre 23, 2006

Casotas



Webeando por Internet, encontré un sitio del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde se publican las fotos de los frentes de casi todas las casotas de la capital.
En la primera imagen se pueden ver dos puertitas medio a la sombra del árbol: la de la derecha pertenece al acceso al departamento que mi abuelo Tata le legó a mi Papá. Perteneció a mi bisabuelo Manuel, durante varios años vivió allí mi tía Pichuca (hermana de mi abuela Lela) y donde ahora habita mi prima Florencia. Queda en Parque Patricios. Allí vivió mi Papi durante casi 11 años, luego que partiera, bastante tardíamente, de su hogar paterno en Ciudad Jardín, provincia de Buenos Aires. Asimismo, a ese departamento, a poco de conocer a mi Papá, se mudó mi Mamá; aunque por menos años. Y ahí también convivió Psycho. Era de dos ambientes, contrafrente, con algo de luz y muy poco aire; frío en invierno y caluroso en verano. Pero dicen que era acogedor; todavía no lo visité. Ni tampoco conozco a la tía Teresa, la vecina de al lado; ni a mi prima Patricia, que vive detrás de la otra puertita, la de la izquierda, que es la de la inmensa casa que perteneciera a mi bisabuelo y donde mi abuelo vivió algunos años antes de casarse.
La otra foto corresponde al frente de mi casota actual, ahora sí, que queda a una cuadra de la otra. En realidad, nos alojamos en el segundo piso de un departamento inmenso que le alquilamos a la tía Fernanda, que también es es mi niñera. Asimismo se puede ver el local de la planta baja, que es el taller del tío Néstor; primo de Fer e hincha de Huracán, como no podía ser de otra manera.
Es un barrio tranquilo, en el que Mamá se siente sumamente a gusto y mi Papi, recién desde que nací, también. Al menos, eso es lo que dice.

martes, septiembre 12, 2006

El ex extraño de pelo largo


Jamás me habían cortado el cabello. Desde que nací, pese a la insistencia de muchos, mis Papis desistieron de esa posibilidad por una simple razón: mi pelo -digamos- de origen estaba lo más bien. No tenía mucho, eso sí; pero lo que se veía estaba razonablemente bien.
Tengan en cuenta que, como nací prematuro, estuve un mes y pico internado en terapia intensiva, donde no suelen pelar a los nenes de incubadora.
Como verán en la imagen (lamentablemente, tomada con un celular, por eso la mala calidad), toleré la labor de mi coiffeur Gabriel con bastante altura. La esquila fue en un local de la Avda. Brasil, casi La Rioja; aquí, en Parque Patricios, cerca de mi casota. No me piden el nombre de la peluquería, porque ni ahí me acuerdo. Sólo les puedo decir que él me trató muy bien, me hizo un excelente corte y tiene un autito amarillo relindo a modo de asiento.

martes, julio 11, 2006

El primo Nico


Nicolás es el hijo de la tía Fernanda, que me cuida tres veces por semana porque mis Papis se van a trabajar.
Vive en el departamento de abajo, tiene 12 años, es hincha fanático de Boca y es muy bueno: siempre que puede juega conmigo, me presta sus chiches de cuando era chico y me enseña de todo.
Se nota que me quiere, me cuida como a un hermano menor y, por sobre todas las cosas, es mi primer amiguito de verdad.
La foto se ve así medio raro porque la sacaron con un celular.