lunes, octubre 03, 2005

Besuqueiro


Un día tenía que pasar.
Finalmente, mi perro Psycho cayó rendido a mis pies. Justo en el momento en que mi Mamá o mi Papá (no recuerdo bien) se disponían a sacar una foto tranquila y apacible, apareció La Bestia y me estampó un besote que me hizo reír, por las cosquillas de su lenguota y sus bigotes.
Yo sabía que tarde o temprano no iba a poder resistirse a mis encantos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Creo que ese fué el momento preciso en el que Psycho te registró como hermanito menor. Después te siguió dando muchos besotes.