jueves, octubre 27, 2005

El fin del protocolo


Nacer prematuro tiene sus desventajas; entre ellas, una de las más serias tiene que ver con la debilidad del sistema inmunológico y de los pulmones, en particular.
Durante el invierno, la bronquiolitis afecta a muchos nenes. Pero existe una variante sumamente peligrosa que suele producir estragos entre los chicos nacidos antes de término; tan peligrosa que, a veces, deriva en internación y en riesgo para la vida de los bebés como yo.
La única ventaja que tuve fue haber nacido en el momento justo que se instruía un programa de pruebas para hallar una vacuna confiable y cada vez más barata contra esta enfermedad, que ya es epidémica.
Los profesionales que llevaron adelante este protocolo fueron más allá de sus obligaciones e hicieron sentir a mis Papis de la mejor manera, con paciencia y con cariño. Una vez por semana llamaban a casa para estar al tanto de cada pequeño detalle de mi crecimiento o si sufría alguna nana. Y una vez al mes mis Papis me llevaban a dar la vacuna que casi nunca me hizo llorar.
En la foto, están mi Mamá junto a la Dra. De Luca, cabeza de la iniciativa. Pero también participaron la Dra. Gorenstein y una vieja conocida de terapia intensiva, la enfermera María. Ellas 3 -y el Dr. De Caro, mi pediatra- lograron que este invierno haya sido para mí una temporada sin sobresaltos.
Mil gracias y muchos besitos que todavía no sé dar. Los llevo en mi corazón.

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