sábado, julio 23, 2005

Psycho y yo


Psycho nació el 29 de septiembre de 1998, por lo que ya tiene 6 años (48 de los humanos). Es un perro de raza bretton spanniel de color naranja y blanco, con una curiosa marca de pelaje verde oscuro cerca de uno de sus ojos.
Hasta que aparecí yo, había sido el malcriado de la casa; haciendo y deshaciendo por aquí y por allá. Mi llegada también lo alteró a él. Como yo dormía en la habitación de mis papis, que también era la suya, de un día para el otro tuvo que acostumbrarse a hacer nonazo en el estudio de Papá. Me parece que no le causó nada de gracia. Capaz que son ideas mías, nomás...
Lo cierto es que todavía no nos damos mucha bola. A veces, él muy chanchote se acerca para olerme el pañal, a ver si me hice caca o pis. ¡Qué buchón! Pero, en general, hace la suya, como si estuviera ofendido. Y no pierde la oportunidad de subirse arriba de mi Papá, para que le haga upa. O de Mamá, para que le rasque el lomo. Es un celoso...
Por mi parte, como todavía ando más dormido que despierto, tomando la teta o tirándome petús, tampoco le doy mucha pelota.
Ya va a llegar mi momento. Que se prepare.

domingo, julio 17, 2005

Madonna III


Otra de esas fotos que me producen maripositas en la panzota. Y nuevamente con Mamá. Yo, haciendo re-nonazo, como el mejor.

martes, julio 12, 2005

Dorsales, 3 de 10


Uno de los regalos que me hizo la tía Carla fue este invento del Infierno llamado -eufemísticamente- gym.
Ya querría verlos a ustedes, gordos y viejos, tratando de agarrar algunos de esos chiches tan lindos que cuelgan y no poder hacerlo porque el cuerpo les dice No.
Debo admitir que después le tomé el gustito.

domingo, julio 10, 2005

Unidos por el Globo



Mi Papá no dio lugar a opciones: nací hincha de Huracán. Como él, como mi tío Ricardo y mis primos Matías y Juan Manuel, como el abuelo Tata, como el bisabuelo Manuel. Admite que no fue una decisión fácil de justificar, que juntos sufriremos mucho más de lo que gozaremos. Pero, aun sabiendo eso de antemano, me hizo del Globo.
Ser de Huracán es pertenecer a una minoría anclada en el recuerdo de viejas glorias y triunfos pasados, en un barrio acorde a esas circunstancias. Podría haberme hecho de Independiente, como el tío Eduardo o mi primo Mariano; de River, como el tío Hugo y mi primo Diego; o de Boca, como tantos otros. Capaz hubiera sido mejor, de vez en cuando -sobre todo si sos Gallina o Bostero- tenés algo que festejar, tu equipo sale en los diarios y las revistas, y sus partidos no los pasan por cable a las 3 de la madrugada de un martes.
Pero me hizo de Huracán... Para hacerme «de abajo» y que me curta. Para que me integre a una historia familiar previa a mi llegada y posterior a mi partida.
De todos modos, él sabe, mi Papi, que el día de mañana no va a poder hacer nada por evitar que yo elija ser hincha del club que se me antoje.
Salvo San Lorenzo. Cualquier cosa menos Cuervo.

lunes, julio 04, 2005

La tía Carla


En esta foto, estoy en brazos de la tía Carla. Como dije antes, ella se fue del país -al igual que las tías Gisela [N. del A.: ante las amenazas recibidas, cumplo en rectificar que es con una sola l], Daniela y Valeria- porque necesitaba empezar una nueva vida. Viajó a España con Félix, su hijito y algo así como mi primo, pues allá la esperaban sus hermanos.
Su partida le dolió mucho a mi Mamá, ya que eran grandes amigas. Al principio mantuvieron el contacto, pero muy pronto Carla se «alejó» aún más y dejaron de comunicarse.
Más allá de alguna charla aislada, la cosa parecía empantanada. Hasta que nací y la tía Carla decidió que era el momento de volver, aunque sea por unos días. En total, fueron 20; los suficientes para que el afecto que se tenían tuviera una segunda oportunidad.
Me gustó mucho conocerla; jugó conmigo, me hizo upa y ¡hasta me regaló un gym relindo! Y también el oso Pulgoso.
Espero que vuelva pronto. No siempre veo a mi Mamá reírse tanto con alguien. Y todo el que la hace feliz a ella, me hace feliz a mí.

viernes, julio 01, 2005

¡Feliz cumple, Mami! [2005]


Este es el primer cumpleaños de mi Mamá desde que llegué. ¡Por eso es especial!
Como el neonatólogo no me dejaba salir ni recibir muchas visitas al mismo tiempo, no hubo un gran festejo, sino varios chiquititos. Aunque no hayan podido venir, igual mucha gente se acordó de mi Mami. ¡Es que la quieren mucho!
Pero yo más.
Papá le regaló un libro para cuidar a los bebés y yo un perfume importado, que sé que a ella le gusta muchito.
Es que se lo merece. Siempre está pendiente de mí y no me abandona ni un solo segundo. Es la Mamá más linda y más buena del mundo. Pero, bueno, ya sé... Todos los nenes dicen lo mismo de sus mamis.

miércoles, junio 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 2


Y un día cumplí 2 meses...
Atrás quedaron las angustias de mis viejos y las semanas en terapia intensiva. Estaba en casa, calentito y acompañando a Mamá en cada jornada de trabajo -obligada- desde el hogar.
Aprendí a tomar la teta de una mejor manera, a no regurjitar tanto y hacer provechitos cada vez más efectivos.
Todavía tenía que ir a los chequeos semanales con el neonatólogo, pero sólo se trataba de cuestiones de rutina.
A la noche, me despertaba seguido, pero creo que fue bastante soportable para todos.
Ese día Papá llamaba desde el trabajo para recordarle a Mami que me saque una foto, por el festejo de un nuevo mes, pero justo me la pasé durmiendo. En todas las imágenes salí con los ojos cerrados. ¡Qué se le va hacer!

domingo, junio 26, 2005

Las amigas de Mamá I


La tensión iba bajando y Mamá se empezó a dar permiso para hacer "sociales". Como escribí antes, la tía Carla había venido de visita ¡desde Valencia!; algo que hizo sentir muy bien a mi Mami, pues la extrañaba muchito. Con la excusa de festejar mi llegada al mundo, la tía Carla se mandó una paella a la valenciana que no se podía creer (según Papá, porque yo estaba a dieta de teta).
Como no podía ser de otra manera, de la velada también participó la tía Mariela, otra gran amiga de Mamá que siempre la ayudó en mil cosas y que fue la única del grupo de amigas (que se completa con Gisela [N. del A.: ante las amenazas recibidas, cumplo en rectificar que es con una sola l], Daniela y Valeria) que no desertó del país.
Si se fijan bien, en la foto también aparece Psycho, que le está dando un súper besote a Carla.

domingo, junio 19, 2005

¡Feliz día, Papi! [2005]


Esta es la primera carta que escribí en mi vida. Fue para mi Papá; con la ayudita de Mamá, claro, porque yo me quedaba dormido a cada rato o se me caía la birome.

¡Feliz día, Papi!

(en este primer Día del Padre)
Y gracias.
Gracias por el amor que me diste desde el primer momento de mi existencia cuando te enteraste que venía.
Gracias por estar tan cerca durante toda mi gestación y evolución en la panza de Mamá.
Por darnos fuerza tanto a mí como a Mamá en los momentos más importantes, como cuando me ayudaste con tu fuerza y valentía en mi nacimiento... No sé qué hubiéramos hecho sin vos.
Gracias por darme fuerza y toda tu fe en mis primeras y más difíciles horas de vida:
Cuando me costaba respirar, cuando no podía digerir y ahí estabas con tu voz firme, pero llena de amor para transmitirme tu decisión de que tenía que mejorar... ¡Y cómo me sirvió!
Hoy te escribe Mamá, pero algún día te lo voy a decir yo junto con un besote y un abrazo.
Esto recién comienza.
Preparate para vivir juntos todo lo que siempre soñaste.
¡Gracias por tanto amor!
Te queremos y mucho más que mucho
Muchos besotes

Mamá y Manu

martes, junio 14, 2005

La abuela Katty


Yo también tengo dos abuelas, como todos, aunque de manera diferente. La tengo a la abuela Chula -la Lela, la mamá de mi Papá-, que está en el Cielo y siempre me cuida para que no me pase nada.
Más cerca, la tengo a la abuela Katty -la Abu-, que es la mamá de mi Mamá. Ella es muy buena conmigo. Como trabaja con mis viejos, ella solita se las rebuscaba para que las cosas estuvieran bien mientras mis papis se dedicaban a atenderme. Tiene sus cosas, pero conmigo se porta rebien, me regaló el babero y la camiseta de Huracán (aunque es cuerva), y también el caballito Siniestro, como dice Papá (porque en vez de relinchar hace un ruido raro cuando lo apretás). Además me tejió ella misma un montón de ropita relinda. Yo la quiero mucho.

Madonna II


Una fotito tomada por la tía Carla que, tras mantenerse desaparecida por bastante tiempo, vino desde Valencia a conocerme. A Mamá le encantó volverla a ver, porque la extrañaba muchito-muchito.
Realmente es una de las mejores fotos que me sacaron con mi Mami.

sábado, junio 04, 2005

Home, Sweet Home


Finalmente llegué a casa.
Subí los dos pisos en brazos de Mamá y enseguida -tal como recomendaban todos- me presentaron a Psycho (nuestro perro) para que me conozca, me huela y asimile mi presencia. Fue el comienzo de un proceso de seducción que será largo y trabajoso, porque Psychote siempre fue el mimado de la familia hasta que se me ocurrió nacer, era el hijo único malcriado que me gustaría ser. Ahora, de golpe y porrazo, pasaba a ser una especie de hermano mayor. De primera no me dio mucha bolilla y yo tampoco a él. El perro la iba de indiferente y yo no estaba para hacer demasiadas sociales.
De ahí me enclaustraron en la habitación de los papis, en un catre-moisés relindo que, como conté antes, era de mi prima Natalia. Los primeros días fueron medio complicados, porque regurgitaba un poco la leche de Mamá, pero creo que no di muchos problemas. A la noche me despertaba 4 ó 5 veces para comer o a llorar por el dolor de panzota, y Mami siempre acudía al rescate. Una genia, Ma...
Papá eligió esta semana para dejar de fumar y no andaba muy bien. Se quedaba en la cocina la mayor parte del tiempo -como si la habitación fuera una sucursal intocable de terapia intensiva-, esperando que Mamá le diera órdenes para que la ayudara. Él dice que no quería molestarme, pero todos sabemos que estaba tan shockeado por mi llegada como Psycho.

viernes, junio 03, 2005

Chau a la Trinidad


Parece que, de un día para otro, todo mejoró: mis pulmones, mi digestión... Mi autonomía, aseguraron. En fin, todo. Así que le dijeron a Mamá y Papá que ya era hora de llevarme a casota. Les dieron una semana de plazo, que mis Papis dedicaron a preparar la casa; algo que no habían podido hacer antes, porque se me ocurrió nacer con dos meses de anticipación. Decoraron la que será mi habitación (fueron unos empapeladores retruchos, la tía Silvia mandó el moisés de la prima Naty, mudaron todas las cosas que eran del estudio de Papi al living y las que sobraban al galpón del trabajo).
Mami estaba refeliz porque al fin me tendría para ella solita. En cambio, Papá estaba un poco asustado, ya que le parecía que todo era demasiado rápido; no estaba seguro de si yo estaba listo para dejar el sanatorio y si él estaba preparado para cuidarme.
La foto la sacó Mamita la última noche que pasé en la Trinidad. La que ven es la puerta de ingreso a Neonatología. ¡Cuántas veces rezó Papá junto a esa puerta...!
A la izquierda, entre las sombras, los lockers donde dejás los bártulos si ponés $ 1. Dice Papá que todo empezó a mejorar cuando cambió la moneda que venía usando por otra que todavía guarda, como un trofeo.
A la derecha de la puerta, ahí pegadito, está el intercomunicador. Los papis tenían que hacerse anunciar y las enfermeras les decían si podían entrar o esperar. A veces tardaban mucho en dejar pasar a los papis, porque había nenes que se sentían mal y todo el personal los estaba atendiendo.
El día 4 de junio amaneció nublado y frío. La tía Mariela y el tío Christian nos vinieron a buscar para llevarnos a casa. La despedida fue breve: recibí besos y abrazos de la Dra. García, del Dr. De Caro y de las enfermeras Laurita, Teresa y María, que fueron los que más me cuidaron, los que hicieron que yo me pusiera bien, cada vez más sano y más fuerte.
Por esa puerta entré 36 días antes y por esa misma puerta salí, en los brazos de Mamita, listo para ir casota a hacer un bruto nonazo y conocer a Psycho, del que tanto me habían hablado.
Mamá empujó esa puerta y el mundo se abrió para mí.

domingo, mayo 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 1


Y finalmente cumplí 1 mes...
¿Quién iba a decirlo? Pasaron tantas cosas en este tiempo... Por lo pronto, soy. Nací. Antes de tiempo, pero nací. Tuve problemas pulmonares, de piel, de digestión y todo eso.
Pero estoy saliendo adelante. La vida no parece fácil, pero la voy peleando.
El 28 me mudaron a terapia intermedia, me bañaron ¡y hasta aprendí a tomar la teta de Mamá!
Estábamos tan contentos (se corre la bolilla de que faltan pocos días para irme a casa) que nos sacamos una foto los 3 juntos; esta vez juntos de verdad.
Papá ya me venía cantando el feliz cumplesemana cada viernes, pero el 29 -por fin- me cantó el feliz cumplemés y todo.

domingo, mayo 22, 2005

Madonna I


Esta es la mejor foto de mi primer cumplemés, por lejos. Estoy con Mamá, acurrucadito y haciendo noni-noni como el mejor.
Mamita... ¡cuántos esfuerzos que hiciste en esos 36 días! ¿Acaso pensás que no lo sé? ¡Claro que lo sé!
  • Eras la primera madre en llegar al lactario para que no me falte la papa, y durante todo el día te sacabas leche como te recomendaron los doctores pensando en mí.
  • Te quedabas el mayor tiempo posible para hacerme mimitos.
  • No te despegabas de las enfermeras para que te enseñen las mejores maneras de cuidarme, cambiarme, bañarme o alimentarme.
  • Siempre me tuviste paciencia cuando yo no digería bien la leche o tenía apneas, y no te enojabas conmigo por eso.
  • No te separaste ni un solo día de mi lado, aunque medio mundo reclamaba tu presencia.

Por eso se me ve tan cómodo en tu pecho: porque es grande, es cálido y es incondicional.

martes, mayo 17, 2005

Las primeras tías



Por suerte, en la terapia intensiva del Sanatorio de la Trinidad nunca estuve solo. Para cuidarme y que mis Papis se queden tranquilos siempre estuvieron Laurita -la de arriba-, de lunes a viernes; y Teresa y María, las de abajo, los fines de semana.
Laurita es redulce; María, la más tranquila; y Teresa, la que me apodaba Fatiga (¡como le decían a Papá cuando era chico!), porque yo tenía fiaca para todo. Para comer, por ejemplo. Y las 3 decían que yo era El Lindo de terapia intensiva. Bueno, tampoco había mucha competencia...
Las 3, cada una a su manera, hicieron que esos 36 días pasen volando. Seguro que cuando sea grande me gustará conocerlas.

viernes, mayo 06, 2005

Los brazos de Papá



Estar a upa de Papá no fue lo mismo que con Mamá, porque con los brazotes largos que tiene yo me pierdo un poco. Igual estuvo bueno.
En la 2ª foto, Papá deja el brazo puesto para que Uds., que no me podían visitar, pudieran calcular mi tamaño.

jueves, mayo 05, 2005

La vida en fotos


Como las cosas iban cada vez mejor en el Sanatorio de la Trinidad, la Dra. García le dijo a Mamá que ya me podía alzar, porque sentir su calorcito y su olorcito me haría bien. ¡Tenía razón! Siempre es lindo estar a upa.
Y debía hacer calor en terapia intensiva, porque a Mami le caían unas gotitas de los ojos mientras me acunaba…

miércoles, mayo 04, 2005

¿Dónde vivís, vos? ¿En un Tupper?



Ahora no. Pero buena parte de los 36 días que me alojé en el Sanatorio de La Trinidad, sí, los viví en una especie de Tupper. No resultó tan malo como parece: estaba calentito, había música funcional y el servicio de mucamas era de primera; aunque la comida, debo admitirlo, un poco reiterativa. Sin embargo, a veces ¡hasta tenía cama solar!
La primera foto fue una de las preferidas de Papá. Él dice que en esta foto le parecía más gordito y rozagante de lo que realmente estaba.
La segunda tiene su importancia, porque es la primera en la que estamos los 3 juntos: la mano de Mamá, la carota de Papá y yo, espiando en el medio.

martes, mayo 03, 2005

La verdadera foto # 1


Después de un agitado día en el que Mamá anduvo de un lado para otro (en reuniones de trabajo, en natación y hasta comiendo en lo de la mami de la tía Mariela dije:
—Bueno, loco, basta de tanto movimiento.
Y nací.
Dos meses antes de los previsto y con todos los típicos problemas de los bebés prematuros.
Aprovechando que me di vuelta en la incubadora mientras hacía nonazo, mi Mamá me sacó mi primera foto verdadera para que todos me conozcan.