sábado, junio 10, 2006

¡Feliz cumple, tío Marcelo! [2006]



El verdadero cumpleaños del tío Marcelo ha sido el día 8, pero decidió festejar sus 45 recién hoy, que comenzó la participación de Argentina en eso que llaman Mundial de Fútbol.
La cita fue allá en su casa de Ciudad Jardín. Se trató de una jornada tensa, a la espera del partido de la selección contra Costa de Marfil. Por suerte, todavía no conozco lo que es la ansiedad, salvo en lo que se refiere al horario de la papa o el del nonazo.
Una nota aparte, el lemon pie aparentemente preparado por mi madrina Ivana: fresco y sabroso, según aseguró mi Papá, porque a mí no me dejaron tocar ni una miga.

domingo, junio 04, 2006

Un año en casota


El domingo hubo motivos para festejar.
El 4 de junio de 2005 fui dado de alta en el Sanatorio de la Trinidad (curiosamente, este domingo tuvimos que volver a la guardia, de urgencia, porque el forúnculo de mi Papá se convirtió en un horrible absceso que le hinchó la frente de manera descomunal), después de 36 días de internación por mi nacimiento prematuro. Un año muy especial signado por el cambio y el aprendizaje constantes.
Estos 365 días se dividen en dos etapas bien marcadas: 3-4 meses de ostracismo recomendado por el neonatólogo-pediatra a causa de los virus circulantes; y el resto de vida, digamos, más o menos normal, que incluye hospedaje en el lugar de trabajo de mis Papis.
¡Un año en casa! De no creer...
En la foto, una síntesis de la felicidad que hemos vivido en estos 12 meses.

sábado, junio 03, 2006

¡Feliz cumple, prima Florencia! [2006]



La noche la terminamos en Ciudad Jardín, en la casa de mi abuelo Tata, para festejar el cumpleaños Nº 26 de mi prima Florencia, hija de mis tíos Silvia y Hugo, y ahijada de mi Papá.
Si bien la pasamos bien, había mucha gente; como se puede apreciar en la segunda foto: estoy subido al cochecito, pero no puedo ir a ningún lado por la cantidad de piernas que se interponen.
En la segunda foto, se ve a mi prima soplando las velitas juntos a mis primos Franco, Mateo y Santino.
Mi Papá estaba preocupado porque un forúnculo de notables proporciones está emergiendo en medio de su frente.

Mis tíos Ricardo y Maby


Hoy vinieron de visita los tíos Maby y Ricardo, hermano de mi Papá.
Ella no me conocía, pero me mandaba regalitos por intermedio de él, como el juguete en forma de llave que tiene luces y sonidos, y que tanto me acompañó desde que tengo uso de razón. Es decir, desde hace unos meses. Si es que tengo uso de razón...
La pasamos muy bien, aunque la visita tuvo que ser breve, porque mis Papis y yo debíamos ir al cumpleaños de mi prima Florencia, donde nos encontraríamos con los tíos Silvia y Eduardo, los otros hermanos de mi Papá.

martes, mayo 30, 2006

La gorra de Tata



Esta era la gorra de mi abuelo Tata. En invierno, no se despegaba de ella por ninguna razón: hacía sus caminatas diarias por Ciudad Jardín, cortaba el pasto los sábados o hacía el asado los domingos, pero siempre con la gorra puesta. No es una prenda ni elegante ni moderna, y tampoco se conserva en el mejor estado, pero me atrajo desde la primera vez que la vi. Con mi Papá jugamos a ponérmela y ponérsela, y a mí eso me hace reír.
Sí, tengo la risa fácil, qué le voy a hacer.

La tía Noemí I


Así, de pronto, de un día para el otro, descubrí que no todas son buenas noticias; que, a veces, pasan cosas malas que ponen tristes a mis Papis. Y en especial a mi Mamá. Lo peor de todo es que entiendo muy poco -o nada- de lo que sucede, pero puedo darme cuenta muy fácilmente cuando los ánimos están decaídos.
La tía Noemí es la esposa de mi abuelo Pichi. Según mi Papá, ella es una gran artista, talentosa y sensible. Y también a su entender, difícil: una de esas personas complicadas de llevar, con una pila de energía inagotable para bien o para mal. De esa clase de gente que suele empeorarla cuando habla. Pero que siempre está ahí cuando se la necesita, le escuché decir a mi Papi.
Parece que a partir de una consulta al médico por una dolencia menor se le detectó algo malo. Verdaderamente malo. Tan malo que la van a operar de urgencia en el Sanatorio Fleni.
Y su familia, en la que me incluyo, también va a estar ahí, con ella. Porque ella me visitó cuando estuve internado. Porque lo merece.
Pido a Dios por la tía y por mi abuelo, para que todo salga bien. Y cruzo los dedos.
La foto es de la reunión de hoy, cuando ella les comunicó a todos lo que sucede. Obviamente, yo estaba en casa con mi Papá.

lunes, mayo 29, 2006

¡Feliz cumplemés! 13


Y un día cumplí 13 meses...
Como corresponde luego de cumplir años, éste ha sido un mes de consolidación de mis avances. El gateo en 4 patas (aunque a veces me permito reptar, sobre todo cuando estoy cansado) ya no tiene secretos para mí. Calculo que en un par de meses andaré caminando por ahí...
Por otra parte, de a poco he sumado palabras a mi vocabulario. Éstas son las cuatro primeras, por orden de aparición en mi boca:
  1. Papá (imagínense su emoción).
  2. Aggwa (agua, y la aplico tanto para el agua propiamente dicha como para la leche o cualquier otro líquido).
  3. Babau (perro, un clásico de cualquier niño).
  4. A-bba-bú (así, de manera entrecortada y cerrando los labios al máximo. Es un apodo que le puse a mi Papi y no tengo la menor idea de dónde lo saqué).

domingo, mayo 28, 2006

Cómodo y calentito


Aquí estoy en la cocina de mi casota, disfrutando de la espectacular silla para comer que nos prestaron los tíos Mariela y Christian, que fuera usada -creo- por mis primos Simón y Malena y reservada para cuando los tíos Paula y Ezequiel se decidan a tener un bebé.
Pero la experiencia de comer la papa o tomar la leche no sería completa sin las espectaculares botitas que me tejió la abu Katty, bajo las precisas indicaciones de mi Papá. Como todavía no sé caminar, me resultan mucho más prácticas que cualquier calzado.

sábado, mayo 27, 2006

Regalos de la tía Gisela


La tía Gisela es una amiga de mi Mamá -del grupo autodenominado Las Gordis- que, ante la crisis imperante en el país, un buen día decidió partir en busca de nuevos horizontes. Su destino: los EE.UU.
Allí se encuentra en la actualidad, trabajando y estudiando, muy de novia con un chico mendocino -según tengo entendido- y viviendo en Miami.
Mi Mami la extraña mucho: la tía Gisela le daba al grupo una cuota de autenticidad y chispa que, lamentablemente, se ha perdido hasta nuevo aviso.
La foto es del año 2000, durante la cena del 28º cumpleaños de la tía Carla (otra integrante de ese grupo de amigas) en el restaurante Garbis. La imagen no hace justicia con ella, pero es de las mejorcitas que tenía a mano.
Todo esto viene a colación de los regalos que me mandó la tía Gisela por intermedio de su mamá: un muñeco hermoso de Stich, una remera y una campera re-canchera, que es la que luzco en la foto.
Ojalá que vuelva pronto, porque me gustaría mucho conocerla.

domingo, mayo 21, 2006

El parque de diversiones


Aunque no se parezca en nada al Italpark de la infancia de mi Papá o al Interama de mi Mamá, finalmente conocí lo más parecido a un parque de diversiones.
La ocasión se presentó en Unicenter y allí la pasé más que bien con la abu Katty, la tía Marisa, mi primo Pedro y, mi Mami, por supuesto. Papi se quedó en casa haciendo fiaca.
Disfruté un montón de juegos pero, en especial, la calesita y este trencito.
Espero que se repita pronto.

sábado, mayo 20, 2006

El tío Christian


Hoy fui de visita con mi Mamá a la casa de unos amigos de ella, los tíos Mariela y Christian. Realmente la pasé muy bien, porque el tío me hizo apu (upa, pero a mi manera) y jugué un montón con mis primos Simón y Malena; además de con sus babáus, los redulces Sauron y Coraje.

lunes, mayo 15, 2006

El repasador mágico


No sin sorpresa, he descubierto que los repasadores de mi casota tienen poderes misteriosos; mágicos, diría. Me los pongo -o me los ponen- sobre mi cabeza y, por arte de magia, desaparezco, ya no me ven.
Eso me causa mucha gracia. No lo entiendo: es una pavada de juego, pero inexplicablemente me hace reír.
¿Dónde está Manu? -preguntan mi Mamá o mi Papá con visible inquietud-. ¡Acá está! -se responden a sí mismos cuando me destapo; adivinando muy bien mis palabras, porque yo todavía no hablo.
Dice mi tío Eduardo que me tapo para no ver a mi Papi. Mi Papá sostiene algo peor: que lo hago para no ver la tabla de posiciones de mi querido Huracán.

domingo, mayo 07, 2006

Mis chiches II


El saldo de mi primer cumpleaños en materia de regalos ha sido ampliamente satisfactorio. Por suerte -y sin que haya sido obligatorio- nadie vino a casa con las manos vacías.
Como he reseñado, recibí toda clase de regalos: ropa, libritos, juguetes, mesas de juego con ruiditos y luces (de la abuela Katty), la torta propiamente dicha (de la tía Fernanda), un reproductor de CD para escuchar música con mi Mamá (de mis Papis) y un cochecito -por duplicado- de parte de los padrinos Ivana y Héctor, que no tomaron la precaución de averiguar lo que pensaba regalar el otro.
Aquí se me ve al comando de mi nave en perfecto dominio de la situación.

sábado, abril 29, 2006

¡Feliz cumplemés! 12 ¡Feliz cumpleaños! 1


Y un día cumplí 12 meses... ¡Eso significa que cumplí 1 año!
Pero... ¡qué rápido ha pasado el tiempo!
En un momento estaba durmiendo en la panzota de Mamá y, enseguida, me harto de tanto movimiento y se me ocurre nacer 2 meses antes.

Pero, bueno, ¡basta de nostalgia! Vayamos al grano, a los súper festejos que organizaron mis Papis para éste, mi primer cumpleaños.
Al mediodía vinieron los familiares. Estuvieron casi todos y comieron fondue y tomaron vino como si en ello les fuera la vida. Por mi parte, sabiamente entrenado, soplé la velita que habían puesto en una torta riquísima que tenía encima un muñequito de Huracán, el equipo de mis amores.
A la noche me visitaron mis padrinos y también la pasamos rebién, aunque yo me fui a dormir porque ya no deba más del nonazo. Había sido un día muuuy largo.
No puedo creer la cantidad de regalos que me hicieron: ropa, chiches, ¡de todo! Realmente, más no se puede pedir.

domingo, abril 23, 2006

2 cumple 2


Hoy festejamos con retraso 2 cumpleaños familiares: el del tío Ricardo (hermano de mi Papá), que cumplió un montón, y el de Martina, que es hija de mi primo Diego.
El encuentro fue en la casa de mi abuelo Tata, allá en Ciudad Jardín, y estuvo lindo. Como los nenes que había mucho no me conocen, casi no me dieron bolilla, pero yo me las rebusqué por mi cuenta con sus chiches.
Lo mejor ocurrió después, cuando los grandes fueron a jugar al paddle al club de la vuelta y se sacaron chispas. La performance de mi Papi resultó una grata sorpresa para todos, pues pese al abuso de tabaco en el que suele incurrir ganó todos los partidos que jugó. A él, que hizo mucho deporte cuando era más joven y precisamente en ese lugar, le gustó mucho que yo estuviera ahí alentándolo.
En la foto se me ve justamente con Martina y uno de los mellizos (Franco o Mateo, nunca los identifico), hijo de mi prima Natalia.

Jugando con Psycho


Desde que empecé a sentarme solo y a gatear, mi perro Psycho cambió en gran medida su actitud (digo en gran medida porque, cuando mis Papis dirigen toda su atención hacia mí, él todavía se pone muy celoso): ahora puedo decir que me registra en toda mi dimensión. Además de seguir oliéndome los pañales -el muy chancho-, pedirme papota y darme besotes, también juega conmigo. Como ven, me trae sus chiches (¡sí, esos que se ven son de él!) para que yo se los arroje -y así volver a empezar- o para forcejear juntos. Todo bajo la atenta mirada de mis Viejos que, si bien confían plenamente en su delicadeza, quieren estar seguros de que no haya sorpresas desagradables.
Nunca se sabe.

sábado, abril 22, 2006

El ritmo en la sangre


Aquí se me ve muy dedicado a hacer sonar la pandereta y no debo incurrir en falsas modestias: la manejo bastante bien; sobre todo considerando que mis Papis no han sido muy bendecidos con el sentido del ritmo.
Mamá se la rebusca más que bien tocando el saxofón, pero lo suyo no es bailar; pese a que la tía Marisa -su hermana- practicó danzas durante años y que la abuela Katty -su mami- da cátedra con el tango. Y de mi Papá, mejor no hablar: hasta él admite que si Dios hubiera deseado que se dedique al baile lo tendría que haber creado con articulaciones flexibles. Decididamente -cuando no fuma demasiado- lo mejor que hace es cantar.
Además de la pandereta, también me las arreglo bastante bien con el xilófono y con un teclado que nos prestó la tía Mariela.
Obviamente, lo del título es una ironía.

domingo, abril 16, 2006

¡Felices Pascuas! [2006]


16/04/06
El Domingo de Pascuas fui con mis Papis a la casa de la abuela Katty. La pasamos muy bien y todos comieron mucho de esos impresionantes huevos de chocolate, de los que sólo conocí el olor.
De todas maneras, me las rebusqué para disfrutar el día. Por suerte, estaba mi prima Alma, que es con la que mejor me llevo. Jugamos mucho -con cacerolas y flaneras, que son mi debilidad- y a veces ella me sirvió de apoyo para poder pararme, algo que todavía no domino. Claro que en varias oportunidad los dos terminamos por el piso.

sábado, abril 15, 2006

3 cumple 3


Tres de los amigos de mi Papá -la madrina Ivana, y los tíos Juan y Rolo- cumplieron años en estos días de abril (el 12, el 13 y el 17). Lo festejaron con una opípara cena la noche del 15 en el chatêau del tío Marcelo, donde se degustaron jugosos choripanes y deliciosas bondiolas (también conocidas como mondiolas), todo regado con machazo tinto cuyano y posterior champucete; todo esto según el decir de mi Papi, porque yo me quedé en casa bajo el cuidado de mi abu Katty.
Como se puede apreciar en la foto, estaban todos más que contentos y francamente algo deteriorados.

domingo, abril 09, 2006

Mis chiches I


La verdad es que todavía no soy un nene de esos que podría decirse que es juguetón. Lo que más me gusta es estar con Mamá y Papá; todo el tiempo y no necesariamente para jugar.
Ahora, si Uds. me obligan a hablar de juegos en el sentido tradicional de la palabra, debo admitir que lo mío son los cacharros: de cualquier clase, material o procedencia. Pueden tratarse de cacerolas, de la misma manera que pueden ser Tuppers, cajas de zapatos o botellas vacías de gaseosas. Lo importante para mí es el sonido y, en segundo plano, las texturas.
Claro que forzado a escribir sobre juguetes, me resulta imprescindible aclarar que, al menos por ahora, no son lo mío. Y eso que me han regalado unos cuantos, ¿eh? Al principio, los miro, los doy vuelta y, finalmente, los tiro al piso. Otra vez, es el ruido lo que me interesa y los juguetes no suelen hacer mucho.
En realidad, tengo muchos chiches; prestados y regalados. Entre los prestados, me gusta mucho la mesita con trencito y ruiditos que nos dio la tía Mariela y que era de mi prima Malena. Es la que está en la foto. De los regalados por parientes y amigos, me inclino por 2: la llave que hace ruido y prende luces que me regalaron el tío Ricardo y la tía Maby, y el caracol con piezas de encastre que también me regaló la propia Mariela.
Entre los regalos que me hicieron mis Papis, hay varios que me atraen; principalmente, los cubos apilables y las herramientas para la playa.
Una mención especial para el móvil que colgó de mi cuna durante meses (el primer regalo de mi Papi, que ya no tengo porque soy grande y lo alcanzo con fines destructivos) y la consola de luces que me regaló mi Mamá para que nunca la olvide.