miércoles, marzo 19, 2008

¡Feliz cumple, primo Diego! [2007]


22/07/07
Mi primo Diego, hijo de los tíos Silvia y Hugo, festejó su cumpleaños en la casota del abuelo Tata, en Ciudad Jardín. La pasamos muy bien y, por suerte, pude soplar las velitas, aunque compitiendo con la mismísima hija del homenajeado, Martina, uno de los Mellis (a quien obviamente jamás logro diferenciar) y Santino.
Diego -que nació en Madrid- se dedica a vender autos y lo hace muy bien. Lamentablemente es hincha de River y para mi Papá es como un hermano menor, más que un sobrino.

lunes, marzo 17, 2008

¡Fui a ver a Jay Jay!


21/07/07
La salida comenzó el sábado, al mediodía, y -más allá de atiborrarme de patitas en un conocido local de comidas rápidas con Mamá, mi tía Marisa y mi primo Pedro- francamente no tenía muchas expectativas.
Pero lo que vino después justificó ampliamente la siesta que me perdí. Mi tía había conseguido entradas a buen precio para el teatro, para ir a ver a Jay Jay, el avioncito. Se trata de un espectáculo teatral protagonizado por el célebre personaje -de quien no había visto la serie en Discovery Kids- y por una show-woman bastante mediocre (después me enteré que se trataba de una ex chef de la TV devenida en ¿actriz-animadora?, que se caracteriza por sus rulos rubios, sus ojos claros, una boca enorme con muchos dientes haciendo juego y que parece que tiende a tener muchos hijos).
La verdad es que la pasé muy, pero muy bien. Me gustó todo (salvo la mujer de marras): el teatro, arreglado como una especie de living; es decir, con sillones en vez de butacas), las luces, el escenario, las canciones y, por supuesto, Jay Jay, un personaje que fue la debilidad de mi primo cuando tenía mi edad.

viernes, marzo 14, 2008

¡Nevada en Buenos Aires!


09/07/07
Dicen que hay cosas que las esperás, las esperás y no te pasan nunca. ¡Qué sé yo! Como ver un OVNI o toparte con el fantasma de un ser querido. Por otro lado, dicen que hay cosas que te pasan una sola vez en la vida. Mi Papá, por ejemplo, vio salir campeón a nuestro querido Huracán cuando tenía 11 años, junto al abuelo Tata, que superaba los 50 y medio que ya se resignaba. Además, por esas cosas del destino, se topó con dos cometas: el Halley (en 1986) y el McNaught (en enero de este año), cuando mucha gente ni siquiera tuvo la fortuna de ver uno. ¿Otras rarezas que presenció o protagonizó? Por ejemplo, incendios, tiroteos, choques de trenes, choques de subtes y choques de colectivos (estos tres ¡en una misma semana!).
Pero la nieve hasta ahora se le había negado y eso que en pleno invierno fue a Bariloche en viaje de egresados y muchas veces más a Mendoza (capital y cordillera). Y de nieve, nada.
Hasta que al mediodía del Día de la Independencia, la temperatura en la ciudad de Buenos Aires bajó hasta niveles inusitados. Encima estaba muy nublado. Lo que en un principio parecía una llovizna, de pronto se convirtió en aguanieve. Más a la tardecita, ya se podía hablar de nieve hecha y derecha.
Francamente estábamos emocionados; igual que todo el mundo, supongo. Filmamos, sacamos fotos y nos reímos. La pasamos genial, entrando y saliendo; buscando el calorcito de las estufas en un momento, para luego salir a tocar, una y otra vez, eso que caía del cielo.
Por suerte, ya he visto un cometa y también nevar. Ahora falta que el Globo vuelva a salir campeón. Esa es jorobada. Difícil que el chancho chifle.

miércoles, marzo 12, 2008

¡Feliz cumple, Mami! [2007]


01/07/07
En realidad, los festejos empezaron en la noche del último día de junio, junto a los amigos de Mamá que han sobrevivido a los exilios; en especial, los tíos Mariela y Christian. Ya no es noticia si aclaro que todos comieron y bebieron a lo bestias. Evidentemente no constituye una novedad.
El 1º, tras la visita de la abuela Katty, quedamos los tres solos, disfrutando de un día entero para homenajear a la que considero como la persona más especial del mundo (y perdoname, Papá): mi Mami.
Ella es la que me despierta cada mañana con su Buenos días, su Señoría, mantantirutirulá, entonado con dulzura y suavidad. Es la que me vigila, controla y cocina mi papota diaria. Es la que me baña, me seca el cabello y me corta las uñas. Es la que me duerme no sin antes contarme 1, 2 o 1.000 cuentitos con infinita paciencia. Es la que me pone las pelis en el DVD. Es la que se tira conmigo en la alfombra a jugar y escuchar música. Es la que me lleva y me trae del trabajo. Es la que me hace sana-sana colita de rana y me da remedios.
Y, por sobre todo, Mamá es la que me ama aunque me porte mal y haga lío. Por muchos años, será la mujer de mi vida. ¿Acaso cabe alguna duda?

martes, marzo 11, 2008

¡Nació el primo Matthew!


30/06/07
Si hay algo que el paso del tiempo ofrece, es cambio. Constante. Y eso lo he aprendido mucho más allá de mi voluntad. Así, hubiese preferido seguir durmiendo en el moisés al costado de la cama de mis Papis y tomando teta como único sustento, en vez de tener que aprender a caminar, hablar, comer solo y una larga lista de etcéteras.
Claro que el cambio también se produce por otras razones, como los lugares que uno habita, las personas con las que uno trata, los estudios, el trabajo, las decisiones y otra lista aún más larga de etcéteras.
Una combinación de todos estos factores-etcéteras se produjo en la vida de la tía Gisela, una vieja y muy querida amiga de mi Mamá. La vida la llevó con sus petates a los Estados Unidos a buscar su destino. Todavía vive allí y bastante bien lo sobrelleva. Ignoro si encontró lo que deseaba, pero -sin lugar a dudas- su vida ha cambiado radicalmente.
Primero, logró formar una pareja con el tío Damián, un argentino que como tantos otros se fue del país a pelearla. Y parece que juntos están más que bien, pues acaban de ser padres de un hermoso bebé a quien llaman Matthew. Esta foto sólo alcanza a bosquejar, muy vagamente, la inmensa felicidad de alguien que acaba de descubrir que los cambios bien valen la pena.
¡Muchas felicidades, tía Gise! Ojalá vuelvas a vivir entre nosotros, así podría jugar con el primo Matt.

viernes, marzo 07, 2008

¡Feliz cumplemés! 26


29/06/07
Y un día cumplí 26 meses...
... que es como decir que cumplí 2 años y 2 meses.
Han sido 30 días de bastante actividad, novedades, ansiedades y, también, juegos.
  • Ahora no sólo tengo a Buzz Lightyear (el amigo de Woody) para jugar, sino también a su archirrival Zorg, cosa que me encanta a toda hora.
  • Mis Papis además me regalaron mi primer trencito. Fue una experiencia sumamente divertida, pero el tema de mantener la formación sobre los rieles -me parece- una tarea que, por ahora, me supera.
  • Operaron a la abu Katty y, por suerte, todo salió bien.
  • Festejé el Día del Padre con todo mi amor por Babú.
  • Empezamos a llenar el álbum de figuritas del Hombre Araña 3.
  • El glorioso Huracán volvió a Primera División y lo celebramos frente a la sede.
  • La prima Gloria me cuida durante una parte del día, tanto en casota como en el trabajo.

miércoles, marzo 05, 2008

La tía Gloria


29/06/07
En esta foto estoy en la editorial con la tía Gloria. Si prestaron atención, tal vez la hayan visto en el video de mi cumpleaños, entre la multitud de invitados. Ella es muy amiga de mi tía Marisa y dada su personalidad dulce, alegre y responsable, mis Papis le preguntaron si le gustaría cuidarme algunos días a la semana, puesto que la tía Fernanda ya no podía hacerlo. No sé si les conté que ya duermo sin barrales en la cuna, lo que obliga a un cuidado más estrecho. Ahora me levanto en cualquier momento.
Por suerte, dijo que sí. Con Gloria juego mucho, me enseña a dibujar y, sobre todo, suele traerme regalitos.

lunes, marzo 03, 2008

El día que Huracán volvió a Primera


24/06/07
Desde que llegué a este mundo que el club de mis amores, el de mi Papá, el de mi abuelo Tata y el de mi bisabuelo Manuel, Huracán, naufragaba en el Nacional B. Una realidad que no era una tragedia -hay cosas peores en este mundo-, pero sí algo para lamentar profundamente.
Año tras año, el Globo estuvo cerca de ascender; sin embargo, una cosa u otra (generalmente mejores equipos que se cruzaban en el camino) lo impidieron. Este año, por fin, se nos dio; no sin el debido e histórico sufrimiento, claro está.
Mientras Papá se comía los hombros siguiendo la final desde Mendoza, Mamá me llevaba a votar y optaba, pese a ser cuerva, por no circular cerca de mi Papi, a la manera de cábala. Y dio resultado, tanto como el viejo recurso de la abuela Lela, ese de poner el nombre del rival en el freezer antes del partido.
Y después, la emoción, por supuesto. Mi Papá, llorando a moco tendido como nunca antes (ni siquiera cuando lo vio salir campeón en el '73), recibió la felicitaciones de mi Mami, muy conmovida pese a sus raíces cuervas, y de la tía Silvia, y los tíos Eduardo y Ricardo; éste último, también quemero.
Más tarde fuimos los tres a festejar a la sede de la avenida Caseros, donde se había reunido una multitud que no se cansaba de bailar, cantar y festejar por este ansiado regreso.
Ahora me falta ver al Globo salir campeón en primera división. Si ya vi un cometa en Puerto Madryn y nieve en Buenos Aires, ¿acaso les parece imposible?

miércoles, febrero 27, 2008

Mi primer álbum de figus


17/06/07
Más allá de mi -hasta ahora- escasa habilidad para manipular figuritas autoadhesivas, a mi Papá le agarró un ataque de ansiedad y me compró un álbum para completar. Es el del Hombre Araña, tal vez uno de mi personajes favoritos.
La verdad, mucho no me enganché con el asunto. Sí, todo está muy lindo, pero a mí me gusta estrujar las figuritas, más que mirarlas o pegarlas. Pero, bueno, verlo a mi Papi tan entusiasmado completando el álbum me llena de ternura.
Vamos a ver cuánto le dura.

lunes, febrero 25, 2008

¡Feliz día, Papi! [2007]


17/06/07
Parece mentira que hasta hace unos años, nomás, mi Papá evitaba siquiera soñar con la sola idea de festejar una jornada que dolorosamente relacionaba con el abuelo Tata, ido al Cielo cuando todavía tenía tanto para dar.
Ahora la historia es otra, muy diferente, y mi Papi puede relajarse -un poco- y dejarse homenajear por mí, que lo desperté en este día con besotes y el regalo de una campera que a él le gustó mucho.
Aquí en la foto estamos los dos, apenas lo desperté; pero, además, en la esquina derecha, la infaltable gorra invernal del abuelo.

miércoles, febrero 20, 2008

La Abu anda con nanas


17/06/07
Hace ya bastante tiempo que la abu Katty no se sentía bien de la panzota. Los dolores parece que no eran constantes y, además, lograba alejarlos con algún remedio que le hacía un sana-sana-colita-de-rana-si-no-sana-hoy-sanará-mañana relativamente rápido.
Pero hace unos días esos dolores comenzaron a recrudecer y los remedios -ya a escala masiva- prácticamente no le hacían efecto.
Como mucha gente grande, mi Abu procuraba esquivar al médico; tal vez por un cóctel basado en desconfianza, pereza, miedo e ignorancia. Hasta que no pudo más. Finalmente consultó a un médico y le dijeron que tenía algo, digamos, serio. Que debía ser operado.
Por suerte, todo salió bien. En el Hospital Italiano la atendieron de maravillas y la operación resultó todo un éxito que no le dejó secuelas.
De todos modos, no me quedo tranquilo, porque veo que ella no se cuida como debiera; como si creyera que es eterna. A veces me gustaría que se acuerde que es la única Abu que me queda.

martes, febrero 19, 2008

¡Feliz cumplemés! 25


29/05/07
Y un día cumplí 25 meses...
... que es como decir que cumplí 2 años y 1 mes.
El que pasó resultó un mes divertido, con varias situaciones nuevas, como vivir la experiencia de un apagón, viajar en colectivo, disfrazarme de Woody, empezar a llenar un álbum de figus (las de Hot Wheels), jugar a la carpita en mi cuarto, aporrear el teclado de Mamá para sacarle música y, también, por qué no, aprender a ahorrar.
Además tuvo el placer de conocer a la prima Julia, hija de la tía Marianela.
Entre lo menos agradable debo mencionar la venta de nuestro auto, mi fiel Foxito.

viernes, enero 18, 2008

Cerrado por vacaciones


19/01/08
¡Me voy de vacaciones a Mar Azul!
Nos volveremos a encontrar en -aproximadamente- 15 días.
Los voy a extrañar.
¡Un besote para todos!

miércoles, enero 16, 2008

Yo soy Woody


24/05/07
Sí, ya sé: ésta es una de esas fotos por las que -de grande- uno sentirá un poco de vergüencita. Además, seguramente no faltará algún pariente -más precisamente un tío- que me la recuerde. Pero lo cierto es que, más allá de todos estos pruritos, quise darme el gusto con el disfraz de mi ídolo que me regaló Papá.
Sólo ver la sonrisa de mis Papis hizo que valga la pena.

lunes, enero 14, 2008

La prima Julia


19/05/07
Hoy fuimos a la casota de la prima Julia, que es hija de los tíos Marianela -amiga de mi Mamá desde hace muchííísimo tiempo- y Ezequiel.
Ellas se conocen de cuando eran chicas, pero el tiempo -primero- y la distancia -después- las fue separando.
De regreso luego de una prolongada estadía en los EE.UU., donde trabajaban, se instalaron en un hermoso departamento del barrio de Congreso. Un lugar enorme; sí, señor. Con techos altísimos y puertas gigantescas; y habitaciones por todos lados, entre las que resulta muy fácil perderse.
Los grandes -como me he dado cuenta que suele suceder- se la pasaron comiendo y bebiendo de todo; en especial, unos fideos con salsa de mariscos que estaban espectaculares.
Con la prima Julia la pasé muy bien. Juntos vimos Toy Story II -una de mis pelis favoritas- y Pocahontas, que es de su predilección.

viernes, enero 11, 2008

La base de la fortuna


18/05/07
Eso dicen del ahorro...
Eso intentan inculcarme mis Papis, aunque por los gustos que suelen darse, parece que mucho ahorro no practican.
Para que sepan, tengo varias alcancías; cada una con una función:
  1. Un reloj-zapato, para las monedas de $ 1.
  2. Un triángulo de bordes redondeados (que se aprecia en la imagen), para las de 25 y 50 centavos; ambos regalos de mi Papá.
  3. Una especie de buzón, para las de 5 y 10 centavos, que era de mi Mamá.
O sea que ya saben por dónde pasar, como parada obligada, cuando vengan a visitarme.
Qué va a hacer, de algo hay que vivir.

miércoles, enero 09, 2008

Mi primer viaje en colectivo


12/05/07
Mi primera travesía sobre este noble medio de transporte aconteció este sábado, por la mañana. Fue en un colectivo de la línea 150, que es amarillo, y lo tomamos en la avenida Caseros para bajarnos en Santa Fe y Paraná.
¿A qué vino eso de viajar en colectivo? Bueno, como recordarán, mi Mamá vendió nuestro querido auto y todavía no está listo el nuevo. Y como mis Papis querían hacer unas compras...
La experiencia resultó muy divertida. Con Mami y Papá nos sentamos en el asiento de atrás, ese que es todo largo.
¿Lo que más me llamó la atención? Dos cosas:
  1. Un nene que viajaba con la mamá y que se bajó llegando a la avenida Belgrano. Cuando pregunté hacia dónde fue, mis Papis dijeron que se había ido a pasear.
  2. El ruido de las puertas, que suenan más o menos así: pissshhhhh...

lunes, enero 07, 2008

Chau, Foxito


06/05/07
Volvimos de pasear y entonces me enteré: mis Mamá no sólo vendió el auto, sino que debía entregarlo enseguida; tan pronto, que acababa de hacer mi último viaje sobre él.
Ah, sí, todo muy lindo: que la compradora era alguien de confianza y que lo cuidaría (la tía Clara, mamá del primo Andrés); y que el cambio era para mejor, por un auto más grande y 0 km. Pero nada de eso me resultaba relevante. El Fox rojo es mi auto -mejor dicho, fue- y ningún argumento puede contra la sensación de pérdida que se ha desatado en mi interior. Porque sí, porque lo tenía en una versión chiquita (parecida) para jugar, porque era fácil de identificar, porque cuando mi Mami se lo compró al tío Hugo todavía no sabía que estaba embarazada de mí, porque durante meses fuimos y venimos al y del trabajo, y porque con él disfrutamos mis primeras vacaciones, en la costa.
Tal vez a Uds. todo esto les parezca una chiquilinada sensiblera. Pero sin necesidad de escarbar demasiado y sólo prestando atención a las conversaciones de los grandes, pude descubrir que muchos adultos conservan fuertes vínculos con los autos de su infancia o de su adolescencia; lazos que nuevos vehículos, más lujosos, caros o confortables no pueden destruir.
Así mi Mamá siempre se acuerda del Ford Falcon de sus padres y Papá siempre habla de la estanciera del abuelo Tata o del Ramber Classic -también rojo, casualmente- que lo transporta inmediatamente a su infancia.
Pero, bueno, qué se le va a hacer: la vida es una pérdida constante de esas cosas que la construyen día a día. Habrá que apechugar.

domingo, mayo 06, 2007

Chau, Foxito


Volvimos de pasear y entonces me enteré: mis Mamá no sólo vendió el auto, sino que debía entregarlo enseguida; tan pronto, que acababa de hacer mi último viaje sobre él.
Ah, sí, todo muy lindo: que la compradora era alguien de confianza y que lo cuidaría (la tía Clara, mamá del primo Andrés); y que el cambio era para mejor, por un auto más grande y 0 km. Pero nada de eso me resultaba relevante. El Fox rojo es mi auto -mejor dicho, fue- y ningún argumento puede contra la sensación de pérdida que se ha desatado en mi interior. Porque sí, porque lo tenía en una versión chiquita (parecida) para jugar, porque era fácil de identificar, porque cuando mi Mami se lo compró al tío Hugo todavía no sabía que estaba embarazada de mí, porque durante meses fuimos y venimos al y del trabajo, y porque con él disfrutamos mis primeras vacaciones, en la costa.
Tal vez a Uds. todo esto les parezca una chiquilinada sensiblera. Pero sin necesidad de escarbar demasiado y sólo prestando atención a las conversaciones de los grandes, pude descubrir que muchos adultos conservan fuertes vínculos con los autos de su infancia o de su adolescencia; lazos que nuevos vehículos, más lujosos, caros o confortables no pueden destruir.
Así mi Mamá siempre se acuerda del Ford Falcon de sus padres y Papá siempre habla de la estanciera del abuelo Tata o del Ramber Classic -también rojo, casualmente- que lo transporta inmediatamente a su infancia.
Pero, bueno, qué se le va a hacer: la vida es una pérdida constante de esas cosas que la construyen día a día. Habrá que apechugar.

miércoles, mayo 02, 2007

El apagón


Y un día se apagó la luz.
Capaz que antes también se cortó, pero la diferencia es que esta vez me di cuenta o, al menos, me afectó de una manera concreta: no podía ver mis pelis. Y mis DVD, señoras y señores, son sagrados.
La luz se fue así, pfff, pero sin hacer ruido, de repente. Y no tuve miedo. No. Nada. Ni un poquitito así, mirá. Más allá del disgusto por perderme la peli y de la desesperación de Papá por comprobar si el apagón era en casota sólo o en el resto de la cuadra, la verdad -debo confesar- es que la pasamos bien.
Si hay algo que sobra en casa son las velas: comunes, de cumpleaños y decorativas. Harto de verlas y que no sirvan para nada, en esta ocasión mi Papi las encendió a todas. La cocina quedó iluminada de una manera muy linda, con resplandores rojos y amarillos. Lo mejor fue cuando soplé una vela -una y otra vez- y cantamos el Feliz cumpleaños (tengo que seguir practicando el soplido, que me sale como el del primo Diego y eso no es precisamente un elogio para ninguno de los dos). También me gustó cuando mis Papis intentaron hacer lo que llamaron sombras chinescas. Lo único que les salió fue la silueta de un perro medio deforme, una paloma impresentable y un más que digno cocodrilo.
Lástima que la luz volvió enseguida, porque nos estábamos divirtiendo mucho justo cuando procuraba inventar mis propias figuras.