sábado, abril 29, 2006

¡Feliz cumplemés! 12 ¡Feliz cumpleaños! 1


Y un día cumplí 12 meses... ¡Eso significa que cumplí 1 año!
Pero... ¡qué rápido ha pasado el tiempo!
En un momento estaba durmiendo en la panzota de Mamá y, enseguida, me harto de tanto movimiento y se me ocurre nacer 2 meses antes.

Pero, bueno, ¡basta de nostalgia! Vayamos al grano, a los súper festejos que organizaron mis Papis para éste, mi primer cumpleaños.
Al mediodía vinieron los familiares. Estuvieron casi todos y comieron fondue y tomaron vino como si en ello les fuera la vida. Por mi parte, sabiamente entrenado, soplé la velita que habían puesto en una torta riquísima que tenía encima un muñequito de Huracán, el equipo de mis amores.
A la noche me visitaron mis padrinos y también la pasamos rebién, aunque yo me fui a dormir porque ya no deba más del nonazo. Había sido un día muuuy largo.
No puedo creer la cantidad de regalos que me hicieron: ropa, chiches, ¡de todo! Realmente, más no se puede pedir.

domingo, abril 23, 2006

2 cumple 2


Hoy festejamos con retraso 2 cumpleaños familiares: el del tío Ricardo (hermano de mi Papá), que cumplió un montón, y el de Martina, que es hija de mi primo Diego.
El encuentro fue en la casa de mi abuelo Tata, allá en Ciudad Jardín, y estuvo lindo. Como los nenes que había mucho no me conocen, casi no me dieron bolilla, pero yo me las rebusqué por mi cuenta con sus chiches.
Lo mejor ocurrió después, cuando los grandes fueron a jugar al paddle al club de la vuelta y se sacaron chispas. La performance de mi Papi resultó una grata sorpresa para todos, pues pese al abuso de tabaco en el que suele incurrir ganó todos los partidos que jugó. A él, que hizo mucho deporte cuando era más joven y precisamente en ese lugar, le gustó mucho que yo estuviera ahí alentándolo.
En la foto se me ve justamente con Martina y uno de los mellizos (Franco o Mateo, nunca los identifico), hijo de mi prima Natalia.

Jugando con Psycho


Desde que empecé a sentarme solo y a gatear, mi perro Psycho cambió en gran medida su actitud (digo en gran medida porque, cuando mis Papis dirigen toda su atención hacia mí, él todavía se pone muy celoso): ahora puedo decir que me registra en toda mi dimensión. Además de seguir oliéndome los pañales -el muy chancho-, pedirme papota y darme besotes, también juega conmigo. Como ven, me trae sus chiches (¡sí, esos que se ven son de él!) para que yo se los arroje -y así volver a empezar- o para forcejear juntos. Todo bajo la atenta mirada de mis Viejos que, si bien confían plenamente en su delicadeza, quieren estar seguros de que no haya sorpresas desagradables.
Nunca se sabe.

sábado, abril 22, 2006

El ritmo en la sangre


Aquí se me ve muy dedicado a hacer sonar la pandereta y no debo incurrir en falsas modestias: la manejo bastante bien; sobre todo considerando que mis Papis no han sido muy bendecidos con el sentido del ritmo.
Mamá se la rebusca más que bien tocando el saxofón, pero lo suyo no es bailar; pese a que la tía Marisa -su hermana- practicó danzas durante años y que la abuela Katty -su mami- da cátedra con el tango. Y de mi Papá, mejor no hablar: hasta él admite que si Dios hubiera deseado que se dedique al baile lo tendría que haber creado con articulaciones flexibles. Decididamente -cuando no fuma demasiado- lo mejor que hace es cantar.
Además de la pandereta, también me las arreglo bastante bien con el xilófono y con un teclado que nos prestó la tía Mariela.
Obviamente, lo del título es una ironía.

domingo, abril 16, 2006

¡Felices Pascuas! [2006]


16/04/06
El Domingo de Pascuas fui con mis Papis a la casa de la abuela Katty. La pasamos muy bien y todos comieron mucho de esos impresionantes huevos de chocolate, de los que sólo conocí el olor.
De todas maneras, me las rebusqué para disfrutar el día. Por suerte, estaba mi prima Alma, que es con la que mejor me llevo. Jugamos mucho -con cacerolas y flaneras, que son mi debilidad- y a veces ella me sirvió de apoyo para poder pararme, algo que todavía no domino. Claro que en varias oportunidad los dos terminamos por el piso.

sábado, abril 15, 2006

3 cumple 3


Tres de los amigos de mi Papá -la madrina Ivana, y los tíos Juan y Rolo- cumplieron años en estos días de abril (el 12, el 13 y el 17). Lo festejaron con una opípara cena la noche del 15 en el chatêau del tío Marcelo, donde se degustaron jugosos choripanes y deliciosas bondiolas (también conocidas como mondiolas), todo regado con machazo tinto cuyano y posterior champucete; todo esto según el decir de mi Papi, porque yo me quedé en casa bajo el cuidado de mi abu Katty.
Como se puede apreciar en la foto, estaban todos más que contentos y francamente algo deteriorados.

domingo, abril 09, 2006

Mis chiches I


La verdad es que todavía no soy un nene de esos que podría decirse que es juguetón. Lo que más me gusta es estar con Mamá y Papá; todo el tiempo y no necesariamente para jugar.
Ahora, si Uds. me obligan a hablar de juegos en el sentido tradicional de la palabra, debo admitir que lo mío son los cacharros: de cualquier clase, material o procedencia. Pueden tratarse de cacerolas, de la misma manera que pueden ser Tuppers, cajas de zapatos o botellas vacías de gaseosas. Lo importante para mí es el sonido y, en segundo plano, las texturas.
Claro que forzado a escribir sobre juguetes, me resulta imprescindible aclarar que, al menos por ahora, no son lo mío. Y eso que me han regalado unos cuantos, ¿eh? Al principio, los miro, los doy vuelta y, finalmente, los tiro al piso. Otra vez, es el ruido lo que me interesa y los juguetes no suelen hacer mucho.
En realidad, tengo muchos chiches; prestados y regalados. Entre los prestados, me gusta mucho la mesita con trencito y ruiditos que nos dio la tía Mariela y que era de mi prima Malena. Es la que está en la foto. De los regalados por parientes y amigos, me inclino por 2: la llave que hace ruido y prende luces que me regalaron el tío Ricardo y la tía Maby, y el caracol con piezas de encastre que también me regaló la propia Mariela.
Entre los regalos que me hicieron mis Papis, hay varios que me atraen; principalmente, los cubos apilables y las herramientas para la playa.
Una mención especial para el móvil que colgó de mi cuna durante meses (el primer regalo de mi Papi, que ya no tengo porque soy grande y lo alcanzo con fines destructivos) y la consola de luces que me regaló mi Mamá para que nunca la olvide.

miércoles, marzo 29, 2006

¡Feliz cumplemés! 11


Y un día cumplí 11 meses...
Un mes de profundos cambios en todos los órdenes.
Ahora sólo voy al trabajo con mis Papis un par de días a la semana, porque los otros me quedo con la tía Fernanda.
Me siento yo solito, empecé a gatear y me subo a los barrotes de la cuna para buscar más chiches con los que jugar. La estimulación precoz es apenas un recuerdo del pasado, como mi boca sin dientes.
También dije algo parecido a Papá, aunque no lo repetí, y ya sé aplaudir cuando dicen ¡Viva! ¡Viva!, lo que inexplicablemente me hace mucha gracia.

domingo, marzo 19, 2006

Mi padrino Héctor


Hoy nos visitó el padrino Héctor (el de la cara de sacado en la foto), que vino con la tía Alejandra y mis primos Chiara y Alessio. Trajeron un montón de facturas re-ricas. Probé algunas y me gustaron... ¡Mm!
Mientras los grandes hablaban de la molesta otitis de Papá y de los recuerdos que cada uno tiene del comienzo de la Guerra de Malvinas (Chiara tiene que hacer un trabajo para la escuela sobre eso), me la pasé jugando con mis primos en mi cuarto.

sábado, marzo 11, 2006

Palabras al dente


Puse los últimos 3 posts bajo la misma fecha, porque los cambios en mi vida se han dado en cuestión de días y de una manera tan rápida que no les he dado tiempo a mis Papis de sacar las fotos correspondientes.
Creo que el tema del aplauso ante las palabras clave ¡Viva! ¡Viva! (sí, dicha 2 veces), es piece of cake: lo tengo absolutamente dominado (salvo por el detalle de que dejo quieta la mano izquierda) y hasta diría que es una pavada comparado con el temita de largarme a gatear o incluso a hablar.
Lo del gateo va por muy buen rumbo. Sí; más bien se parece a reptar pero, bueno, me alcanza para desplazarme por algunos tramos de los caminos del Señor.
Lo de largarme a hablar es otra cosa: hace un par de días junté, junté y junté fuerzas, y creo que me salió algo parecido a Papá. La verdad, con la mano en el corazón, no sé cómo lo logré, pero lo cierto es que lo dije y Papá se quedó congelado -con el control remoto del TV en la mano, pero sin soltarlo- y necesitó confirmar lo que acababa de escuchar con mi Mamá, que tampoco podía creerlo, aunque se mantuvo más lúcida ante la novedad. De más está aclarar que no lo repetí aunque insistieran. El que lo escuchó lo escuchó. O sea: que mis Papis se mantengan alertas, porque en cualquier momento lo repito o agrego algo nuevo.
Otra gran novedad se observa en la foto. ¡Me salieron los dientes! (Si amplían la foto, los verán bastante bien.)
Sí, fue todo un proceso que incluyó babeo, molestias en las encías, paspadura de cola y ganas de robarle el hueso de goma a Psycho para descargar un irrefrenable deseo de morder todo cuanto se ponga en mi camino. Lo cierto es que mi boca ya nunca más será lo que era; al menos, hasta que sea viejito.

La dicha en movimiento



11/03/06
No sé cómo sucedió, pero lo cierto es que de pronto me di cuenta de que había adquirido 2 cosas que parece que son muy importantes en la vida:
  1. Fuerza
  2. Confianza
Así, de buenas a primeras, me encontré, de arranque, en 3 patas; y en 4, al toque. Todavía no me pidan que gatee, pero al menos ya me siento yo solito.
Y no sólo eso, hasta me estoy animando a ponerme en 2 piernas, trepándome -bueh, más o menos- por donde sea.

La tía Fernanda


El 7 ha sido un día de profundos cambios, que tendrá imprevisibles consecuencias.
Después de mucho meditarlo, analizarlo, pensarlo, evaluarlo y digerirlo, mis Papis decidieron que era el momento indicado para que una niñera comenzara a cuidarme.
Como muchos, mis Viejos -en especial, mi Papá- soñaban con una familia establecida día a día en el sentido tradicional; es decir, con mi Papi en el trabajo y mi Mamá en casa, para cuidarme, educarme y mimarme. Eso hicieron durante buena parte de 2005, pero la vida moderna es muy distinta a la que tuvieron mis abuelos, sobre todo los paternos: mis 2 Papis necesitan trabajar. Y la palabra necesitan debe entenderse de varias maneras: hablo de necesidad económica y de necesidad vocacional.
Desde que mi Mami volvió de lleno al trabajo, estuve yendo con ella y la verdad es que la pasé muy bien. En la empresa tengo una habitación para mí solito -convenientemente aislada del resto-, con chiches y una practicuna. Allí juego, duermo y como sin molestar a nadie y sin que nadie me perturbe.
A veces resulta difícil de asimilar, pero el tiempo pasa. Y convengamos que este trato no era el ideal para nadie. Entonces la idea de conseguir una niñera que me cuide pasó a hacerse inevitable.
La verdad, tuvimos suerte. Mucha. Porque hallamos a la niñera perfecta en la tía Fernanda, que vive en el departamento debajo del nuestro y es la que nos alquila este lugar donde vivimos. Y digo que tuvimos suerte porque, si bien no la elegí, soy el que ahora convive con ella. Y la suerte también se manifiesta en el hecho de que viva cerca, de que mis Papis conozcan a su familia y su modo de vida, a su hijo, etc. En síntesis: no es una desconocida que puede tener 2-3 vidas ocultas.
El plan es que yo pase 3 días de la semana laboral con la niñera y 2 en la oficina con mis Papis.
La tía Fernanda se porta rebién conmigo y me da todos los gustos; casi como una abuela. Y no lo digo por la edad, naturalmente, sino por lo atenta que es. Los mediodías almuerzo con ella, con su marido -el tío Héctor- y con su hijo -mi primo Nicolás-, que tiene 12 años y siempre juega conmigo y con Psycho.
Tienen 2 mascotas a las que les despierto mucha curiosidad: el gato Pelusa y la perra Nica, que son rebuenos.
Como ya ando por todos lados medio gateando, en muchas ocasiones juego en el corralito. A veces también viene el primo de Fernanda, el tío Néstor, que es hincha de Huracán como mi Papá, y me enseña las canciones de la cancha. Yo lo acompaño golpeando con las manos sobre el corralito.
Ahora estamos en la etapa de aprender a aplaudir y a soplar las velitas, ¡porque se acerca mi cumpleaños!

domingo, marzo 05, 2006

¡Feliz cumple, abuelo Pichi! [2006]



Bueno, se han juntado unos cuántos cumpleaños. Al de mi Papá y al del tío Bichi -que vive en San Juan-, se sumaron el de mi prima Dina, por ejemplo; y el del abuelo Pichi, por supuesto.
Los festejos fueron en la casa del abuelo, en Palermo Hollywood -como parece que se dice ahora-, que tiene pileta y además él hace muy ricas pizzas caseras.
La pasamos muy bien, porque había un montón de nenes como yo: los nietos de la tía Noemí y también estaban mis primos. Jugamos toda la tarde, hasta que uno a uno -yo fui el primero- empezamos a desfallecer de cansancio.
Mi Papi recuerda que mi bisabuela Ángela a veces decía, en momentos así:
Taza, taza... Cada uno a su casa.

jueves, marzo 02, 2006

¡Feliz cumple, Papi! [2006]



02-04/03/06
Este ha sido el primer cumpleaños de mi Papá desde que llegué -un poco abruptamente, debo reconocerlo- a su cómoda vida. Por eso es especial para lo dos.
Tuvimos festejos por partida doble: los que realizamos en la intimidad del hogar, conmigo y con Mamá; y los que hicimos junto a los amigos de mi Papi.
En ambos casos la pasamos muy bien y en el segundo caso hasta me dejaron quedar despierto, jugando con los invitados, ¡como hasta las 11 de la noche!
Creo que mi Papá disfrutó mucho: se lo veía tan feliz ahí con mi Mamá, ¡a la que ama tanto-tanto!...
Y no podía borrarse de la cara esa sonrisa que puede tornar en llanto con la más ligera brisa o mi más casual contacto.

miércoles, marzo 01, 2006

¡Feliz cumplemés! 10


Y un día cumplí 10 meses...
Acabo de enterarme de que, a pesar de haber nacido un día 29, no todos los meses tienen día 29. O, mejor dicho, febrero sólo tiene día 29 cada 4 años. O sea que festejo este cumplemés en otro día que no es el mío, pero queda cerca. Muy complicado... Peor es el caso de mi abuelo Pichi, al que se le ocurrió nacer un 29 febrero. Nunca se sabe cuándo festeja...
Este ha sido un mes de pocas novedades: puede decirse que ya me siento por mi cuenta, he conocido a los tíos Daniela y Gonzalo, y próximamente la tía Fernanda -que vive en el piso de abajo y nos alquila el departamento- comenzará a cuidarme 3 días a la semana.
Pero la mejor novedad es que mis Papis finalmente se hartaron de la estimulación precoz que me hacían en lo de la kinesióloga Maia. Previa consulta con mi pediatra, los tres decidieron que yo marchaba con buen ritmo de crecimiento y desarrollo.
Ahora sí, ¡basta de sanatorios, cuidados intensivos y estimulaciones varias! ¡Voy a tener una vida normal!
En la foto estoy en mi cuarto, pero en el trabajo.

sábado, febrero 25, 2006

Mi tía Silvana


El 21 cumplió años mi tía Silvia (parece que está muy mal visto por la sociedad decir cuántos), que es hermana de Papá. Hoy fuimos a festejarlos a la casa del abuelo Tata, que es donde ella vive.
Entre los invitados estaban mi tío Eduardo, que es otro hermano de Papi, y su esposa, la tía Silvana. Ella es muy dulce con todos los chicos. Si bien tiene dos hijos -mis primos Ornella y Mariano-, creo que se quedó con ganas de tener alguno más. Y cuando se lo sugiere al tío, él se hace el sordo. Algo para alegar en su favor: él es medio sordo.

martes, febrero 14, 2006

Los tíos Daniela y Gonzalo


Hoy también -en el que posiblemente sea el día más caluroso del año- tuvimos visitas inesperadas. Se trata de los tíos Daniela y Gonzalo, que llegaron de vacaciones desde Barcelona. No nos conocíamos, porque se encuentran radicados en España desde apenas un día antes que me dieran el alta en el Sanatorio de la Trinidad.
Ella es amiga de mi Mamá desde hace mucho tiempo y al igual que otras integrantes de su grupo (autodenominado Las Gordis, como Gisela, Carla y Valeria) decidió emigrar en busca de nuevos horizontes. Parece que les está yendo bastante bien, aunque tampoco resultaron inmunes a ese virus que suele infectar a los que parten: parece que de pronto de olvidan de escribir para contar sus vidas, lo que pone muy triste a mi Mami.

A la par


Mi Papá tiene esas cosas, que tranquilamente pueden entenderse como 2 caras: es tan capaz de ser serio, distante y tirando a secote, como ser jovial, tierno y payasín.
Cuando quiere.
Todavía no sé determinar muy bien de manera anticipada cuándo es cuando quiere.
Supongo que el tiempo y la mutua compañía nos darán la experiencia y el conocimiento necesarios para identificar los momentos adecuados.
Hasta que llegue esa etapa, mi Papi no dejará de sorprenderme; como hoy, cuando en el trabajo salió de esa cueva que huele a tabaco negro a la que llama oficina, se acercó a mí y bajó de sus 1,96 m para jugar conmigo con todo el amor del que es capaz de ofrecer.
Que es mucho.
Como muchas son nuestras semejanzas: fíjense la manera de apoyar nuestras cabezas sobre nuestros brazos.

domingo, enero 29, 2006

¡Feliz cumplemés! 9


29/01/06
Y un día cumplí 9 meses...
Otro mes de novedades y descubrimientos: festejé el Año Nuevo y el Día de los Reyes Magos, disfruto de mis 4 comidas diarias, ya probé el pollo y otros tipos de carne (¡uummm!), aprendí a darle la papota a Psycho en la boca y logro quedarme sentado durante un buen rato. Ahora debo intentar lograrlo por mi cuenta.
Como en Buenos Aires hace mucho calor, por suerte mis Papis pusieron una piletita en el balcón para que yo me refresque y también juegue con mis chiches. A mi perro eso no le causó mucha gracia, pues sintió que le invadía su territorio.
Algo muy lindo sucedió el día 14: por primera vez, desayunamos todos juntos, como una familia.
Por otra parte, parece que tengo lo que se suele llamar Angustia del 8º mes. Realmente, no sé de qué se trata, pero lo cierto es que, después de varios de meses de dormir muy bien, empecé a despertarme varias veces durante la noche. Dicen que es porque los nenes como yo a esta edad comenzamos a darnos cuenta de que a la noche estamos solos y extrañamos a nuestros Viejos. No sé... qué sé yo. Lo único que digo es que, desde hace unas semanas (a partir del 13/1, más o menos), las noches se hacen interminables, me despierto a cada rato y sólo la presencia de mi Mamá me ayuda a volver a dormirme. Esperemos que esto acabe pronto y todo vuelva a la normalidad, porque no doy más del nonazo.

sábado, enero 21, 2006

Vacaciones en Costa del Este [2006]


21-28/01/06
Durante años, mis Papis fueron de vacaciones a San Bernardo -donde está el departamento del abuelo Tata-, un lugar del que guardan muy buenos recuerdos, porque allí hicieron su primera escapada de fin de semana como novios, festejaron el comienzo del nuevo milenio y también consolidaron su relación. En realidad, ellos suelen pasarla bien en cualquier lado, incluso cuando el clima no ayuda. Pero, últimamente, San Bernardo se ha superpoblado y como sitio para mis primeras vacaciones distaba mucho de resultar ideal: demasiado ruidoso y poco apto para descansar junto a un bebé.
La otra alternativa que barajaron fue Puerto Madryn, un lugar para ellos alucinante al que han ido en dos ocasiones, que reúne todas las virtudes de un centro vacacional, pero con un solo defecto: queda muy lejos y prefirieron evitarme los viajes en avión.
Así llegamos a la opción definitiva: Costa del Este. Aunque bastante caro, el Appart Hotel del Pinar queda cerca de Buenos Aires como para llegar en auto y ofrece tranquilidad, una pileta común y otra climatizada, algo que terminó de inclinar la balanza.
Lo más difícil resultó despedirse de Psycho, que se quedó a cuidar nuestra casota. Una mención de agradecimiento especial para la tía Fernanda, que a su vez se ocupó de atender a nuestro perro.
El viaje en auto fue bastante tranquilo. Creo que me la banqué bastante bien (incluso dormí un par de siestas), salvo durante los últimos 100 km, cuando ya no soportaba más ni el encierro ni estar atado a la sillita.
El lugar es espectacular. El appart ofreció todas las comodidades, aunque la cuna que me proveyeron no contempló mi tamaño: me la pasé rebotando contra los barrotes cada vez que intentaba darme vuelta cuando dormía.
Allí había otros chicos -más grandes y que no daban bolilla- que se la pasaban jugando. Después nos enteramos que, en una enorme casualidad, todos habían nacido de manera prematura, como yo. Pero, hay más: no sólo eso, sino que incluso habían estado internados ¡en el Sanatorio de la Trinidad! ¡Como yo! No se puede creer...
Hicimos de todo: a la mañana iba a la pileta climatizada con Mamá, volvíamos para almorzar y los dos dormíamos una siestota mientras Papá leía y tomaba sol. Luego nos reuníamos todos para tomar la leche, jugar con mis chiches en el pasto y volver a la pileta.
¡Y conocí el mar! Fue lo mejor de lo mejor. Es... es ¡grande! Y el agua... tan rara: va y vuelve, va y vuelve, con cada olita. Yo la quería alcanzar, pero nunca llegaba a tiempo. También jugué en la arena. Bah, mucho no hice, pero lo que más gustó fue agarrarla y dejarla caer. Incluso la probé: y no, no me gustó para nada su sabor.
Quiero ir de nuevo. ¿Falta mucho para que volvamos a ir de vacaciones?

miércoles, enero 18, 2006

El descuidista


Este es el cuadro de situación, día a día, comida a comida: si algo se cae al piso, mi perro Psycho se lanza raudamente a comerlo. Lo mismo ocurre si alguna miga o pedazo queda entre los pliegues de la sillita que me regalaron la tía Alejandra y mi padrino Héctor.
A mi Papá le da un poco de asquito y a mi Mamá le causa gracia. Por mi parte, me parece raro. Al principio, no entendía qué esperaba Psycho ahí sentado, duro como estatua, con la mirada fija sobre lo que yo tuviera entre manos. Luego, con pequeños chumbidos, logró hacerse entender. ¡Quería que le diera un poco de mi comida! Si tengo hambre o la comida me gusta, no le dejo nada. ¡Qué se le va hacer...! Pero, si tengo la panzota llena, siempre comparto algo con él. Y una vez que termino y me bajan, él se manda con todo a husmear como sabueso a ver si quedó algo para picotear.

sábado, enero 14, 2006

Las 4 comidas


Volvimos del pediatra con una grata novedad: ya tengo que empezar a comer mis 4 comidas diarias, como cualquier hijo de vecino, como todos. Espero que eso no signifique que me dejen de dar mamadera o, sobre todo, teta. Sin la teta, no sé qué sería de mi vida...
Mi Mamá me tuvo más fe que mi Papá: él pensaba que todo iba a resultar más difícil y al final terminé devorando cuanto me pusieron adelante.
¿Lo que más me gusta?
A mí me gusta todo: desde los purés de zapallo o zanahoria, pasando por las espinacas y la avena con leche, hasta las frutas; especialmente, la pera.

martes, enero 10, 2006

La odisea de quedarme sentado


A Uds. todo les parece fácil, pero cuando el cuerpo te dice No es casi imposible luchar.
Ya hace un tiempito que vamos a la kinesióloga experta en bebés prematuros a aprender ejercicios de estimulación. Mis Papis no estaban muy convencidos que digamos pero, como nuestro pediatra lo recomendó, hacia allí fuimos.
Los ejercicios (aunque más juego que otra cosa) hasta ahora han apuntado a dos cuestiones:
  1. La correcta y simétrica utilización de mis dos hemisferios corporales, lo cual redundó en la capacidad de darme vuelta en la cama.
  2. El adecuado empleo de los músculos abdominales como primer paso hacia la posición de sentado. Esto último implica una serie de movimientos medio raros que al principio me producen risa y enseguida fastidio.
Como Papá está comenzando a hartarse de la kinesiología y su bendita estimulación temprana -y porque hasta ahora nadie le demostró que mis avances hayan sido por otra razón que no sea mi propia maduración-, en cierta ocasión decidió ponerme sentado entre sus piernas un buen rato cada día; sobre todo cuando espero para comer o bañarme. Así juego un ratito con mis chiches mientras él ve la tele muy tranquilo.
La verdad es que todavía estoy lejos de sentarme por mi cuenta, pero con esta técnica hogareña he pasado -por lo menos- a quedarme quietito en mi lugar, algo que hasta no hace muchas semanas me resultaba imposible: mi cabeza y mi columna se movían como muñecos de trapo y terminaba cayendo.
Cada día que pasa me sostengo un poco más. Mi Papi no se adjudica el logro: como en la cuestión de darme vuelta, él cree que ahora me mantengo más erguido porque simplemente mi cuerpo ya me lo permite.

sábado, enero 07, 2006

Mi tía Liliana y mi prima Alma


Como hace muuuucho calor, fuimos a festejar el Día de Reyes a la casa del abuelo Pichi y la tía Noemí, que tienen una pileta grande-grande, pero con agüita tibia.
Allí nos encontramos con los hermanos de mi Mamá: estaban la tía Marisa con su nuevo novio, y los tíos Liliana y Gustavo, que fueron con mis primas Dina y Alma.
Tanto jugué en el agua que después me dio mucho hambre y nonazo.

viernes, enero 06, 2006

Reyes Magos [2006]


Mi primera Noche de Reyes pasó casi sin que me diera cuenta.
Lo mejor fueron los regalitos que me dejaron en los zapatos que pusimos en el living; especialmente, una tortuga que dice cosas cuando aprieto unos botoncitos y que, además, anda al empujarla.
Me gustaron mucho todos los preparativos: los zapatitos, el agua para los pobres camellos sedientos y el pasto. Resultó muy gracioso verlo a mi Papá buscar y rebuscar algo de césped en los alrededores de nuestro departamento. Parece que otros papis le ganaron de mano, por lo que tuvo que recurrir a unos yuyos que salieron en la maceta del ficus. En fin, cosas de vivir en la gran ciudad...
Por suerte, a los camellos le gustó, porque se comieron casi todo y tomaron mucha agüita antes de partir a dejarle chiches a otros nenes.

domingo, enero 01, 2006

¡Feliz Año Nuevo! [2006]


Cuarto post consecutivo que empieza con eso de ¡Feliz...! Y, bueno, no tengo la culpa de que se hayan juntado tantos acontecimientos festejables...
El año 2005 lo despedimos en casa, porque -como sucedió en Nochebuena- mis Papis no querían andar dando vueltas por Buenos Aires a horas absurdas conmigo bajo el brazo.
En esta ocasión nos visitaron mi padrino Héctor y la tía Alejandra, con mis primos Chiara y Alessio. Aunque también me fui a hacer noni bien temprano, esta vez duré un poquito más. Por lo que sé, la pasaron muy bien. Comieron, bebieron y fumaron mucho, lo que parece es de rigor en estas circunstancias, hasta el punto en que nuestras visitas se quedaron a dormir. No me quedan muy claras frases tales como Héctor fundió biela o Héctor palmó que escuché entre sueños.
La noche no fue tan tranquila como la semana pasada. Parece que tiraron muchos cohetes y petardos -sobre todo cerca de la ventana de mi cuarto-, que me despertaron una y otra vez.
Por otra parte, hoy fuimos a festejar el nuevo año junto a la familia de mi Papá y, como siempre, después nos dimos una vueltita por la casa de la madrina Ivana y el tío Marcelo.
Lo mejor, como siempre, fue el regreso a casota, para reponernos de un par de días de mucho movimiento. ¡Qué digo un par de días...! Para reponernos de un 2005 sumamente agitado.
Hoy estás, mañana no estás, suele decirse en los velatorios.
En mi caso fue exactamente al revés.

La foto es de mi primer amanecer del año, tomada entre los barrotes de mi cuna. La V invertida de la parte superior es sólo un paño que cuelga.
Buen día, buen año.

jueves, diciembre 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 8


Y un día cumplí 8 meses...
Han sido 30 días de mucha actividad social y algunos cambios: me bautizaron, sané de mi primera nana, festejé la Navidad y un par de cumpleaños, me metí en una pileta y con los ejercicios de kinesiología aprendí a darme vuelta solito-solito.

¡Feliz cumple, abuela Katty! [2005]


Mi abuela Katty, que es la mamá de mi Mamá, cumple años. No voy a decir cuántos, porque parece que eso no se hace, pero son un montón. Desde mi punto de vista, claro. Claro que desde mi punto de vista, todos los que conozco tienen un montón de años.
Para festejarlo, fuimos con mi Mami, la tía Marisa y mi primo Pedro (además de la homenajeada) a un restaurante. Battaglia, creo que se llama, porque parece que se come bien y barato, repitieron a cada rato.
Aunque hacía mucho calor y mi Abu anda un poco triste, igual la pasamos muy bien.
Mi abuela es re-buena conmigo. Cuando voy al trabajo con mis Papis, me cuida, me canta y muchas veces me da la papa y la mamadera; además de dormirme, por supuesto.
Ella ha tejido ropita para mí durante el invierno, me regaló la camiseta y el babero de Huracán, un montón de chiches y una pulsera de oro.
Pero lo más importante es que me quiere y yo también a ella, por eso me pongo triste si ella lo está.

sábado, diciembre 24, 2005

¡Feliz Navidad! [2005]



Realmente, mucho no me enteré acerca de la Navidad. Pero creo que la pasé bien.
Unos días antes fuimos de compras con Mamá y Papá a un lugar con muuucha gente, que a veces empuja y, generalmente, no sonríe. Compramos un montón de cosas; pero algunas no las pude ver, porque me las encondieron. No entiendo: por un lado, te dicen que va a venir Papá Noel a traer regalitos; y, por otro, todo el mundo gasta la tarjeta de crédito para lo mismo.
Y la comida... y la bebida. Cantidades industriales que la gente consume hasta saciarse y un poco más. Mis Papis tienen presente que, sobre todo, se trata de una festividad religiosa: la conmemoración del día en que nació el Niño Jesús. Pero, así y todo, no pueden evitar -o no quieren- continuar las tradiciones que se repiten de generación en generación: esto es, intercambiar obsequios, comer y beber en exceso, sobrellevar la resaca, llorar por los que ya no están y pelearse con los que quedaron.
Como mis Papis no querían que yo ande de aquí para allá, decidieron pasar la Nochebuena en casota. Vino parte de la familia de mi Mami: la abuela Katty (que anda un poco triste), la tía Marisa (sin mi primo Pedro, que la pasó con su papá en el Tigre) y mis tíos Liliana y Gustavo, con mis primas Dina y Alma. El abuelo Pichi y la tía Noemí la pasaron en la Patagonia, porque están de vacaciones.
El poco tiempo que estuve la pasé bien, porque me fui enseguida a hacer nonazo. Tuve una noche bastante tranquila, pese a que eso de las 12 me despertaron un ratito con los petardos y cohetes. Por suerte, me dormí enseguida.
La Navidad la pasamos en la casa de los abuelos Tata y Lela. Allí estaba la familia de mi Papi: los tíos Silvia y Hugo, Eduardo y Silvana, y Ricardo (sin la tía Maby, aunque está en etapa de reconciliación). También estuvieron mis primos Diego, Natalia (con los mellizos Franco y Mateo, y el recién nacido Santino), Florencia (y su novio Ariel), Ornella y Mariano. Y no debo olvidarme de Andrés (esposo de Natalia), junto a sus padres, hermana y cuñado. En síntesis, un montón de gente.
También la pasé muy bien, sobre todo porque -como hacía calor- me metí en una piletita por primera vez. ¡Y me encantó! De pronto, apareció Papá Noel por las escaleras: pobre, se debería estar muriendo de calor... Me trajo chiches y todo.
Un rato después fuimos a visitar a los tíos Ivana y Marcelo. Allí estaban también mi padrino Héctor y mis primos Federico, Agustina, Chiara y Alessio, que se metían en la pileta grande.
Por suerte, a una hora prudente partimos para casota. Ya no dábamos más de cansancio. Ansiábamos llegar a casa, prender el arbolito que habíamos armado y decirnos ¡Feliz Navidad! con un besote y todo el amor que nos tenemos, en la intimidad del hogar que disfrutamos día a día.

viernes, diciembre 23, 2005

La prima Malena


Se viene la Navidad. Ahora me entero de que es la época en que la gente se reúne con la excusa de verse antes de fin de año; pero, en realidad, la intención oculta es comer y beber como forajidos.
En esta ocasión se suma el hecho de la visita de la tía Valeria -una amiga de mi Mamá que vive en Barcelona, España- y el estreno de la nueva casa -que es enorme y espectacular- de la tía Mariela, la única del grupo original que se quedó en el país.
Valeria me regaló mucha ropa linda que ella vende y Mariela también, pero de sus hijos, que ya están grandes para seguir usándola.
Aunque lo mejor de la salida resultó la hija de Mariela, mi prima Malena, que es una nena hermosa y re-inteligente que estuvo jugando conmigo, pese a que yo tenía mucho nonazo, y me prestó sus chiches, que son un montón y mucho mejores que los míos.

jueves, diciembre 15, 2005

El primo Alessio



Anduve de parranda, sí.
La causa fue el festejo anticipado que mi padrino Héctor y su esposa, la tía Alejandra, le organizaron a su hijo, mi primo Alessio, que es ahijado de mi Papá. En realidad, Alessio cumple años el 8 de enero, razón por la que nunca puede invitar a sus amiguitos y compañeritos de jardín a su fiestita.
Al propio Héctor (que cumple el 16 de febrero) y a mi Papi (que cumple el 2 de marzo) les pasó algo parecido.
La fiesta por los 5 años de Alessio se hizo en Santos Lugares, provincia de Buenos Aires; patria chica de la Virgen de Lourdes y del escritor Ernesto Sábato. Es el segundo cumpleaños al que me invitan. El primero fue el de mi primo Pedro, el 23 de octubre, pero no publiqué nada porque mi Mamá no sacó ninguna foto. En cambio, en esta ocasión sí sacaron un montón de fotos que publico acá y a la derecha, abajo.
Como escribí en algún post anterior, Alessio es el hermano menor de Chiara, una hermosa nena que ya es grande: va a la escuela. Alessio es todo un personaje: simpático, juguetón, inteligente y, también, un poco travieso. Pero rebueno.
La fiesta estuvo muy linda. Como se hizo en un pelotero, había juegos de todo tipo; incluso una canchita de fútbol, una pista de autos y máquinas de fichines.
  • Lo más lindo: el CD de música que hizo el propio Alessio solo-solo y el disfraz que se puso al final.
  • Lo mejor: para mí, el globo que me llevé a casa; son mi perdición.

domingo, diciembre 11, 2005

Superficies de placer


11/12/05
Muchos coinciden en que la mejor manera de aprender a gatear, primero, y a caminar, después, es andar por el piso. Por suerte, en estos tiempos que corren, existen estas cosas como las que me compró mi Mamá.
Se trata de un piso de goma, formado por piezas desarmables, que se puede montar y desmontar en cualquier lado; ideal para la cartera de la dama y el bolsillo del caballero.
Así anduve este fin de semana, jugando y jugando con mis chiches, y aprendiendo a usar todas las capacidades que esconde mi cuerpo.
Hasta ahora, el mejor de todos mis juguetes es un globo de papel brillante que me regaló mi Papá. Lo único que tiene de malo es que el muy escurridizo se me escapa todo el tiempo y me hace transpirar más de la cuenta.
Pero también me gusta el librito de plástico que llevo a todos lados.

sábado, diciembre 03, 2005

Mi bautizo

Este es un post largo, así que si tienen cosas que hacer miren las fotos que publico más abajo o a la derecha y pasen más tarde, con más tiempo.
Mis padres siempre tuvieron la decisión de bautizarme. A partir de entonces, se les abrió un abanico de diversas opciones.
  • El lugar de la ceremonia. Primer motivo de debate. Mamá prefería la que está en Parque Chacabuco, Capital Federal; una muy grande que se ve desde la autopista y a donde iba con mi bisabuela Nona. A favor tenía que queda cerca de casa. Papá, en cambio, quería la parroquia de La Sagrada Familia, en Ciudad Jardín, Palomar, provincia de Buenos Aires; la misma donde él fue bautizado, tomó la comunión y se casó con Mami. A su favor tenía que la mayoría de los invitados son de la zona. Evidentemente, se liquidaría toda discusión cuando determinaran dónde hacer la reunión posterior.
  • Los padrinos. Partieron de la base de que, por lo menos, fueran creyentes. Del lado de mi Mamá, no había opciones. O no eran católicos ni creyentes o estaban fuera del país. Entonces todo recayó en el lado de mi Papi. Pronto las opciones quedaron circunscriptas a las familias Bucci y López. Las combinaciones eran, obviamente, dos: Alejandra-Marcelo y Héctor-Ivana. Finalmente eligieron a los dos últimos; amigos de toda la vida que, además, siguieron muy de cerca todo el proceso de mi internación.
  • El ágape. Acá la cosa se complicaba. Primero hubo que convencer a mi Papá de que la gente normal suele festejar cosas como, por ejemplo, mi bautizo. Si por él fuera, después de la ceremonia les diría a todos los invitados Muchas gracias por venir. Nos vemos otro día... O el viejo y nunca bien ponderado Taza-taza, cada uno a su casa. El departamento en que vivimos es grande, pero no para tanto. Y la cantidad de invitados, sobre todo del lado paterno, era amplia. Finalmente surgió la posibilidad de hacerlo en la casa de la tía Neneca, madre de mi tía Ivana, que vive justo enfrente de la casa de mis abuelos Lela y Tata; es decir, a pocas cuadras de la parroquia que prefería mi Papi. Esto zanjó la discusión del lugar de la ceremonia.
  • Inconvenientes. Por suerte, las tías Silvia e Ivana se encargaron de las gestiones administrativas, la torta, el pelotero para los chicos y los souvenirs, todas cosas que para mi Papi son superfluas. La tía Neneca -experta en protocolo- resolvió el tema de la decoración y la presentación, y Mamá negoció con una buena empresa de catering. El tío Héctor también ofreció sus servicios de gestión. Todo parecía encarrilado, salvo por dos pequeños detalles. El primero, mi gastroenteritis, que todavía se resistía a abandonarme; y el segundo, la brutal lluvia que se desató sobre la provincia. Esto obligó a un enérgico cambio de planes: todo lo que estaba en el parque hubo que meterlo de prepo en la casa y el pelotero terminó en el garaje. Escrito así suena fácil, pero hubo que hacerlo todo simultáneamente, mientras la gente del catering pataleaba por una cosa, el del pelotero por otra, el diluvio no amainaba, el reloj avanzaba implacable y las caras de Ivana y Mamá iban enrojeciendo de furia. Por suerte, yo me escondí con mi Papi.
  • El bautismo. Todo salió de acuerdo a lo convenido en la charla introductoria (de carácter obligatorio) a la que concurrimos los involucrados... pero con mucha, mucha más gente. Gente mojada, gente que no llegó a tiempo por los anegamientos, gente que no se ubicó ni con el planito que hicieron mis Papis, gente con cámaras fotográficas, gente con regalos que no sabían dónde poner, gente con filmadoras, gente con paraguas enormes. Gente, gente, gente por todos lados. La ceremonia fue linda, aunque caótica. Incluso la tía Ivana fue elegida para leer un párrafo del Evangelio. La mejor foto del momento cumbre creo que la sacó el tío Marcelo con la cámara del tío Héctor y es la que publico aquí.
  • El atrio. Por suerte, cuando salimos de la iglesia no sólo había dejado de llover, sino que el cielo estaba despejándose. Recibí muchos besotes de todo el mundo; en especial, de los tíos Mariela y Christian, que se tuvieron que ir enseguida porque mi prima Malena estaba que volaba de la fiebre. También me puso muy contento que haya venido el tío Rolo desde Paraná, manejando a todo lo que da por la ruta para llegar a tiempo.
  • La fiesta. Cuando volvimos a la casa de la tía Neneca, el panorama había cambiado. Al parar la lluvia y soplar el viento mientras estábamos en la ceremonia, los preparativos fueron rápidamente desandados por Neneca y todo volvió a circunscribirse al plan original; salvo por el pelotero, que -como nadie sabía desarmarlo- quedó en el garaje. Por suerte, creo que todos la pasamos muy bien. Los chicos estuvieron entretenidos como chicos, y los adultos comieron y bebieron a destajo... como bestias.
  • Los regalos. Uh... recibí de todo. Los tíos Mariela y Chistian me regalaron un crucifijo hermoso; los tíos Ivana y Marcelo, toda la ropa que tenía puesta; los tíos Héctor y Alejandra, una sillita portátil para comer; los tíos Silvia y Hugo, una pileta de natación; el tío Rolo, un conjunto de jean; los tíos Ricardo y Maby, ropa súper canchera y chiches; los tíos Eduardo y Silvana, una campera hermosa; el abuelo Pichi, un aire acondicionado para mi cuarto; la abuela Katty, una pulsera grabada; y mucha, mucha más ropa y juguetes de todos mis amigos y parientes, que seguramente me van a odiar un poco porque no los nombro.
  • El regreso. Fue tarde, la primera vez que no estoy en mi camita a una hora adecuada. Pero la madrugada valió la pena: siempre se justifica cuando uno la pasa bien y se siente querido. Es un cansancio diferente.
Para mí, el bautismo es la manera de hacer un primer acuerdo con Dios, que con los años iré ajustando y renovando de acuerdo a mis convicciones. De todos modos, yo ya me sentía bautizado. Pocos lo saben: durante mis peores días en terapia intensiva, cuando los parámetros se desplomaban y mis pulmones no ayudaban, mi Papá -a su manera y en la medida de las posibilidades- me bautizó en nombre Dios.

martes, noviembre 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 7


Ý un día cumplí 7 meses...
Cuando ya creía que lo más complicado había quedado atrás, recomendaron que hiciera estimulación kinesiológica. En pocas palabras, son ejercicios -a la manera de juegos- para desarrollar mis capacidades motoras. Ahora estoy en la etapa de trabajar más el lado izquierdo de mi cuerpo y aprender a darme vuelta solito. Casi-casi lo consigo... Me falta un cachito.
Al margen de eso, ha sido un buen mes: nació mi primo Santino, estoy yendo al trabajo con Mamá y Papá, conocí a varios amigos de ellos y empecé a comer papillas, aunque en estos días debí volver a mi dieta de teta y biberón, pues contraje una gastroenteritis de la que más o menos estoy saliendo. Sí, ya me siento mucho mejor.
Tengo que estar preparado para todo, porque el que empieza será un mes de muchas novedades.

viernes, noviembre 25, 2005

Perdí el invicto


Pasé las mil y una en el sanatorio, zafé durante el invierno, esquivé adultos resfriados, eludí chicos con todas esas cosas que solemos tener los chicos... Venía bien. Hasta la noche en que perdí mi invicto: mi primera nana.
Me empecé a sentir mal después cenar, pero nadie se dio cuenta, porque pensamos que había comido mucho. El baño posterior tampoco me ayudó y en ese momento la cosa comenzó a complicarse.
Ya acostado, no logré dormirme, por más que Mamá desplegó todas sus habilidades. Entonces llamó a Papá, para que él probara dormirme, aunque sin éxito. Pero algo le llamó la atención: yo estaba quietito, como adormecido pero sin llorar, hecho un ovillo. Como si me doliera la panza. Efectivamente, la panzota bailaba en mi interior.
En busca de nuevas pistas, Papi me alzó y como respuesta lo saludé con un caudaloso vómito que decoró su indumentaria. No, no señor: las cosas no pintaban bien.
Vino Mami a las corridas y me tomó la temperatura. 38,5 , informó el termómetro. Por teléfono, mi pediatra diagnosticó una probable gastroenteritis -en lo que después coincidió mi tía Ivana- y recomendó bajarme la temperatura con remedios y baños. Ah, y mucho líquido. Si la fiebre no bajaba, debíamos partir rápido a la guardia. Si todo salía bien, en 10 días esto sería apenas una vieja historia.
Por suerte, la fiebre bajó y esa noche logré dormir tan poco como mi Mamá, que me hizo el aguante. En los días siguientes, la fiebre amagó subir un par de veces, pero estuvo controlada. Tampoco volví a vomitar, pero mis deposiciones conocieron mejores días. Estaba raro, pálido, demacrado, débil, fastidioso y sin ganas de nada; menos que menos de comer o jugar, como se puede ver en la foto. Eso puso muy triste a mis Papis.
La nota de color la puso mi tía Fernanda, quien nos alquila el departamento. Para ella, lo que yo tenía era un bruto empacho. Vino con una cinta métrica, me midió, bostezó y no sé cuántas cosas más. Yo la miraba sin entender nada. Cada vez que se iba aseguraba que en un par de días yo iba estar bien. Obviamente, no acertó nunca. Así fue estirando los plazos, más o menos hasta que se cumplieron los 10 días predichos por los médicos.

jueves, noviembre 24, 2005

Saborrr


Mi hambre ya no se colmaba ni con teta ni con mamaderas. Mi apetito era como un Pac-Man insaciable que siempre quería más y más y más...
Cierto día mi pediatra dio el visto bueno y el día elegido para comenzar fue hoy.
Señoras y señores, que suenen las fanfarrias: ¡ya como alimentos sólidos! Bueno, más o menos sólidos. En realidad, papillas, purecitos, dos veces por día.
Yo me enteré sobre la marcha. Veía movimientos extraños de mi Mamá, que manipulaba objetos de vivos colores y nuevos olores, los ponía a hervir y luegos los trituraba.
De pronto, cuando el hambre carcomía mis entrañas, mi Papá me sentó sobre sus piernas y me puso un pintorcito que era de mi primo Pedro, y que nos prestó la tía Marisa.
Silencio, tensión.
Mi Mami se acercó con una sonrisa y un plato medio lleno de algo de color naranja.
-Bueno, Manu, a partir de hoy vas a empezar a comer cosas más ricas -dijo ella.
-Esto es puré de zapallo -me informó mi Papi, cosa de no tomarme por sorpresa. E inmediatamente acercó una cuchara a mi boca.
Yo no sabía muy bien lo que tenía que hacer, así que no hice nada. El contenido de la cuchara rebotó contra mis labios cerrados; una parte quedó ahí, colgando, y otra mayor cayó sobre el pintorcito.
Mi Papá temió que fuera una misión imposible, pero con el segundo intento abrí la boca. Esa sustancia naranja se posó sobre mi lengua. Era extraña, tibia, agradable. No se parecía en nada a la leche de fórmula y menos que menos a la teta. Yo seguía sin saber qué hacer con eso, pero parece que mi cuerpo sí. De un momento a otro, mis mandíbulas comenzaron a moverse -como si tuviera los dientes de los que carezco- y lo propio hizo mi lengua. Así, en segundos, me encontré saboreando y tragando. Y no me atraganté, algo que atemorizaba a mis Papis.
Mm... Raro, pero delicioso.
Las cucharadas de puré de zapallo se fueron sucediendo unas tras otras. Algunas caían al piso y Psycho corría a chuparlas. Otras decoraban el delantal. La mayoría coloreaba mi boca y una parte llenaba mi panzota.
Comí casi todo y después me dieron fruta, creo que un poco de banana pisada. ¡Algo más rico todavía!
Todos estábamos contentos: ellos porque el paso dado había sido menos dificultoso de lo pensado y yo porque había descubierto una flamante fuente de placer.
Sí, un nuevo horizonte acababa de abrirse.