sábado, noviembre 19, 2005

El tío Bernie I


Después de bastante tiempo, mis Papis se reencontraron con el tío Bernardo, que vino de visita desde su Tucumán.
Son amigos desde hace varios años. Él coordina, produce, ilustra y diseña la realización de una revista que hacen mis Papis. Hasta hace un par de años venía todos los meses; pero, cuando empezó eso de los secuestros express, la empresa para la que trabaja/mos prefirió -avances de la tecnología mediante- que se siguiera haciendo sólo a la distancia.
Para mi Papá, tal decisión resultó una verdadera pena, porque a partir de entonces extrañó mucho las charlas sobre los temas más variados que solía tener con alguien tan diferente y tan parecido a él.
Pero el tío Bernie hace mucho más que ese trabajo: da clases en la universidad, estudia otra carrera terciaria, colabora con distintos medios, cría a sus hermosas hijas Ilde y Raisa, cuida a una gata llamada Circe y publica diferentes blogs en Internet: Erlich, que es el principal; La Estrella del Norte, las peripecias de Romualda; Por Dios!, la página de Él; la secuela de Tato Bores; y, el último, por ahora, El Teléfono que Mira, con fotos muy raras sacadas con un celular.
-¡Cualquier cosa con tal de no hacer la revista! -diría mi Mamá.
Lo cierto es que el tío Bernardo vino a conocerme. Comieron facturas que yo miraba pasar frente a mis ojos (mi dieta sigue con teta y biberón), charlaron mucho, naturalmente discutieron y, de pronto, el cielo se puso negro-negro. Parecía que iba a lloverse todo, pero sólo se desató una tormenta de viento. Sin embargo, lo más impresionante fue el doble arco iris que se produjo; algo que nadie, especialmente yo, había visto jamás.
En la foto se ve bastante bien a esos arco iris.
La otra fotografía es un engendro producto de un pequeño detalle: a nadie se le ocurrió sacarme una foto con Bernardo. Así que me la tuve que rebuscar con lo que tenía. Taaaaan mal no quedó...
Y la tercera imagen es un viejo regalo del tío Bernie a mis Papis, que muestra sólo una parte de su gran talento y que mi Papá guarda para cuando valga una fortuna.

sábado, noviembre 05, 2005

El hambre y las ganas de comer


Que la teta es lo más resulta casi obvio; pero, a veces, como ahora, con la teta no alcanza.
Un buen día entré en lo que mi Papá -siempre imaginativo para las calificaciones- denominó La Curva de Crecimiento: es decir, cuando de un momento a otro empiezo a comer como bestia famélica. Generalmente dura unos 10 días en los que me como todo, subo de peso, crezco y después regreso a la normalidad. Habitualmente con la teta me bastaba y sobraba...
Hasta ahora.
No sé, debo haber entrado en una Curva muuuuy pronunciada, porque de un día para otro me empecé a quedar con una sensación rara en la panzota, como unos retorcijones casi de dolor. Eso me sacaba, me ponía muy fastidioso y me la agarraba con las pobres tetas, que no tenían la culpa de mi hambre; al punto de querer morderlas, aunque no tengo dientes.
La solución de mi pediatra: el bien ponderado complemento. Que las madres modernas digan lo que quieran, pero una cosa de silicona (me refiero a la tetina del biberón) jamás podrá competir con las bondades de mi Mamá. Ni se le acerca en cualquier rubro de comparación. Y la leche... Mm... No está mal. Se deja tomar. Pero, bueno... Es lo que hay.
A mi Mami, la recomendación del médico, por un lado, la dejó más tranquila, porque solucionaba algo que la tenía preocupada; por el otro, sentía que el mundo nos estaba separando, aunque supiera que era lo mejor para mí.
Mi Papá, como con todo, tuvo sentimientos contradictorios.
  • El negativo: se veía obligado por las nuevas circunstancias (mi crecimiento, nada menos) a moverse un poco de su fiaquez habitual y asumir su nuevo rol de alimentador, como puede verse en la foto.
  • El positivo: el enorme placer de sentir el fortalecimiento de nuestro vínculo, una nueva faceta en la relación padre-hijo, y la sensación de saberse útil en mi cuidado. Eso también puede apreciarse en la imagen.

jueves, noviembre 03, 2005

Mi segundo hogar


Hoy ha sido muy especial: el regreso de mi Mamá al trabajo. Como recordarán, ella dejó de ir a la oficina desde el mismo día en que nací y se quedó conmigo en casa todo este tiempo para cuidarme, alimentarme y, especialmente, hacerme mimos. Por esas cosas de la tecnología y lo previsores que son mis Papis, pudieron seguir trabajando sin moverse del hogar.
Durante estos meses, las decisiones más importantes las siguió tomando mi Mami, aunque sea a la distancia, pero las cosas del día a día las manejó mi abuela Katty.
Mis Papis son dos personas muy trabajadoras -cada una en su estilo y especialidad- que rescataron esta mini-micro-PyME de la ruina a la que había condenado mi abuelo Pichi. Se trata de una editorial muuuy chiquitita que, poco a poco, está saliendo adelante y pagando sus deudas con la gente que confió en ellos.
Allí trabajan...

Mariano: ocupó un poco el lugar de mi Mami todos estos meses. Coordina la producción, trata con los clientes, arma y retoca fotos. Su mayor virtud: rebuscársela con todo. Sus características:
  • Trabaja
  • Habla
  • Toma mate
Mirta: es la armadora principal, aunque también diseña, coordina y hasta atiende los teléfonos, si hace falta. Su mayor virtud: su contraccción al trabajo y la perfección en el armado. Sus características:
  • Trabaja
  • Fuma unos extraños cigarrillos Virginia Slims
  • Hace café
  • Toma jugo de naranja en un vasito chiquito
  • Come unas raras galletas laaargas-laaargas
Katty: de todo un poco. Es administrativa, recepcionista, gestora y, ahora, niñera.
Su mayor virtud: la insistencia. Sus características:
  • Habla
  • Trabaja
  • Fuma unos extraños cigarrillos 43/70
  • Picotea todo el día
Mamá: 4 x 4 todo terreno. Coordina, arma, retoca fotos, diseña, negocia con los clientes y los proveedores, cuida a todo el mundo y, en especial, a mí. Su mayor virtud: el diseño, la perseverancia y su amor por el trabajo.
  • Trabaja
  • Se estresa
  • Anda de aquí para allá
  • Se queja
Papá: es redactor y corrector. Sirve de parche sólo cuando el agua llega al cuello, pero la mayor parte del tiempo está recluido en su oficina refunfuñando contra el hecho de poseer una empresa que no quería. Su mayor virtud: la velocidad y la eficacia. Sus características:
  • Pavea
  • Trabaja
  • Toma litros de café
  • Fuma
  • Lee el diario
  • Observa
Ahora este es mi nuevo mundo; además de mi casota, claro. Incluso hasta acondicionaron una oficina como habitación sólo para mí. Allí dormí la siesta en una practicuna que nos prestó la tía Marisa y tengo mis chiches.
Sí, creo que aquí todo va estar bien.

miércoles, noviembre 02, 2005

Un bajón


Eso... Lo del título. Todo mal.
Resulta que fuimos al médico: me midió, me pesó e hizo todas esas cosas que hacen los pediatras cuando uno los visita. Prescribió un par de vacunas... Hasta ahí todo bien.
De pronto, el abismo.
El doctor recomendó que empiece un tratamiento de kinesiología. ¿Para qué?, preguntarán ustedes. ¿Para qué?, pregunté yo, aunque nadie entendió más que un sugestivo Ba-ba-ba-ba...
Parece que necesito lo que ahora se llama estimulación temprana. El objetivo: emparejar la edad cronológica con la biológica; si es que entendí bien, porque estaba medio en shock cuando lo explicó. Y aquí voy otra vez (y sepan disculpar lo reiterativo del argumento): los bebés prematuros como yo tardan un tiempito más en aprender a manejar sus cuerpitos que los -digamos- comunes. Por ejemplo, si un bebé nacido a término aprende a sentarse, más o menos, a los 6 meses, uno prematuro aprenderá a los 8. Y todo así.
Yo, por mi parte, ni siquiera sé darme vuelta. No imagino lo que es sentarme solo y ya tengo 6 meses. Cuando me sientan de prepo, mi cabeza se tambalea por su cuenta como un muñeco fallado.
-No es que sea un tratamiento indispensable -aclaró mi pediatra-, pero a Manu le va a venir bien.
Claro, porque el que va tener que hacer ejercicios no serás vos, pensé, pero preferí callarme, aunque tampoco sé hablar, obvio.
Así fue que concurrimos los tres (Mamá, Papá y yo) al consultorio de Maia, una kinesióloga especializada en prematuros. La verdad, mal no la pasé. Me prestó unos chiches relindos, bastante diferentes a los que tengo en casa. Después de fijarse en mi postura y en mis movimientos, le recomendó a mis Papis una serie de ejercicios para hacer todos los días, pero recalcando que sólo debían practicarse a la manera de juegos; que no debían ser ni una carga ni una mortificación para mí.
-Si Manu no quiere, está cansado o se fastidia, no insistan -advirtió.
Ahí vamos mejor.
El primer ejercicio consiste en tratar de agarrar un juguete que esté a mi derecha con la mano izquierda. Todo esto hecho panza arriba, claro. Por lo que entendí, la idea es que mis músculos abdominales empiecen a servir para algo y que lo logre sin ayuda de mis piernas.
Así comenzó mi terapia de estimulación.
Saquemos la cuenta: nacimiento prematuro, dificultades pulmonares, dificultades digestivas, 30 días de terapia intensiva, 6 días de terapia intermedia, 5 meses de protocolo vacunatorio, 5 meses de reclusión preventiva y ahora vaya uno a saber cuánto tiempo de estimulación.
Y, sí... La vida es dura.

domingo, octubre 30, 2005

Presentación en sociedad


Después de hacer tantas visitas parcializadas durante los fines de semana, finalmente tuve la oportunidad de hacer mi presentación en sociedad durante un acontecimiento a mayor escala .
Como suele suceder con los amigos de Papá, la única excusa para reunirse suele consistir en la siempre cumplida promesa de juntarse a comer y a beber como desquiciados. Ahora todos son adultos con hijos, pero por la simple observación de sus conductas puedo adivinar que de jóvenes -evidentemente- no tenían medida en eso de comer y beber hasta desfallecer.
Especialmente mi Papi.
La reunión fue en la casa de los tíos Ivana y Marcelo; éste último un hábil asador que preparó suculentos choripanes y hamburguesas que provocaron la abundante secreción de baba por parte de los asistentes.
Esta no es la mejor foto de todas, pero sí en la que sale la mayor cantidad de invitados. Terminaba la tarde, pero no la comida: habían pasado de los embutidos y el vino tinto a las facturas y el mate sin escalas. En la imagen, no se puede ver ni a los dueños de casa ni a mi Mamá ni a los tíos Daniela y Rolo ni a mis primos Alessio, Fede y Chiara. Sin embargo, se puede apreciar, de izquierda a derecha, a: los tíos Alejandra y Héctor, mi prima Agustina, el tío Marcelito con su hijo Manu (que nació poco después que yo), las tías Neneca y Florencia (madre de Manu, aunque no se le ve la cara) y mi Papi, con gorrita.
La pasamos muy bien, aunque para mi Papá eso no sea una sorpresa: con sus amigos él siempre la pasa bien.
Esa es una bendición.

sábado, octubre 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 6


Y un día cumplí 6 meses...
Terminado el protocolo de vacunación contra la bronquilitis, ahora mi vínculo con el Sanatorio de la Trinidad se limita a una visita mensual al pediatra.
Y eso es bueno.
Ha sido un mes movidito en cuanto a lo social, de ir de aquí para allá, conocer parientes, amigos y lugares.
Ahora tengo mi propio cuarto y duermo solito toda-toda la noche, aunque los primeros días —debo reconocer— me despertaba llorando algunas veces, pero sólo para comprobar si mis Papis están ahí.
Y, efectivamente, siempre están ahí.
Todos estos son motivos para estar feliz y estas imágenes creo que lo demuestran.

jueves, octubre 27, 2005

¡Nació mi primo Santino!


Además de ser el día en que terminó el protocolo, el de hoy será especial para siempre porque nació Santino, que viene a ser mi primo segundo, aunque muy cercano. Es el hijo de mi prima Natalia, sobrina de mi Papá, y nieto de mi tía Silvia. Por otra parte, también es sobrino nieto de mi Papi. O mi Papá es su tío abuelo.
Por suerte, finalmente todo salió bien, aunque hubo algunas complicaciones debido a ciertas decisiones tomadas por el obstetra de mi prima. Lo importante es que tanto la mamá como el bebé están bien.
El papá de Santino se llama Andrés y es muy bueno. Ya tenían 2 hijos, los mellizos Franco y Mateo, que son geniales, aunque no me dan ni 5 de bolilla, porque soy muy chiquito para ellos. Lo bueno es que con Santino nos llevamos sólo algunos meses, o sea que pronto vamos a poder jugar juntos y prestarnos los chiches.
En la foto, estoy en brazos de mi prima Natalia, mientras Santino -que es atendido por la tía Silvia- hace un súper nonazo.

El fin del protocolo


Nacer prematuro tiene sus desventajas; entre ellas, una de las más serias tiene que ver con la debilidad del sistema inmunológico y de los pulmones, en particular.
Durante el invierno, la bronquiolitis afecta a muchos nenes. Pero existe una variante sumamente peligrosa que suele producir estragos entre los chicos nacidos antes de término; tan peligrosa que, a veces, deriva en internación y en riesgo para la vida de los bebés como yo.
La única ventaja que tuve fue haber nacido en el momento justo que se instruía un programa de pruebas para hallar una vacuna confiable y cada vez más barata contra esta enfermedad, que ya es epidémica.
Los profesionales que llevaron adelante este protocolo fueron más allá de sus obligaciones e hicieron sentir a mis Papis de la mejor manera, con paciencia y con cariño. Una vez por semana llamaban a casa para estar al tanto de cada pequeño detalle de mi crecimiento o si sufría alguna nana. Y una vez al mes mis Papis me llevaban a dar la vacuna que casi nunca me hizo llorar.
En la foto, están mi Mamá junto a la Dra. De Luca, cabeza de la iniciativa. Pero también participaron la Dra. Gorenstein y una vieja conocida de terapia intensiva, la enfermera María. Ellas 3 -y el Dr. De Caro, mi pediatra- lograron que este invierno haya sido para mí una temporada sin sobresaltos.
Mil gracias y muchos besitos que todavía no sé dar. Los llevo en mi corazón.

sábado, octubre 22, 2005

Los tíos Alejandra y Héctor


De no hacer nada y estar encerrado todo el día en casa, pasé a otro fin de semana movido.
Ahora tuve la ocasión de recorrer Santos Lugares y visitar a otros amigos de Papá, los tíos Alejandra y Héctor.
Mi Papi conoce a Héctor desde hace mucho, pero muchos años en serio. ¡Casi como 30! Iban al mismo colegio secundario, aunque en diferentes años, y juntos jugaron al béisbol en el mismo club. Con Alejandra, la esposa, la relación es más reciente, aunque no por eso menos profunda.
Tienen 2 hijos que son unos verdaderos personajes y, naturalmente, son como mis primos: Chiara, la mayor, una muñequita vivaz y afectuosa; y Alessio, un terremoto hermoso que es el ahijado de mi Papá y que me prestó lo juguetes.
Los tíos se portaron muy bien con mis Papis. Todo el tiempo se preocuparon por mi salud cuando estaba internado y por el ánimo de mis Viejos. Además, Héctor hizo algo que me emocionó mucho: cuando todavía estaba en el sanatorio, un día se fue a ayudar a mi Papá a despintar muy trabajosamente un mueble que ahora brilla de nuevos y vivos colores en mi cuarto.
En la foto, aparte de Mamá y de mí, aparecen Alessio y la tía Alejandra. La sacó el tío Héctor. En la única que salgo con él, yo estaba llorando como un marrano, porque ya tenía mucho noni, y no me pareció justo con él publicar una foto en la que parece que me está flagelando.

viernes, octubre 21, 2005

Fin y principio

En la última visita a mi pediatra, mis Papis obtuvieron el tan ansiado consentimiento para mi mudanza.
Señoras y señores, ¡llegó la hora de mi independencia! ¡Voy a tener cuarto propio!
No pueden imaginar el tamaño de mi sonrisa. ¡Es enorme! (Y, curiosamente, la de mi Papá también.)

Fin
En la foto se ve clarito: el catre que nos prestó mi prima Natalia está brindando su servicio póstumo. Simplemente, me queda chico por todos lados y, gracias al peso ganado en las últimas semanas, me hundo y todo cruje cada vez que me muevo. Además, está por nacer el hijo de Naty, o sea que lo van a necesitar. Es cuestión de días, nada más.
Pero no es todo.
Necesito un lugar propio. Ya estoy grandecito para seguir durmiendo con mis Papis. Me molesta la tele (aunque apenas se la escuche) y el cuchicheo entre ellos. Por otra parte, dudo que vaya a extrañar los insoportables ronquidos de mi Papi...
Que Psycho se vaya preparando, ¡porque ahora lo voy a desalojar de mi cuarto!

Principio
El catre, mi camita hasta hoy, fue desarmado con una velocidad inusitada, como si realmente quisieran mi mudanza más que yo.
Los rituales de la jornada se sucedieron de manera tranquila, aunque inexorable. El juego, el baño y la teta del estribo. Finalmente, la hora había llegado. Ahí estábamos, mi Mamá y yo, en mi nuevo cuarto, frente a la cuna que el destino (y mi abuelo Pichi) me había regalado. Ambos sabíamos que el paso que daríamos sería para siempre. Que a partir del instante en que apoyara mi cabeza en la almohadita nuestro vínculo sería otro. Ni mejor ni peor: distinto.
Debo confesar que en ese momento me agarró algo de cuiqui, pero mi nonazo era más fuerte. Sin embargo, me dormí, profundamente, como si ese lugar me perteneciera desde siempre. Así, hice noni toda la noche.
Esa noche, Psycho volvió a dormir con mis Papis, como en los viejos tiempos. Dicen que los perros no tienen emociones, pero juraría que a la mañana siguiente ese bicho sonreía.

domingo, octubre 16, 2005

¡Feliz día, Mami! [2005]


Mamita... La palabra más hermosa que conozco, para la más hermosa de todas las madres: mi Mamá.
El día que pensabas nunca festejarías finalmente llegó y tengo que resaltarlo con todas las letras y colores:
¡Feliz Día de la Madre!

Ya sé que el Día de la Madre tiene que ser todos los días y todo ese versito, pero la oportunidad de homenajearte como se debe no es habitual.
Decirte gracias por todo el amor que me has dado desde el momento de las rayitas del Evatest, pasando por tu temple frente al dolor físico de un parto accidentado y el coraje para sobrellevar esos 36 días de mi internación, no puede ser nunca-nunca obvio.
Quiero que sepas que para mí sos una inspiración, un ejemplo de abnegación, de entereza y de probidad. Sos buena, sos cariñosa, sos graciosa y sos talentosa. La que tiene la fuerza suficiente para velar por mí, por Papá y por toda tu familia al mismo tiempo.
A veces la palabra gracias se queda tan corta para expresar lo que uno siente... ¡Es tanto el amor que tengo y el orgullo de saberte mi madre!
Pero, aunque me preocupe en buscar sinónimos, debo reincidir en darte las gracias. Sí, por darme la vida, darme el amor que justifica esa vida y por cada segundo de estos meses de calor en tu seno.

La celebración principal del Día de la Madre fue en la casa de mi abuela Katty, en Villa Luro. Fueron mis tíos Gustavo (con su esposa, la tía Liliana, y mis primas Dina y Alma) y Marisa (acompañada por mi primo Pedro) -hermanos de mi Mami-. En la foto, aparecen todas las madres juntas. La pasamos bárbaro y fue re-divertido. Con la que mejor me llevo es con Alma, porque es más o menos de mi edad.

sábado, octubre 08, 2005

Los tíos Ivana y Marcelo


Sí, resultó un fin de semana movido, porque ya que andábamos por Ciudad Jardín nos dimos una vuelta para visitar a los tíos Ivana y Marcelo, amigos de mi Papá de toda la vida. Y cuando digo de toda la vida, es de toda la vida, sin metáforas.
Papi es amigo de Ivana desde que tiene memoria. Debe ser raro eso de conservar una amistad ¡durante casi 40 años! Pfaaa... ¡Es un montón! A Marcelo lo conoció bastante después, cuando ambos iban al mismo colegio secundario (aunque en años diferentes) y juntos jugaron al béisbol en el club. El lazo que los une "apenas" lleva ¡30 años!
Marcelo e Ivana se casaron en 1989 y mi Papá fue testigo del civil (todavía les debe el regalo de bodas). Tienen 2 hijos muy especiales que son como mis primos: Agustina, muy linda y muy inteligente, que en 2006 cumplirá 15 años; y Federico, re-inteligente y tremendamente simpático, que se lleva muy bien con mi Papá.
Ivana es pediatra y ayudó mucho a mis Papis cuando yo estaba internado. Los aconsejaba y, sobre todo, los tranquilizaba. Ella y Marcelo siempre estuvieron ahí cuando mis Viejos los necesitaron.

La casa de Tata y Lela


Este fin de semana pude conocer la casa de mis abuelos Tata y Lela, en Ciudad Jardín, Palomar, provincia de Buenos Aires. Allí se crió y vivió mi Papá durante muchos años. En esa casa, donde ahora viven los tíos Silvia y Hugo con mis primos Diego y Florencia, mi Papi pasó momentos inolvidables, hermosos y difíciles.
En ese barrio fue a la escuela primaria y al colegio secundario. A una cuadra iba al club de sus amores a practicar un deporte tan raro como es el béisbol; en realidad, una excusa para encontrarse con los amigos de toda la vida. Amigos de la cuadra, Los Aromos, así suele decir. La barra.
Sobre esos pilares se sentaban mi Papi y el abuelo Tata a charlar de nada, mientras su perro Alf hacía pis en los árboles.
La foto me muestra en el frente de la casa junto a la tía Silvia; una casa que es de mi Papá y de todos sus hermanos, y de los hijos de sus hermanos.
O sea que también es, en parte, mía.

martes, octubre 04, 2005

La tía Mariela


Hoy nos vino a visitar la tía Mariela, una amiga de Mamá de hace muchíííísimos años. Como ya he escrito varias veces por ahí, es la única amiga del grupo de mi Mami que no se fue del país.
Cuando nací, le dijo a mi Mamá que el crucifijo del bautizo lo regalaría ella. Iba al sanatorio una vez por semana cuando yo estaba internado y, junto con su marido, el tío Christian, tuvieron la gentileza de llevarnos a casa en su auto cuando me dieron el alta, además de responder a todas las dudas que tenían mis Papis sobre cómo cuidarme en esos primeros días. Y también me trajeron el cochecito (mi Supercar) que me había regalado el tío Darío y que mis Papis no tenían tiempo de ir a buscar.
Por otra parte, la tía Mariela fue la primera niñera que tuve. Se quedó a cuidarme cuando mis Papis fueron a elegir mi regalo del Día del Padre y necesitaban un par de horas libres.
La tía Mariela es rebuena conmigo. Lástima que nunca le gustó mi nombre.

lunes, octubre 03, 2005

Besuqueiro


Un día tenía que pasar.
Finalmente, mi perro Psycho cayó rendido a mis pies. Justo en el momento en que mi Mamá o mi Papá (no recuerdo bien) se disponían a sacar una foto tranquila y apacible, apareció La Bestia y me estampó un besote que me hizo reír, por las cosquillas de su lenguota y sus bigotes.
Yo sabía que tarde o temprano no iba a poder resistirse a mis encantos.

domingo, octubre 02, 2005

Mi primo Pedro


Por fin tuve la oportunidad de conocer a mi primo Pedro, que es el hijo de la tía Marisa, hermana de mi Mamá.
Como mi abuela Katty estaba muy ocupada, a mi Mami se le ocurrió que vayamos a visitar al abuelo Pichi y a su esposa, Noemí. Allí nos encontramos con Pedrito, a quien mi abuelo estaba cuidando, porque mi tía ese día tenía que trabajar.
La tía Marisa quería que Pedro me conociera, pues él se preocupó mucho-mucho cuando yo estaba internado en el sanatorio. Después, cuando me dieron el alta y fui a casa, como mi pediatra aconsejó que no tuviera contacto con nenes en edad escolar por el tema de las enfermedades de invierno, él todas las semanas llamaba para ver cómo estaba. Parece que ya sabe usar el teléfono él solito.
Cuando nos encontramos fue raro, porque yo nunca antes había estado con chicos. Hablan y se mueven diferente que los grandes. Al final, me parece que sus ganas de conocerme no fueron para tanto, como exageraba la tía, porque apenas me saludó y ya no me dio más bolilla. Pero él es muy bueno: me dio un besito y me prestó sus chiches para que juegue.
Pedrito va a cumplir 4 años en pocas semanas y espero ir a su fiestita.
En la foto estamos los dos junto al abu Pichi.

jueves, septiembre 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 5


Y un día cumplí 5 meses...
Al Sanatorio de la Trinidad sigo yendo una vez al mes para ver a mi pediatra y a darme las vacunas del protocolo contra la bronquiolitis. Pero nada más. Este mes, terminamos con los chequeos oftalmológicos y el resultado ha sido más que satisfactorio: mis ojitos han alcanzado la madurez adecuada para mi edad. La foto ha sido tomada al regreso de la última consulta al otorrinolaringólogo, donde también le dieron el OK a mis oídos.
En síntesis: puedo asegurar que todo está donde debe estar y funciona como corresponde.
Duermo de corrido toda la noche y tomo teta a destajo. El resultado es que subo de peso día a día y crezco como para alcanzar a mi Papá.
¿Les gusta mi gorrita? Me la acaba de regalar mi Papi. Calculó mal y me queda un poco grande. Sí, me trajo eso y lindo un par de medias haciendo juego.
El horizonte se ha aclarado. Ya no hay límites de ninguna clase: puedo salir cuando quiera y ver a quien desee. Ahora, el próximo desafío es la mudanza a mi propio cuarto para dormir en mi cunita. Por lo que escuché por ahí, es cosa de un mes, más o menos.

sábado, septiembre 24, 2005

Mi primera salida


¡Sííííí! Finalmente llegó el día y fue ¡espectacular!
Para que se entienda: las recomendaciones del doctor tenían que ver con los paseos, porque salir yo lo hice desde el principio, pues tenía que ir a los controles de mi pediatra y a las vacunaciones del protocolo contra la bronquiolitis. Pero salida, lo que se conoce como salida, ¡nunca!
Uh, ¡cuánto tuvieron que discutir mis Papis con todo el mundo, que consideraban una exageración lo que decía mi médico! ¡Cuánta amargura por tanta incomprensión! Yo a veces me ponía en el lugar de los demás y quería salir sí o sí. Sin embargo, la mayor parte del tiempo estaba de acuerdo con mis Viejos, por 2 razones de peso:
  1. Ellos sólo quieren lo mejor para mí.
  2. A mi Mamá le encanta pasear.
La cuenta regresiva comenzó el Día de la Primavera. Como suele suceder, calor no hizo. Los días siguientes estuvieron más o menos igual, frescos o sin solcito.
Lo cierto es que, finalmente, esta mañana amaneció soleada. Mis Papis desayunaban y Mami le preguntó a mi Papá qué le parecía de salir ese día. Papi, que nunca-nunca se adapta fácilmente a situaciones nuevas, tembló de pies a cabeza, pero dijo Sí (o mejor, Psé).
Cargaron los bártulos, fuimos al auto y partimos rumbo a la Costanera Sur, aquí en Buenos Aires, que queda más o menos cerca de mi casa. La mañana era hermosa. Por suerte, llegamos rápido. Bajamos. Armaron el cochecito y comenzamos a andar. Fuimos por la Costanera, despacito, disfrutando de todo: de la gente, del agua, del sol. ¡Genial! ¡Y no me cansé para nada! Sacaron fotos, filmaron videos y me contaron qué era todo eso que yo veía: autos, árboles, patos, tortugas, pajaritos...
El día soñado había llegado. Por fin, podía salir de mi casa sin la obligación de ver a médicos.
El mundo se abrió ante mis ojos.

sábado, septiembre 17, 2005

Fotografía familiar


Sin lugar a dudas, esta es la mejor foto de todas las que me han sacado y es obra de mi abuela Katty.
Es la primera en la que de verdad estamos todos juntos:
  • Papá, feliz, con cara de cansado y su exceso de tabaco en la piel.
  • Mamá, feliz, con cara de cansada y su exceso de trabajo.
  • Psycho, feliz cuando duermo, celoso cuando despierto.
  • Y yo, Manuchito, feliz de tenerlos a ellos, pero preguntándome: ¿Por qué mi Mami no me mira?.

lunes, septiembre 12, 2005

Un regalo del más allá


Un día vinieron a visitarme el tío Eduardo -que es hermano de Papá- y la tía Silvana. La pasamos muy bien, aunque yo dormía como un tronco y hasta hacía zzzzzzz, y la gran novedad para todos fue lo que trajo ella consigo.
Se trataba de las sábanas de la abuela Chula que usaba con mi Papi cuando él era bebé. Francamente, para mí no era gran cosa. ¿A quién puede interesarle unos pedazos de tela muuuuy bordada algo amarillentos y a punto de desgarrarse por lo viejos? Bueno, por lo pronto, esos trapos añejos conmovieron a mi Papito, sobre todo por la posibilidad de que ahora los use conmigo.
Entonces ahí empecé a entender cómo venía la cosa. Tiene que ver con la historia de la familia, con el legado, con la huella de los que ya no están. Porque mi abuela Chula -también conocida como Lela por sus nietos-, que subió al Cielo allá por 1992, usó esas sábanas con mi Papá. Y después las guardó con esmero. Muchos años más tarde se las ofreció a mi tía Silvana, que las guardó y las usó con mi primo Mariano. Las trató con sumo cuidado y se las ofreció a mi Papi. Criteriosamente, mi Mamá advirtió que no resistirían un lavado más, así que propuso sacarme una foto en mi futura cuna con estas sabanitas que han pasado de generación en generación.
Sin embargo, mi Papito no está del todo satisfecho. Lamenta no saber quién le regaló esas sábanas a mi abuela o si las compró. O quiénes más las usaron. Todas preguntas que seguramente quedarán sin respuesta. Aunque me parece que el verdadero dolor de mi Papá es no poder preguntárselo directamente a mi abuela Lela.

lunes, agosto 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 4


Y un día cumplí 4 meses...
Todo está infinitamente mejor. Gracias a El Ciclo, descanso bien durante el día y duermo de un tirón toda la noche, algo que mis Papis -entre lágrimas de alivio de mi Mamá y ronquidos de mi Papá- no pueden terminar de creer. Sigo durmiendo con ellos, aunque mi pediatra adelantó que en un par de meses ya podré hacerlo solito y en mi cuarto.
Con respecto a las comidas, vengo hecho un tigre. Incluso, si me descuido, parece que tengo tendencia a engordar.
Las únicas nanas las tuve por el lado de los ojos. Sí, de vez en cuando me salían unos orzuelos muy molestos, pero ya hace rato que pararon (por suerte).
Al Sanatorio de la Trinidad seguimos yendo a saludar a todos los conocidos, a ver a mi pediatra y también a participar de un protocolo de vacuna contra la bronquilitis con las Dras. De Luca y Gorenstein. Se trata de una enfermedad que, en una de sus peores variantes, suele afectar de manera insidiosa a los prematuros como yo.
Todavía sigo en casa junto a mi Mami, que no se banca más esto de trabajar desde acá, pero para los primeros calores falta cada vez menos. Ya cuento los días: el punto de referencia es el Día de la Primavera y lo que marque el termómetro que cuelga en la cocina.
Falta poco, falta poco...

viernes, agosto 26, 2005

Sol, solecito


El departamento donde vivimos es muy amplio, cómodo y luminoso. Dice mi Papá que en verano suele ser fresco, pero en invierno... también. Especialmente el balcón de adelante, el que da a la calle, por donde viene la brisa del río de la Plata: es decir, fría.
Por esa razón -y las restricciones recomendadas por mi pediatra- se demoró mi salida a ese limitado aire libre. Pero hoy, ¡sí! ¡Hoy me tocó! Al fin pude disfrutar de un poco de aire fresco y de los rayos de esa cosa luminosa y algo calentita que cuelga del cielo.
Ahora no me para nadie. Mi próxima meta es la famosa "primera salida" de la que todos hablan. Si mi doctor y el clima lo permiten, para septiembre estoy afuera.

jueves, agosto 25, 2005

El Ciclo


¿Nunca, pero nunca, les conté acerca de El Ciclo?
Papá lo habrá descubierto hace cosa de un mes, más o menos, y nos cambió la vida a todos. El asunto es así:
En su condición de padres primerizos y, además, cuentapropistas, desde el momento que pisé esta casa las cosas marcharon bien, pero de manera absolutamente desordenada. Producto de la libre demanda en cuestión de teta, por las noches yo me despertaba una, dos, tres, cuatro y ¡hasta cinco veces! para comer. Hasta ahí todo bien y dentro de lo esperado. Hay nenes que somos así y otros que no, pero yo era así. ¡Qué se le va a hacer!
El problema empezaba en la mañana. Si bien yo trataba de comunicarme con ellos de la manera más clara posible, con los llantos adecuados para cada situación, ellos no entendían nada. Salvo Mamá en lo que tenía que ver con el hambre, después no acertaban una. Confundían el sueño con el dolor de panza, el aburrimiento con el pañal sucio, y todo así. Como escribí más arriba, el hecho de ser padres primerizos y encima tener que trabajar para mantener el negocio no los ayudaba mucho. Así pasaban los días e íbamos por la vida ligeramente a la deriva, hasta que un día en que Mami tenía mucho trabajo en casa le pidió a Papi que me cuidara. Creo que le dijo algo así como Tomá, hacete cargo.
Dejamos a Mamá en el living, trabajando adelante de la computadora, y nos fuimos al cuarto. Así estuvimos un rato, paveando con los chiches, hasta que me harté: tenía sueño. Como corresponde, lloré para avisar. Y nada. Papá seguí con los chiches frente a mi cara y yo que no los soportaba más. Dado que Mamá estaba muy ocupada y Papá es sumamente orgulloso, él quiso resolverlo solo. Para empezar y ya que yo no respondía a los juguetes, dejó de insistir. ¿Por qué puede ser que llore?, se preguntó. Obsesivo y sistemático como es, no soportaba la idea de que un bebé actúe de manera aleatoria. Él creía que había un sistema oculto que debía descubrir. Y yo lloraba. ¿No te das cuenta que es sueño?, lloraba yo. Pero no me entendía. Hasta que empezó a utilizar el viejo truco del descarte. Como Mamá anotaba la hora de las tetas y de las siestas, Papá se fijó en la libretita.
Hambre no es, dijo, porque figuraba que yo había comido, y bien, hacía una hora.
Descartado el aburrimiento, probó hacer flexiones con mis piernitas para ver si yo tenía petús. Nada. Y yo seguía llorando.
¿Estarás con el pañal cargado?, me preguntó ¡a mí!
Casualmente, sí, estaba todo enchastrado. Sin decirle nada a Mamá, me cambió. Pero yo seguía llorando. Un poco menos, eso sí. Dale, flaco, avivate, tenía ganas de gritarle si hubiera podido. Hasta que, finalmente, llegó a la única conclusión posible: el noni-noni. Apagó el stereo, cerró las persianas y preparó el catre. No lo puedo creer, pensaba yo. ¡Se dio cuenta!
¡Sí! Me meció un poquito en sus brazos y al toque caí rendido. Me acostó y palmé como el mejor. Cerró la puerta despacito y entró al living con una sonrisa orgullosa. Había visto la luz. Había descubierto por su cuenta lo que millones de padres en todo el mundo y durante miles de generaciones llevaban practicando: El Ciclo. En síntesis: darse cuenta que, después de dormir, hay que cambiarme, luego hay que entretenerme, más tarde tengo que comer, posteriormente tengo largar provechitos y petús, y finalmente tengo que volver a hacer noni. Pero, gracias a la libretita de Mamá, además se percató que, al menos en mi caso, eso ocurría a intervalos más o menos regulares. ¿Qué significa eso? Que yo siempre dormía más o menos las mismas siestas, me entretenía durante el mismo tiempo y comía casi igual. Y vuelta a empezar.
Sin embargo, la prueba de fuego ocurrió al despertar. Entonces, probó. Repitió el último esquema de lapsos que ya había funcionado y respondió más rápido a mis llantos. ¡Y resultó! Había descubierto mi ciclo. A partir de entonces todo empezó a cambiar: cada vez dormía más siestas, la pasaba mejor y, lo que significó de gran importancia para todos, me despertaba una sola vez a la noche. Habíamos encontrado el rumbo.
Desde ese día Papá se sintió papá.

lunes, agosto 22, 2005

Antipetú


Hete aquí una prueba irrefutable del sistema implementado por mi Papá para aliviar mi panzota de los insoportables rigores de los petús.
Uno de los métodos se lo enseñó la tía Ivana a mi Mamá y tiene que ver con un masajito en la panzota. Pero en este caso, como creo haber señalado anteriormente, se trata de la flexión de mis piernitas sobre mi vientre, algo que suele causarme -además de alivio- muchísima gracia. ¡No puedo parar de reírme! Y lo peor es que no sé por qué.

domingo, agosto 21, 2005

El baño en secuencia


La cuestión del baño ha transitado por varias etapas. La inicial, en el Sanatorio de La Trinidad, cuando las enfermeras de terapia intensiva le enseñaron a Mamá cómo sostenerme y esas cosas que necesitan saber las primerizas.
La primera-primera etapa se desarrolló en las semanas posteriores a mi llegada a casa. Pobres... Mis Papis todavía no sabían manejar muy bien ni mis tiempos ni los suyos, lo que involucraba mi/su cena, mi/su noni, mi/su baño y todo lo mi/su que se quieran imaginar. A veces, entre un desacople temporal y otro pasaban ¡hasta tres días sin bañarme! Yo, chocho, imagínense. Incluso hubo días en los que terminé bañándome, por una cosa o por otra, a las 11 de la noche.
Pero ese lío habrá durado sólo un par de semanas. Ahora todo ha cambiado. La experiencia de bañarme se ha transformado en todo un ritual que cada uno cumple a rajatabla. El resultado: cada uno come a la hora que debe, se baña a la que corresponde y se duerme cuando los dejo, claro.
La cosa es así en muy fáciles pasos:
  1. Mamá comienza a preparar el baño a eso de las 9 de la noche. Da muchas vueltas (siempre da muchas vueltas, se olvida una cosa, trae otra que no necesita, la vuelve a llevar), abre la ducha para que se forme mucho vapor, instala el bañador, catre-bañera o como se llame y lo llena con agua tibia. Esto le lleva unos minutos. Mientras tanto...
  2. Papá se queda conmigo en la habitación. Me canta el Arroz con leche, Manitos de manteca y otra canción que le enseñó una vez cierta amiga Marita. Después flexiona mis piernitas para que me tire todos los petús posibles, lo cual que me causa mucha gracia y no me pregunten por qué. Finalmente me amenaza, muy lentamente, con que me va a dar un besote en la panzota, cosa que irremediablemente lleva a cabo y me hace reír. Por último, como todo esto ya me tiene podrido y me fastidio, me enchufa el chupete y todo bien.
  3. Desde el pasillo, Mami grita Vengan. Papá suspira aliviado y un poco harto, y allá vamos.
  4. Ya en el baño, el asunto se simplifica. Me gusta bañarme, pero no me vuelve loco, aunque debo reconocer que Mamá hace todo lo posible para que sea un buen momento de rélax. También depende de si estoy más o menos sacado. A veces no pasa nada. En otras ocasiones, tengo sueño o hambre y todo se complica. Ahí vuelve a entrar en juego mi Papi, que hasta ese instante se limita a mirar y asistir tipo Juanita, y hace lo que él y el tío Eduardo llaman El Infalible: esto es chasquidos con los dedos adelante de mis ojos, lo cual me transporta a un estado zen de manera inexplicable.
  5. El último paso es el secado y vuelta a cambiar, preámbulo de lo que será el regreso a la habitación y el último bocadillo en forma de gloriosa teta antes del noni final.

jueves, agosto 18, 2005

El experimento


Como recordarán, si bien mi habitación y cuna están preparados, todavía duermo en un catre en el cuarto de mis Papis. Sin embargo, durante el día, mi Mamá suele dejarme un ratito en la cuna para que me vaya acostumbrando o en el cochecito para que me adapte al nuevo lugar.
Un día a Mamá se le ocurrió hacer una prueba.
Me dejó solo en el cuarto para ver qué pasaba. Al principio, no sucedió nada. Para mí era como si nada, me entretenía con los chiches o miraba los colores de las paredes. Después de un rato y sin que nadie le dijera nada, apareció Psycho. Sí, mi perro, el que me tiene celos y no me da bolilla. Vino, dio una vuelta, olió mis pies, miró por la ventana, se hizo un poco el tonto y se "instaló" ahí, a mi lado. Cuando Mami volvió, Psycho se fue. Entonces, Mamá salió nuevamente para ver qué pasaría. ¡Y Psycho regresó!
Ahí me di cuenta que él, en el fondo y más allá de los celos, ¡me quiere!
En la foto se ve muy bien: me está cuidando.

domingo, agosto 14, 2005

Día del Niño [2005]


Ahora sí, finalmente llegó el Día del Niño oficial... después de haber festejado el informal, del que conté en el post El Día del Niño 0, tiempo atrás.
Esta vez los regalos los recibí de Mamá y, entre varias cosas relindas, me dio una especie de centro de juegos, de sonidos y luces, que se cuelga al costado de la cuna. ¡Es espectacular! Apretás un botón y sale musiquita; apretás otro y se escuchan grillitos; tirás de una palanca y sale un ruidito como el de los resortes en los dibujitos animados, ¡toink!; con otro se encienden las luces... Pero el mejor botón es uno, con forma de corazón, en el que sale la voz grabada de mi Mamá diciendo...
Hola, Manuchi, hermoso de Mamá

Y me derrite...
Todavía no lo voy a poder usar mucho por dos motivos principales:
  1. Por ahora seguiré durmiendo en el catre, junto a mis Papis, en su habitación.
  2. No coordino muy bien mis manitos para usarlo.
También tuvimos visitas.
Vino el papi de mi Mamá, el abuelo Pichi, con la esposa, Noé. Me trajeron otro móvil para colgar de la cuna, aunque no tan lindo como el que me regaló mi Papá. Se quedaron un rato y no dejaron de sacarse fotos conmigo. La pasé rebién.

sábado, agosto 06, 2005

Un clásico


Parece que en una época la gente solía fotografiar a los bebés tal como veníamos al mundo, una costumbre que, gracias a Dios, ha quedado en el pasado.
De todas maneras, mis Papis no pudieron con su genio y se sacaron las ganas. En realidad, no se acuerdan de quién fue la brillante idea, aunque me inclinaría a pensar que fue de mi Papá, tan proclive él a sostener viejas costumbres contra viento y marea.
Obviamente, decidí publicar sólo la versión soft de semejante engendro.

miércoles, agosto 03, 2005

Probando la cuna


Aunque todavía tengo para un tiempo más en el catre junto a mis Papis, los tiempos se precipitan. Mi prima Natalia, la dueña de mi camita actual, está embarazada y, por ende, su nuevo hijito la va a necesitar muy pronto.
Como mi cuarto ya está preparado para recibirme, Mamá a veces prueba para ver si me adapto al nuevo lugar. La verdad, me gusta. Se trata de una cuna funcional de verdad, grande-grande, y no veo la hora de mudarme lo más rápido posible.

lunes, agosto 01, 2005

El Día del Niño 0


¿Cómo es eso de Día del Niño 0? Bien podría llamarse versión Beta o Ensayo. La historia es así.
De pronto, Papá se dio cuenta que a hasta altura de mi vida -3 meses- nunca me había regalado algo personal: la pulserita de oro me la dio mi abu Katty cuando nací y la tía Mariela decía que ella me iba a regalar un crucifijo para cuando me bauticen. O sea que, según concluía él, le quedaban pocas opciones: un reloj (no sé la hora, no sé qué es la hora), un encendedor (no fumo), una corbata (no tengo traje) o un chiche. Así empezó a darse manija y a embalarse.
Este lunes 1º salió decidido a comprarme un juguete, sea como sea. La oportunidad resultaba ideal: el domingo sería el Día del Niño. Entonces partió raudo a la mejor juguetería que encontrara. Eligió algo que le gustó y lo compró. Pero las cosas no serían tan fáciles. Allí se enteró que ahora, en el siglo XXI, muy lejos de su propia infancia y sus buenas intenciones, el Día del Niño es el segundo domingo de agosto.
Mi Papi no es alguien que se adapte fácilmente a los cambios. Una vez que asimila una costumbre, la mantiene hasta el fin. Para él, desde siempre, el Día del Niño será el primer domingo de agosto. De pronto se encontró volviendo a casa con paquetes, sobre un taxi, y la perspectiva de tener que aguantar -no una semanita, como suponía, hasta el domingo- quince días con los regalos en el placard. Resultaba demasiado para él.
Entonces dijo Ma'sí. Le dijo a Mamá que ella se encargue de comprarme los regalos para el Día del Niño "oficial", que él me regalaba para éste, un extraño lunes a mitad de camino de todo.
¿Los chiches? ¡Re-fachus! Me trajo una gallinita para colgar del gym, una vaquita de San Antonio que hace ruido cuando le apretás la panzota y ¡un móvil para colgar de la cuna! Está re-bueno: da vueltitas y vueltitas, y tiene una musiquita lindísima.
¡Qué suerte! Ahora voy a tener dos días del niño.
En la foto, se ve el momento exacto en que Papá saca los juguetes de las bolsas.

domingo, julio 31, 2005

Mis tíos Silvia y Hugo


Después de tantos cuidados intensivos, la familia tiene miedo de molestar y duda en venir a visitarme. Por suerte, la hermana de Papá, mi tía Silvia, decidió darse una vueltita por casa junto al tío Hugo y a mi prima Florencia, que también es la ahijada de mi Papi.
La pasamos re-bien, se tomaron unos matienzos y me llenaron de mimos, aunque me parece que esperaban que yo hiciera alguna gracia. ¿Qué pretenden? ¡Apenas cumplí 3 meses! Gracias que me la banqué despierto y sin llorar.
Como todos, también tuvieron que fumar en el balcón. Sorry...

sábado, julio 30, 2005

Mi tía Marisa


En estos días también me vino a visitar la hermana de Mamá, mi tía Marisa. Como ella trabaja con nenes, sabía juegos muy divertidos, sobre todo con el gym. Vino varias veces, pero no podía traer a mi primo Pedro, porque el pediatra le había dichos a mis papis que se evitara el contacto con chicos en edad escolar (por el mismo tema de las enfermedades muy contagiosas durante el invierno). Eso a mi tía no le gusta nada, como tampoco a mi abu Katty, y no se privaban de hacérselo saber a mi Mamá.
Es una pena no haber podido conocer a Pedrito, pero el tiempo pasa volando y pronto vamos a jugar mucho-mucho.

viernes, julio 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 3


Y un día cumplí 3 meses...
Las cosas iban tomando su rumbo. Así, por ejemplo, mi neonatólogo, Marcelo, ahora me atendía como pediatra y solamente una vez por mes. Todavía sigo en casa con Mamá (porque dice el doctor que hay una epidemia de bronquiolitis que afecta especialmente a los prematuros como yo) y juntos hacemos los deberes para el trabajo. Ella se pone adelante de la computadora y yo la miro desde el huevito del cochechito, escuchando juntos esa música linda de Louis Armstrong.
Aprendí a tomar la teta como el mejor y no regurjitaba nada-nada. Y para los provechitos no hay quién me supere. ¡Hasta hago temblar los cuadros de la casa! Tampoco me duele más la panza, porque Papá aprendió a hacerme flexiones con las patotas y entonces me tiro unos petú tan ruidosos que espanto a Psycho.
Pero lo más lindo que descubrí es esa cosita rara que nace de la panzota -cuando Mamá me hace cosquillas o se hace la payasita-, sube por no sé donde y termina en mi cara; a veces hasta con un ruido raro.
Creo que se llama... Bueno, no sé cómo se llama, pero Papá sacó una foto en el momento justo para que ustedes se den cuenta de qué hablo.

miércoles, julio 27, 2005

Durmiendo con la Abu


Esta es otra foto que me gusta mucho, porque se me ve tranquilo y "entregado", haciendo noni-noni con la Abu.
La abuela Katty me viene a visitar siempre y le gusta hacerme dormir. ¡Y le resulta re-fácil! No sé cómo hace, será que habla mucho y las palabras comienzan a acumularse en la habitación hasta que me tapan; dejándome mullidito y listo para soñar con los angelitos.

domingo, julio 24, 2005

Supercar


Aquí estoy con mi Supercar, que tiene todo lo que alguien como yo puede desear... y más.
Dicen que apenas nací, ese mismo viernes en el sanatorio, en la habitación de Mamá, el tío Darío -un verdadero personaje que trabaja con mi abuelo Pichi- le preguntó qué necesitábamos. En realidad, yo necesitaba salir de terapia intensiva o, como mínimo, necesitaba un par de buenos pulmones para respirar bien. Pero él no se refería a eso, sino a cosas para mí o mi cuidado.
Sin anestesia, Mami le dijo que nos faltaba un cochecito. Y el tío Darío dijo Dalo por hecho y compró el mejor-mejor. A las pocas semanas ya estaba mi Supercar en casa, gracias a que la tía Mariela y el tío Cris nos hicieron el favor de ir a buscarlo.

sábado, julio 23, 2005

Psycho y yo


Psycho nació el 29 de septiembre de 1998, por lo que ya tiene 6 años (48 de los humanos). Es un perro de raza bretton spanniel de color naranja y blanco, con una curiosa marca de pelaje verde oscuro cerca de uno de sus ojos.
Hasta que aparecí yo, había sido el malcriado de la casa; haciendo y deshaciendo por aquí y por allá. Mi llegada también lo alteró a él. Como yo dormía en la habitación de mis papis, que también era la suya, de un día para el otro tuvo que acostumbrarse a hacer nonazo en el estudio de Papá. Me parece que no le causó nada de gracia. Capaz que son ideas mías, nomás...
Lo cierto es que todavía no nos damos mucha bola. A veces, él muy chanchote se acerca para olerme el pañal, a ver si me hice caca o pis. ¡Qué buchón! Pero, en general, hace la suya, como si estuviera ofendido. Y no pierde la oportunidad de subirse arriba de mi Papá, para que le haga upa. O de Mamá, para que le rasque el lomo. Es un celoso...
Por mi parte, como todavía ando más dormido que despierto, tomando la teta o tirándome petús, tampoco le doy mucha pelota.
Ya va a llegar mi momento. Que se prepare.

domingo, julio 17, 2005

Madonna III


Otra de esas fotos que me producen maripositas en la panzota. Y nuevamente con Mamá. Yo, haciendo re-nonazo, como el mejor.

martes, julio 12, 2005

Dorsales, 3 de 10


Uno de los regalos que me hizo la tía Carla fue este invento del Infierno llamado -eufemísticamente- gym.
Ya querría verlos a ustedes, gordos y viejos, tratando de agarrar algunos de esos chiches tan lindos que cuelgan y no poder hacerlo porque el cuerpo les dice No.
Debo admitir que después le tomé el gustito.

domingo, julio 10, 2005

Unidos por el Globo



Mi Papá no dio lugar a opciones: nací hincha de Huracán. Como él, como mi tío Ricardo y mis primos Matías y Juan Manuel, como el abuelo Tata, como el bisabuelo Manuel. Admite que no fue una decisión fácil de justificar, que juntos sufriremos mucho más de lo que gozaremos. Pero, aun sabiendo eso de antemano, me hizo del Globo.
Ser de Huracán es pertenecer a una minoría anclada en el recuerdo de viejas glorias y triunfos pasados, en un barrio acorde a esas circunstancias. Podría haberme hecho de Independiente, como el tío Eduardo o mi primo Mariano; de River, como el tío Hugo y mi primo Diego; o de Boca, como tantos otros. Capaz hubiera sido mejor, de vez en cuando -sobre todo si sos Gallina o Bostero- tenés algo que festejar, tu equipo sale en los diarios y las revistas, y sus partidos no los pasan por cable a las 3 de la madrugada de un martes.
Pero me hizo de Huracán... Para hacerme «de abajo» y que me curta. Para que me integre a una historia familiar previa a mi llegada y posterior a mi partida.
De todos modos, él sabe, mi Papi, que el día de mañana no va a poder hacer nada por evitar que yo elija ser hincha del club que se me antoje.
Salvo San Lorenzo. Cualquier cosa menos Cuervo.

lunes, julio 04, 2005

La tía Carla


En esta foto, estoy en brazos de la tía Carla. Como dije antes, ella se fue del país -al igual que las tías Gisela [N. del A.: ante las amenazas recibidas, cumplo en rectificar que es con una sola l], Daniela y Valeria- porque necesitaba empezar una nueva vida. Viajó a España con Félix, su hijito y algo así como mi primo, pues allá la esperaban sus hermanos.
Su partida le dolió mucho a mi Mamá, ya que eran grandes amigas. Al principio mantuvieron el contacto, pero muy pronto Carla se «alejó» aún más y dejaron de comunicarse.
Más allá de alguna charla aislada, la cosa parecía empantanada. Hasta que nací y la tía Carla decidió que era el momento de volver, aunque sea por unos días. En total, fueron 20; los suficientes para que el afecto que se tenían tuviera una segunda oportunidad.
Me gustó mucho conocerla; jugó conmigo, me hizo upa y ¡hasta me regaló un gym relindo! Y también el oso Pulgoso.
Espero que vuelva pronto. No siempre veo a mi Mamá reírse tanto con alguien. Y todo el que la hace feliz a ella, me hace feliz a mí.

viernes, julio 01, 2005

¡Feliz cumple, Mami! [2005]


Este es el primer cumpleaños de mi Mamá desde que llegué. ¡Por eso es especial!
Como el neonatólogo no me dejaba salir ni recibir muchas visitas al mismo tiempo, no hubo un gran festejo, sino varios chiquititos. Aunque no hayan podido venir, igual mucha gente se acordó de mi Mami. ¡Es que la quieren mucho!
Pero yo más.
Papá le regaló un libro para cuidar a los bebés y yo un perfume importado, que sé que a ella le gusta muchito.
Es que se lo merece. Siempre está pendiente de mí y no me abandona ni un solo segundo. Es la Mamá más linda y más buena del mundo. Pero, bueno, ya sé... Todos los nenes dicen lo mismo de sus mamis.

miércoles, junio 29, 2005

¡Feliz cumplemés! 2


Y un día cumplí 2 meses...
Atrás quedaron las angustias de mis viejos y las semanas en terapia intensiva. Estaba en casa, calentito y acompañando a Mamá en cada jornada de trabajo -obligada- desde el hogar.
Aprendí a tomar la teta de una mejor manera, a no regurjitar tanto y hacer provechitos cada vez más efectivos.
Todavía tenía que ir a los chequeos semanales con el neonatólogo, pero sólo se trataba de cuestiones de rutina.
A la noche, me despertaba seguido, pero creo que fue bastante soportable para todos.
Ese día Papá llamaba desde el trabajo para recordarle a Mami que me saque una foto, por el festejo de un nuevo mes, pero justo me la pasé durmiendo. En todas las imágenes salí con los ojos cerrados. ¡Qué se le va hacer!

domingo, junio 26, 2005

Las amigas de Mamá I


La tensión iba bajando y Mamá se empezó a dar permiso para hacer "sociales". Como escribí antes, la tía Carla había venido de visita ¡desde Valencia!; algo que hizo sentir muy bien a mi Mami, pues la extrañaba muchito. Con la excusa de festejar mi llegada al mundo, la tía Carla se mandó una paella a la valenciana que no se podía creer (según Papá, porque yo estaba a dieta de teta).
Como no podía ser de otra manera, de la velada también participó la tía Mariela, otra gran amiga de Mamá que siempre la ayudó en mil cosas y que fue la única del grupo de amigas (que se completa con Gisela [N. del A.: ante las amenazas recibidas, cumplo en rectificar que es con una sola l], Daniela y Valeria) que no desertó del país.
Si se fijan bien, en la foto también aparece Psycho, que le está dando un súper besote a Carla.

domingo, junio 19, 2005

¡Feliz día, Papi! [2005]


Esta es la primera carta que escribí en mi vida. Fue para mi Papá; con la ayudita de Mamá, claro, porque yo me quedaba dormido a cada rato o se me caía la birome.

¡Feliz día, Papi!

(en este primer Día del Padre)
Y gracias.
Gracias por el amor que me diste desde el primer momento de mi existencia cuando te enteraste que venía.
Gracias por estar tan cerca durante toda mi gestación y evolución en la panza de Mamá.
Por darnos fuerza tanto a mí como a Mamá en los momentos más importantes, como cuando me ayudaste con tu fuerza y valentía en mi nacimiento... No sé qué hubiéramos hecho sin vos.
Gracias por darme fuerza y toda tu fe en mis primeras y más difíciles horas de vida:
Cuando me costaba respirar, cuando no podía digerir y ahí estabas con tu voz firme, pero llena de amor para transmitirme tu decisión de que tenía que mejorar... ¡Y cómo me sirvió!
Hoy te escribe Mamá, pero algún día te lo voy a decir yo junto con un besote y un abrazo.
Esto recién comienza.
Preparate para vivir juntos todo lo que siempre soñaste.
¡Gracias por tanto amor!
Te queremos y mucho más que mucho
Muchos besotes

Mamá y Manu

martes, junio 14, 2005

La abuela Katty


Yo también tengo dos abuelas, como todos, aunque de manera diferente. La tengo a la abuela Chula -la Lela, la mamá de mi Papá-, que está en el Cielo y siempre me cuida para que no me pase nada.
Más cerca, la tengo a la abuela Katty -la Abu-, que es la mamá de mi Mamá. Ella es muy buena conmigo. Como trabaja con mis viejos, ella solita se las rebuscaba para que las cosas estuvieran bien mientras mis papis se dedicaban a atenderme. Tiene sus cosas, pero conmigo se porta rebien, me regaló el babero y la camiseta de Huracán (aunque es cuerva), y también el caballito Siniestro, como dice Papá (porque en vez de relinchar hace un ruido raro cuando lo apretás). Además me tejió ella misma un montón de ropita relinda. Yo la quiero mucho.

Madonna II


Una fotito tomada por la tía Carla que, tras mantenerse desaparecida por bastante tiempo, vino desde Valencia a conocerme. A Mamá le encantó volverla a ver, porque la extrañaba muchito-muchito.
Realmente es una de las mejores fotos que me sacaron con mi Mami.

sábado, junio 04, 2005

Home, Sweet Home


Finalmente llegué a casa.
Subí los dos pisos en brazos de Mamá y enseguida -tal como recomendaban todos- me presentaron a Psycho (nuestro perro) para que me conozca, me huela y asimile mi presencia. Fue el comienzo de un proceso de seducción que será largo y trabajoso, porque Psychote siempre fue el mimado de la familia hasta que se me ocurrió nacer, era el hijo único malcriado que me gustaría ser. Ahora, de golpe y porrazo, pasaba a ser una especie de hermano mayor. De primera no me dio mucha bolilla y yo tampoco a él. El perro la iba de indiferente y yo no estaba para hacer demasiadas sociales.
De ahí me enclaustraron en la habitación de los papis, en un catre-moisés relindo que, como conté antes, era de mi prima Natalia. Los primeros días fueron medio complicados, porque regurgitaba un poco la leche de Mamá, pero creo que no di muchos problemas. A la noche me despertaba 4 ó 5 veces para comer o a llorar por el dolor de panzota, y Mami siempre acudía al rescate. Una genia, Ma...
Papá eligió esta semana para dejar de fumar y no andaba muy bien. Se quedaba en la cocina la mayor parte del tiempo -como si la habitación fuera una sucursal intocable de terapia intensiva-, esperando que Mamá le diera órdenes para que la ayudara. Él dice que no quería molestarme, pero todos sabemos que estaba tan shockeado por mi llegada como Psycho.

viernes, junio 03, 2005

Chau a la Trinidad


Parece que, de un día para otro, todo mejoró: mis pulmones, mi digestión... Mi autonomía, aseguraron. En fin, todo. Así que le dijeron a Mamá y Papá que ya era hora de llevarme a casota. Les dieron una semana de plazo, que mis Papis dedicaron a preparar la casa; algo que no habían podido hacer antes, porque se me ocurrió nacer con dos meses de anticipación. Decoraron la que será mi habitación (fueron unos empapeladores retruchos, la tía Silvia mandó el moisés de la prima Naty, mudaron todas las cosas que eran del estudio de Papi al living y las que sobraban al galpón del trabajo).
Mami estaba refeliz porque al fin me tendría para ella solita. En cambio, Papá estaba un poco asustado, ya que le parecía que todo era demasiado rápido; no estaba seguro de si yo estaba listo para dejar el sanatorio y si él estaba preparado para cuidarme.
La foto la sacó Mamita la última noche que pasé en la Trinidad. La que ven es la puerta de ingreso a Neonatología. ¡Cuántas veces rezó Papá junto a esa puerta...!
A la izquierda, entre las sombras, los lockers donde dejás los bártulos si ponés $ 1. Dice Papá que todo empezó a mejorar cuando cambió la moneda que venía usando por otra que todavía guarda, como un trofeo.
A la derecha de la puerta, ahí pegadito, está el intercomunicador. Los papis tenían que hacerse anunciar y las enfermeras les decían si podían entrar o esperar. A veces tardaban mucho en dejar pasar a los papis, porque había nenes que se sentían mal y todo el personal los estaba atendiendo.
El día 4 de junio amaneció nublado y frío. La tía Mariela y el tío Christian nos vinieron a buscar para llevarnos a casa. La despedida fue breve: recibí besos y abrazos de la Dra. García, del Dr. De Caro y de las enfermeras Laurita, Teresa y María, que fueron los que más me cuidaron, los que hicieron que yo me pusiera bien, cada vez más sano y más fuerte.
Por esa puerta entré 36 días antes y por esa misma puerta salí, en los brazos de Mamita, listo para ir casota a hacer un bruto nonazo y conocer a Psycho, del que tanto me habían hablado.
Mamá empujó esa puerta y el mundo se abrió para mí.